Dr. Carlos Sariol: La vacuna contra Covid-19

 

CLARIDAD

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El hecho de que se haya logrado elaborar una vacuna contra el coronavirus (COVID-19) no significa que el virus vaya a desaparecer. Este virus llegó para quedarse. Por la forma en que ha circulado, el virus estará por mucho tiempo entre nosotros.

Este señalamiento fue hecho por el doctor Carlos Sariol, investigador y director de la Unidad de Medicina Comparada de la Escuela de Medicina de la Universidad de Puerto Rico (UPR), en una conferencia ofrecida a través de un Facebook Live, del Puerto Rico Public Health Trust (PRPHT). En su conferencia,Vacunas Covid-19: Situación Actual y Futuros retos, el doctor Sariol aclaró dudas y despejó mitos sobre la vacuna contra el temible virus y no dudó en recomendar su uso.

El investigador manifestó que el virus del SARS desapareció y no ha circulado más, aun teniendo una tasa de mortalidad más alta que el COVID-19. Lo que sucede es que SARS se transmitía menos, pero  el COVID- 19 va a estar va a estar más tiempo entre nosotros.

Ante la oportunidad de contar con una vacuna, el doctor Sariol exhortó a todas las personas a sumarnos al esfuerzo de la vacunación, y en caso de indecisión, consultar con su médico.

Para disipar dudas respecto a la seguridad de la vacuna, sostuvo que aunque se haya hecho un proceso rápido, la verdad es que la tecnología detrás del desarrollo de la vacuna es una que ya existía y que tanto la empresa Pfizer y Moderna (que son las fabricantes de las dos vacunas disponibles) ya la habían utilizado para las vacunas del chikungunya y de la influenza.  “Por tanto, aunque el proceso ha sido rápido, realmente ha sido rápido porque ya la tecnología existía. No es que se inventó de momento para hacer esta vacuna y salió de la nada. Es una tecnología que está, una metodología previa que estaba bien estudiada en otros casos y se aplicó para el covid”.

Añadió que la información que se tiene, lo que se ha liberado de los estudios clínicos y lo que se ha visto, es que hasta el momento la vacuna es muy favorable. Los efectos secundarios a la hora de administrarla son básicamente manifestaciones locales, un poco de dolor en el lugar de la inyección, un poco de entumecimiento.  Según señaló, los efectos clínicos secundarios que se vieron durante los estudios clínicos fueron muy parecidos a los de la vacuna de la influenza.

Respecto a las reacciones alérgicas que pueda provocar la vacuna, reconoció que la respuesta a por qué suceden reacciones alérgicas todavía se está estudiando y no se conoce de manera exacta. Pero recalca que debemos enfocarnos en de cuánto es la frecuencia de la respuesta de este tipo.

Expuso que, por ejemplo, en la vacuna de Pfizer se estudiaron más de 40 mil personas y en la mitad de ellas no se dio ese tipo de reacción. “Cada uno de nosotros reaccionamos de una forma distinta a un medicamento, no todo el mundo es igual. Hay a quienes les cae muy mal un medicamento y hay otros que les cae muy bien. Pues la vacuna, básicamente desde ese punto de vista, funciona como cualquier otro medicamento: hay personas que pueden tener una predisposición a tener una reacción mejor y hay otros que pueden reaccionar con mayores síntomas”.

El científico dijo que no debemos ver las reacciones alérgicas como algo alarmante o que deba ser una preocupación o excusa para no utilizar la vacuna. Trajo a la atención que el CDC (siglas en inglés del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades) recomienda un periodo de observación de 30 minutos después de ponerse la vacuna. “Si usted es una persona muy alérgica que ha tenido reacciones alérgicas antes a comidas o a un medicamento, debe estar en observación médica durante 30 minutos después de la aplicación de la vacuna. Si usted nunca ha tenido alergias o es muy poco alérgico, lo que se recomienda es una observación de 10 minutos”. Aun así, expresó, entiende que las reacciones alérgicas han sido eventos aislados, pero que son eventos que se pueden experimentar en cualquier tipo de vacunación.

Los ensayos de la vacuna

Otro ángulo que aclaró fue que los ensayos de la vacuna se hicieron en varios países como Alemania, Bélgica y Estados Unidos. En este último, dado a que en la composición de su población hay latinos y afroamericanos, se parece mucho a la población en Puerto Rico, factor que es importante para la variabilidad genética. En el caso de Pfizer, el primer paciente al que le aplicó la primera dosis de la vacuna fue el 27 de julio de 2020 y, pasados cuatro meses, los datos con que se cuenta provienen tanto de ese paciente como los de los demás voluntarios de los distintos países. Es decir, sí se probaron en personas de distintos países.

En esa línea también despejó la idea de que se esté probando la vacuna con los puertorriqueños. Fue enfático en afirmar que ni Pfizer, ni Moderna lo ha hecho; que no ha habido ningún estudio clínico hecho en Puerto Rico. Los estudios se han hecho en más de 150 centros a nivel mundial entre Estados Unidos, Alemania, Turquía, Sur África, Brasil, Argentina y otros más.

El doctor Sariol aclaró que en principio, de acuerdo al CDC, todas las personas mayores de 16 años pueden recibir la vacuna, pues fue esta población la que participó en los estudios clínicos.  Los resultados de la vacuna se vieron en un grupo de unos 700 participantes entre las edades de 16 a 17 años.

En el caso de las mujeres embarazadas, aunque se pueden vacunar, la recomendación es que consulten antes con su médico, ya que no todos los embarazos son iguales. Observó que en los estudios clínicos no se incluyen mujeres embarazadas porque son poblaciones que pueden tener riesgos. Igual, en el caso de las mujeres lactantes; se recomienda que consulten con su médico primario o pediatra.

 

Los temores a la vacuna

El doctor Sariol  desmintió que la vacuna pueda enfermar con el virus a las personas. Afirmó que no hay forma de que la vacuna pueda enfermar a nadie con el virus porque la vacuna no contiene ni siquiera partes del virus. La vacuna lo que está es formada por un pequeño fragmento del virus. “Todos tenemos un código, una información genética, por eso es que mencionaba antes que la diversidad genética en los estudios es importante. Básicamente, lo que tiene la vacuna es una parte de la información genética del virus; no tiene nada del virus”.

Explicó que lo que sucede es que cuando esa información genética del virus pasa a la persona se inyecta dentro de nuestras células. Lo que hace la vacuna es que ese pequeño fragmento va a formar una parte del virus, una pequeña fracción del virus, que es lo que se conoce como la proteína S, y eso es lo que va a producir la inmunidad.  Aclaró que sí hay otras vacunas que tienen vida atenuada, por lo que se espera que haya manifestaciones de la enfermedad porque el virus se multiplica; pero no en esta vacuna en particular porque el virus no se va a multiplicar.

Otro mito que desmintió es que la vacuna pueda alterar el ADN de la persona. Desde su punto de vista como científico niega este rumor y refirma que lo que se está inyectando es material genético muy pequeño del virus, que no puede interactuar con el material genético de la persona que recibe la vacuna.

“Es muy difícil. Además, la vacuna lo que provee es lo que se conoce como RNA no DNA, que son dos materiales genéticos distintos. Lo otro es que el RNA es una sustancia muy sensible que se rompe muy fácil. De hecho, el reto que tenían las compañías fue diseñar que esa vacuna fuera estable, darle estabilidad a esa molécula de material genético y que no se degrade tan rápido”.

Cuándo aplicar la vacuna

Es importante conocer que la información que se ha recogido en los estudios indica que el sistema inmune de la persona va a responder a la vacuna después de la segunda dosis. Después de los 14 días de la segunda dosis es que se tiene una respuesta inmune más efectiva dentro de nuestro organismo.

El doctor Sariol aclara que el CDC acepta que si por alguna razón la persona no se puede poner la segunda dosis el día 21, la vacuna debe ponerse lo antes posible después de esa fecha; pero no hay que repetir las dos dosis. Sí es importante, insistió, que hay que ponerse las dos dosis porque si no, “no estamos protegiendo como queremos”. Es importante también saber que aunque se tienen las dos vacunas aprobadas (Pfizer y Moderna) no hay forma de que se puedan combinar las dos vacunas. Es decir, si usted se puso la primera dosis de la vacuna de Pfizer, la segunda debe ser la misma vacuna.

“Es muy difícil. Además, la vacuna lo que provee es lo que se conoce como RNA no DNA, que son dos materiales genéticos distintos. Lo otro es que el RNA es una sustancia muy sensible que se rompe muy fácil. De hecho, el reto que tenían las compañías fue diseñar que esa vacuna fuera estable, darle estabilidad a esa molécula de material genético y que no se degrade tan rápido”.

El director de Unidad de Medicina Comparada advirtió que la vacuna no elimina el covid. “No lo mata, por eso es que se recomienda que si usted tiene ya la infección, la vacuna no es un medicamento para tratar la enfermedad”. Las vacunas son herramientas para prevenir enfermedades, para evitar que las personas se infecten con el virus. Si la persona ya está infectada, en ese momento es una de las pocas excepciones que el CDC recomienda que no se ponga la vacuna. No se debe proceder a la vacunación hasta que no se resuelvan los síntomas. Tampoco hay datade qué pasa si una persona está infectada y se pone la vacuna.

El doctor Sariol comentó que se está ante un escenario interesante, en el sentido de que hay mucha gente asintomática y el CDC no recomienda que uno se haga la prueba del covid antes de ponerse la vacuna. Esto indica, básicamente, que lo que está diciendo es que no hace falta hacerse la prueba para vacunarse. Si es asintomático no necesita la prueba. No hay daatos que digan si es peligroso o no lo es. “Mi criterio es que no debe aumentar el riesgo de alguna forma”.

Frente a la expectativa de la vacuna, el investigador alertó de que aun cuando se haya recibido la vacuna se deben seguir las recomendaciones de protección. Destacó que es necesario que se haya vacunado el 70% de la población en Puerto Rico, que es básicamente un poco más de 2.3 millones, para lograr la inmunidad de rebaño. Recalcó que la vacuna no mata el virus, ya que este tiene su propio círculo biológico.  Con la vacuna lo que se logra es que circule menos, por lo que el 70% de la población debería tener esa inmunidad ya sea por la vacuna o porque le dio la infección. Todos los que se han infectado y han sobrevivido cuentan para la inmunidad porque básicamente es una inmunidad natural desde el punto de vista más amplio que la de la vacuna. “Es importante seguir con las medidas de protección hasta conseguir el 70%”.

El Facebook Live del PRHT fue conducido por la periodista Milli Méndez.

 

 

 

 

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