Ed Morales: La Isla de la Fantasía

Por Cándida Cotto / Claridad

La Isla de la Fantasía, es un libro tanto para la diáspora puertorriqueña que le inquieta la situación actual de su patria, así como para aquellos boricuas de la isla que todavía no logran comprender el conflicto que representa vivir entre dos culturas.
Ed Morales, nacido y criado en Nueva York, de padres puertorriqueños, presenta en su libro el desarrollo colonial de Puerto Rico bajo el dominio de Estados Unidos, la farsa del estado libre asociado (ELA), y cómo llegamos a una deuda impagable, desde la óptica de lo que aquí llamaríamos un “nuyorican”.
El veterano periodista que entre otros temas ha investigado la política electoral de la ciudad de Nueva York, la brutalidad policíaca, las pandillas callejeras, expresó en entrevista que concibió hacer esa narración en el 2017 luego de su libro anterior “Latinx”, que aborda sobre los latinos en Estados Unidos, además de su interés por la situación de la deuda de Puerto Rico. Morales, quien en la actualidad es profesor adjunto en el Centro de Estudios de Etnia y Raza de la Universidad de Columbia hizo estudios graduados en Economía Política. “Tenía ese deseo de escribir algo sobre Puerto Rico, pero a través de esa narrativa y explicar un poco cómo se montó esa deuda y ponerlo en contexto de lo que está pasando en los Estados Unidos”.
No fue simplemente escribir el libro, confiesa que cuando terminó la propuesta y la entregó a su agente había poco interés en esta, pero de repente ocurrió en el huracán María, entonces ahí entraron muchas ofertas, a lo que calificó que sea triste el que haya pasado un huracán para que los medios en EU cambiaran su postura sobre Puerto Rico.
“Pero yo quería escribir algo también sobre el efecto del colonialismo a mi vida no solo a los puertorriqueños, la emigración de sus padres”. Es de ahí que su narración política económica está salpicada con el impacto de estas políticas en experiencias personales.
Morales, quien ha publicado en medios como Rolling Stone, en el New York Times, The Guardian, Jacobin y The Nation, atribuye el que todavía tanto los estadounidenses y los mismos puertorriqueños no estén conscientes de la relación colonial a que en ese país -Estados Unidos- el colonialismo es una palabra mala, nadie quiere admitirlo, ni quiere pensar que tiene colonias no solo Puerto Rico, sino otros cuatro a cinco territorios más. Esta negación se refuerza con un sistema educativo etnocentrista que margina y niega al resto de los grupos de la sociedad estadounidense como los afroamericanos, latinos en general, e incluso a muchos grupos de países de europeos.
Como nuyorican el escritor reconoce el papel que la diáspora puede desempeñar en la situación de la isla. Comenta en tono sincero que sus padres consideraron retornar en la década de los ’70 cuando él era adolescente, pero decidieron que no. A él no le gustaba la idea. No obstante Morales expresa reservas con gestos de la diáspora de ayuda después del huracán María, que parece desmedida la cual sugiere puede tener segundas intenciones de apropiación.
En términos positivos señala en particular que la juventud
en varias generaciones han buscado cómo reconectar con la isla, y él mismo lo ha visto en su vida, y que ha conocidos activistas de la generación del milenio que han regresado interesados en generar una vida de autogestión.

¿Cómo espera que los residentes en la isla reciban el libro?
“Espero que lo reciban como una expresión sincera de alguien que ama mucho al país, que fue enseñado por sus padres a tener orgullo puertorriqueño profundo y también dar un poco de perspectiva y un poco más de empatía y comprensión de la experiencia de los nuyoricans porque francamente fueron de baja clase, más oscura, hay como una división que se tiene que sanar, yo creo que lo que pasó después del huracán es más positivo que se puede lograr eso. Y también recordar a los puertorriqueños que no es culpa de ellos que haya una deuda, la corrupción existe en los Estados Unidos y la gente está sufriendo una lucha global internacional”.
Morales se refiere a los movimientos sociales tanto en América Latina como en otras partes del mundo que se enfrentan al neoliberalismo. “Yo espero que nada malo pase, pero la situación en Puerto Rico es un ejemplo de todos los problemas que hay mundial. El neoliberalismo está cayendo en crisis y el problema es que la solución sería imponer toda esa austeridad y totalitarismo, sería muy malo si eso pasa”.