Editorial: No más décadas perdidas

 

Al cierre del año 2019 y comienzo del 2020, los puertorriqueños y puertorriqueñas nos enfrentamos al inicio de una nueva década. Hagamos votos porque esta sea la definitiva para transformar a Puerto Rico en el nuevo país al que aspira la inmensa mayoría de nuestro pueblo. En mayor o menor medida, todos y todas hemos vivido el declive económico, fiscal y social constante y continuo que ha experimentado nuestro país durante las pasadas décadas, y queremos que eso cambie. Queremos aprender las lecciones de las llamadas décadas perdidas y que éstas nos impulsen a buscar un nuevo rumbo más seguro y cierto que el que se proyecta ante nuestros ojos.

Este pasado año fue de particular importancia en la lucha que, poco a poco, ha ido articulando nuestro pueblo para defender sus haberes, su patrimonio y sus derechos. Por primera vez, una movilización cívica, multitudinaria e histórica, dio al traste con un nefasto gobierno colonial. En este caso, el de Ricardo Rosselló y el PNP, forzando la renuncia del gobernante y de la camarilla de títeres que lo acompañaban en la cúpula del poder colonial. Jamás debe minimizarse ese logro de nuestro pueblo, capitaneado principalmente por una juventud decidida a hacer valer su dignidad y la de nuestro país.

La jornada del verano de 2019 fue la culminación de una larga ira contenida por nuestro pueblo. Aunque Puerto Rico ha sido colonia de Estados Unidos desde el 1898, y esa realidad es la causa mayor de nuestros males, desde el año 2016 vivimos bajo el régimen del más reciente engendro del Congreso federal: la Ley PROMESA y la Junta de Control Fiscal (JCF), un monstruo descarnado que controla haberes, cercena derechos e impone sin miramientos las reglas implacables del gran capital absentista que es el verdadero dueño de nuestro país. Esas reglas impuestas por la JCF son las que están ocasionando el empobrecimiento generalizado de la población y forzando al exilio a nuestros profesionales más jóvenes y productivos. Junto a la ineptitud y corrupción de los gobiernos coloniales de turno, y a la decadencia imperante en todos los órdenes en nuestro país, el régimen de PROMESA y la JCF son el mejor incentivo para lanzarnos al rescate de lo nuestro.

Al cerrarse otra década perdida, veamos el año 2020 como una gran oportunidad para seguir profundizando las lecciones aprendidas de la jornada de verano de 2019, conjugándolas con la tradición de lucha y resistencia que ha caracterizado a nuestro pueblo a lo largo de toda su historia. Utilicemos también este momento para recordar con agradecimiento a todas y todos los que partieron de entre nosotros y nos dejaron su ejemplo de lucha y entrega a nuestro país. A las y los miles de boricuas que se han visto forzados a emigrar, sepan que contamos con ustedes, no solo para que luchen junto a nosotros por el Puerto Rico que queremos desde dondequiera que estén, sino también para edificar la Patria nueva que se construye día a día, desde el cimiento indestructible de nuestra nacionalidad.

El 2020 llega y nos invita a sacudirnos de las décadas perdidas. Nos invita también a construir- desde la diversidad y sobre lo que nos une- un país libre, y de oportunidades abiertas y amplias para todos y todas, y no solo para las castas privilegiadas y conectadas al poder. Además de agradecerles su lectoría, patrocinio y solidaridad, desde CLARIDAD exhortamos a cada una y uno de ustedes a aprovechar este momento singular para crecer y seguir avanzando. ¡Felicidades y lucha nueva para todos y todas en este año 2020!