Editorial: Por un plan energético que beneficie a Puerto Rico

Mientras el pueblo de Puerto Rico está en vilo por la actividad sísmica que sigue sacudiendo la región suroeste desde finales del pasado mes de diciembre, y se desborda la solidaridad ciudadana con nuestros compatriotas en el epicentro de los temblores, a nuestras espaldas en la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) se chanchulla para satisfacer intereses ajenos con los activos que le quedan a nuestro país. Veamos cómo se manipula tras bastidores en la AEE para que el propuesto Plan Integrado de Recursos (PIR), que se supone que desemboque en la modernización de nuestro sistema eléctrico, favorezca a la industria del gas natural, en contravención de la política pública energética de Puerto Rico que establece la transformación de la AEE hacia el uso predominante de fuentes renovables.  

En una extraordinaria columna de prensa, publicada este pasado domingo, bajo el título Agenda llena en la Autoridad de Energía Eléctrica, el Director de Política Pública del Centro para una Nueva Economía, Sergio Marxuach, nos alerta sobre el chanchullo que se cocina a nuestras espaldas en la AEE mediante el proceso de contratación del PIR, para conformarlo al resultado deseado por los grandes intereses extranjeros asociados a la industria del gas natural. El artículo de Marxuach es bien detallado. No escatima datos en su denuncia de que la AEE parece manipular el proceso del PIR para determinar de antemano su resultado preferido. Según Marxuach, “el PIR es un plan a largo plazo- usualmente a 20 años- que esboza los elementos necesarios- inversión de capital, tecnología de generación, entre otros- para implementar la política pública energética de una jurisdicción”. 

Esto es complicado y peligroso porque un PIR defectuoso y amañado puede frustrar por muchos años el desarrollo de un futuro energético sostenible para Puerto Rico. El referido artículo examina las deficiencias en el borrador del PIR presentado por la AEE, las cuales comienzan con el proceso relativo a la confección de los distintos escenarios o posibles vías para la modernización o transformación de nuestro sistema eléctrico. Para el desarrollo del PIR se contrató a una firma consultora- la compañía Siemens- que ya presentó una primera recomendación. Pero, la AEE favorece un segundo escenario confeccionado internamente por ellos, una propuesta de costo mayor y que incluye una mayor generación con gas natural y menor por fuentes renovables. Marxuach señala que existe un tercer escenario, más favorable a la generación por renovables, que ni siquiera ha sido considerado por la AEE ni en la propuesta de Siemens. Marxuach afirma que el escenario propuesto por AEE “es más caro y demuestra un claro sesgo a favor de los traficantes de gas natural, en violación de la política pública energética de Puerto Rico”. 

El llamado de Marxuach es a que se examine de cerca el proceso de confección y aprobación del PIR, el cual debe pasar por el cedazo del Negociado de Energía de Puerto Rico. Este es un asunto crucial, que debe generar un gran interés en los medios de prensa y la población, no solo porque es un alerta a los chanchullos que se cocinan a nuestras espaldas, y un llamado a una mayor transparencia pública, sino porque se trata del futuro de la AEE y por consiguiente, del futuro de Puerto Rico. 

Asegurar que se respete la política pública energética de transformar la dirección de nuestro sistema eléctrico hacia la supremacía de las fuentes renovables es una decisión trascendental que está atada a las posibilidades de un desarrollo futuro sostenible para Puerto Rico. De salirse con la suya los mercaderes del gas natural y dominar con su producto importado la producción energética en Puerto Rico- en un plan a veinte, treinta o cincuenta años- nuestro país no podría lograr el objetivo de romper con la dependencia nefasta de combustibles fósiles importados que nos ha traído hasta aquí, ni quebrar las conexiones corruptas entre los funcionarios gubernamentales y de la AEE, y los “carteles” del petróleo y del gas natural. 

 La independencia energética a través del uso de fuentes renovables- como el sol que nos sobra- no solo es producir energía más limpia y sostenible, sino que es la única alternativa para que Puerto Rico pueda desarrollar por sí mismo sus recursos y ventajas competitivas, sin que un mercader extranjero quiera imponernos su agenda o chantajearnos. Sería también un gran paso que contribuya a que nuestro pueblo confíe en su propia fuerza para labrarse una vida mejor. El llamado contenido en la columna del destacado economista del Centro para una Nueva Economía es una clarinada para que nuestro País no permita que se tomen a sus espaldas decisiones trascendentales para nuestro futuro como pueblo.