Editorial: Rafael Cancel Miranda

 

El pasado 1ero. de marzo se cumplieron 66 años desde que un grupo de cuatro militantes del Partido Nacionalista de Puerto Rico ocupó  el Congreso de Estados Unidos para reclamar la independencia de Puerto Rico, un suceso dramático que llamó la atención de millones de personas y los titulares de primera plana en importantes periódicos de Estados Unidos y el mundo. El más joven de ese aguerrido grupo- liderado por Lolita Lebrón e integrado también por Irving Flores Rodríguez y Andrés Figueroa Cordero- fue Rafael Cancel Miranda, hoy fallecido a la edad de 89 años. En aquel momento sólo tenía 23 años.

Había nacido en el seno de un hogar intensamente patriótico y su militancia independentista comenzó temprano. Se inició públicamente con lo que consideró su primer deber: negarse al Servicio Militar Obligatorio que le imponía el gobierno de Estados Unidos a los hombres puertorriqueños a los 18 años de edad. Cumplió cárcel por su desafío. Luego, ya no hubo marcha atrás y dedicó el resto de su vida a escribir páginas gloriosas de nuestra historia y de la lucha por la libertad de nuestra Patria.

Rafael Cancel Miranda forma parte de la gran generación que, desde el Partido Nacionalista, tuvo la visión, el valor y la capacidad de sacrificio para dar la vida, si era necesario, en aras de garantizar la supervivencia de la Patria Puertorriqueña. Así fue rubricado su compromiso tras la acción en el Congreso, que le valió a él y sus compañeros una condena de 84 años de prisión. Durante su largo encierro de 25 años, estuvo prisionero en Alcatraz, una de las prisiones de seguridad máxima más temibles y temidas en Estados Unidos, así como en Leavenworth y Marion, prisiones de igual rigor.

En 1979 fue indultado por el entonces presidente de Estados Unidos Jimmy Carter, junto a Lolita, Irving y Andrés, tras una intensa y masiva campaña en Puerto Rico e internacionalmente por su excarcelación. El gobierno revolucionario de Cuba y específicamente su máximo líder, Comandante Fidel Castro Ruz, fueron instrumentales para que incrementara a nivel de América Latina y el mundo entero el respaldo de otros gobiernos y países y la presión al gobierno de Estados Unidos para la excarcelación de nuestros patriotas.

Tras su salida de la cárcel y por los últimos 40 años, Rafael Cancel Miranda siguió haciendo lo que había hecho siempre: continuar trabajando sin descanso, día tras día, hacia el logro de la libertad de su patria y de la armonía y unidad entre los distintos sectores del Movimiento Patriótico Puertorriqueño. Su vida y su persona se convirtieron en símbolo de las excelsas cualidades que definen a los hombres y mujeres como él.

En su libro Contracanto al olvido: patriotas, así define José Enrique Ayoroa Santaliz a Rafael Cancel Miranda:“Las hazañas patrióticas del héroe nacional puertorriqueño don Rafael Cancel Miranda son razonablemente conocidas y han sido ampliamente divulgadas. Hoy quiero hablar más bien de las  virtudes humanas del exquisito ser humano Rafaelito Cancel, cuya amistad es un privilegio.

En las cárceles del imperio aprendió a tocar guitarra, se cultivó poeta, leyó mucho de todo tipo de temas, con lo que cimentó un respetable nivel cultural, fue lanzador zurdo de bola rápida de los equipos de béisbol de las prisiones.

Rafaelito es un caballero de capa y espada en la más rancia tradición épica, cortés, educado, reverente y el más respetuoso y consecuente “escuchador” que usted pueda conocer”.

Hoy, este héroe puertorriqueño privilegiado con el amor, la admiración y el respeto incondicional de los suyos, ha entrado victorioso a la inmortalidad. Lleva como galardón la hombría de bien que le caracterizó y el ejemplo de su vida consagrada a la libertad de Puerto Rico y la construcción de una nueva patria puertorriqueña. ¡Viva Rafael Cancel Miranda! ¡Viva Puerto Rico libre!