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El 1er filme de Le Carré y dos series maravillosas

 

En Rojo

Como he señalado en mi 1era columna sobre John Le Carré, la mejor manera de adaptar novelas de este escritor con todos sus detalles tan necesarios, para entender estos personajes tan complejos en un mundo donde las verdades son todas relativas, es a través de las series de varios episodios. Ya destaqué los filmes que logran hacerlo con varios grados de éxito, pero comienzo con esa 1era adaptación riesgosa de The Spy Who Came in from the Cold que fue un éxito total en el mundo cinematográfico con nominaciones y premiaciones en festivales y de prestigiosas academias como los Oscares, Globe, BAFTA, WGA (gremio de escritores), David di Donatello.

The Spy Who Came in from the Cold (Martin Ritt 1965)

Me parece una gran ironía/karma/payback que la 1era novela de John Le Carré que se lleva al cine, The Spy Who Came in from the Cold, fuera dirigida por Martin Ritt, quien estuvo vedado de hacer películas en Hollywood por la cacería de brujas liderada por el Un-American Activities Committee (HUAC) de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos creado en 1947. Ritt fue “blacklisted” en 1952 lo que afectó su carrera de director durante esa década, aunque pudo trabajar esporádicamente gracias a la valentía de ciertos actores y productores. En este filme aparece por 1era vez el espía desilusionado con su trabajo en el servicio de agencias gubernamentales que no confían ni en sus propios agentes. Alec Leamas (Richard Burton en todo su esplendor) aparece en escena como un hombre que sigue las órdenes de sus superiores, pero sin convicción porque su experiencia le dice que él, como tantos otros, son solo marionetas en un juego inventado por los dirigentes que ellos apenas conocen. Cada misión tiene sus consecuencias si no se logra llevarla a cabo en todos sus detalles. Así que la trama se desarrolla a través de órdenes y contraórdenes en un juego donde los jugadores cambian de bando por razones de conveniencia y no de convicción.

Leamas fingirá ser un hombre sin rumbo, insatisfecho con su vida, que esconde sus frustraciones bebiendo casi sin control. Se acercará a una mujer que pertenece al Partido Comunista, Nan Perry (Claire Bloom), la convencerá de ser alguien en busca de redención y así acercarse a los agentes de inteligencia de Alemania Oriental (República Democrática Alemana), con quienes se vende como un agente “occidental” que quiere pasarse al otro lado por dinero. En verdad, la misión de Leamas es plantar evidencia que involucra a uno de los agentes principales alemanes. Todo se complicará precisamente porque la verdad nunca es clara y precisa y cada agencia manipula a sus agentes para su propia ganancia.

“Smiley’s People” (6 episodios, 1982)

Las novelas y adaptaciones al cine de Le Carré parecen empeñados en que lectorxs y espectadorxs se mantengan alertas desde la 1era escena al presentar acciones al parecer inconexas y poblar las escenas con múltiples personajes geográficamente distantes. En esta serie que comienza en París, Madame Ostrakova (Eileen Atkins) es una exiliada soviética que trabaja en una fábrica, vive sola y socializa lo menos posible. Cuando recibe una propuesta de alguien que conoce su pasado, pero en el que ella no confía, le escribe a su contacto de hace muchos años, el General Vladimir (Curt Jurgens), en Londres para asegurarse que la propuesta que le hacen es confiable. Es precisamente por la muerte del General que George Smiley aparece en escena ya que esa deserción la logró él y se mantenían en contacto, aunque no se vieran con frecuencia. Y es por esa anterior relación que los agentes de Mi-6 se ven obligados a contactar a Smiley ahora semi-retirado, aunque a ninguno él le caiga bien. El problema es que Smiley no le ríe los chistes al grupo, no pierde tiempo y sabe de antemano que la información que le van a dar va a ser parcial y por eso se hace cargo de una investigación que a la agencia no le interesa.

Para poder seguir las pistas, Smiley depende de su conocimiento y contactos dentro y fuera de Mi-6 al margen de la oficialidad. Aparte de Londres y París, Smiley viaja a Hamburgo y Bern para completar su investigación y donde puede contar con gente con quien ha trabajado antes como el húngaro Toby Esterhase (Bernard Hepton) que es parte de una de las escenas más conocidas con el también excelente actor Michael Lonsdale como Grigoriev. Estos son “la gente de Smiley” del título. Su personalidad nunca cambia: profesional, enfocado, directo en sus pedidos y órdenes, cuidadoso de no poner a nadie en peligro, amenazante, pero con la razón más que con la fuerza (aunque si tiene que usarla lo hace), calculador de todos los pasos a seguir para conseguir el resultado que quiere. Aunque su apellido es Smiley, nunca se sonríe para asegurar a todxs que cada paso que se toma es en serio, tiene repercusiones que pueden causar la muerte o encerramiento de inocentes. Como luego aparecerá en el filme de Steven Spielberg, Bridge of Spies (2015), la escena final se da en el famoso puente Glienicke que cruza Berlín y divide a la ciudad alemana entre el Oeste monitoreado por los Aliados y el Este como parte de la URSS.

The Night Manager (2016)

Esta historia de corrupción, negocios internacionales despreciables, conexiones con agencias de inteligencia y la posición férrea de un individuo, Jonathan Pine (Tom Hiddleston), de hacer todo lo posible por señalar a los culpables, expone los enlaces existentes en las grandes organizaciones multimillonarias que parecen regir la política regional e internacional. La historia comienza con algo pequeño: Pine es el muy eficiente gerente nocturno del Hotel Nefertiti en Cairo que mantiene una normalidad a pesar de la Revolución de primavera en Egipto en 2011. Comete el error de involucrarse amorosamente con Sophie Alekan (Aure Atika), amante de Freddie Hamid, playboy ricacho e influyente que tiene negocios con la empresa Ironlast Ltd, que será el enlace con los otros cinco episodios. Al recibir documentos sensibles de Sophie, Pine contacta a la International Enforcement Agency en Londres. La oficial de inteligencia, Angela Burr (Olivia Coleman) enseguida ve la importancia del envío, pero al poner en alerta a otros miembros de su agencia, se filtra la información y todo desaparece. Cuatro años más tarde Pine se ha mudado a Suiza donde ahora es el administrador del Hotel Mesiters y donde vuelve a toparse con el nombre de la empresa Ironlast y con su dueño, Richard Roper (Hugh Laurie), y su séquito. Ya aquí se establece el enlace entre Pine y Burr para lograr evidencia que pruebe que la empresa de Roper es un frente para tráfico internacional de todo tipo.

El resto de la serie será precisamente cómo encontrar esa evidencia, infiltrarse en la empresa sin levantar sospechas que Pine trabaja para la inteligencia de Londres y establecer los vínculos de Roper dentro y fuera de las agencias gubernamentales del Reino Unido y otros países. Pine asumirá otras identidades que lo llevarán a Devon en Inglaterra, Madrid y Mallorca en España, Mónaco, Ginebra en Suiza y desarrollará múltiples relaciones basadas mayormente en engaños, pero a la vez tendrá que cuidarse de su vulnerabilidad en situaciones críticas. Cuenta—como suele suceder en todos los filmes basados en las novelas de Le Carré—con un reparto de ensueño. Es precisamente en esta serie donde descubro a Olivia Coleman, súper preñada y más astuta y adelantada que todxs.

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