Mirada al País:El bien común

Por Luis Pedraza Leduc/Especial para CLARIDAD 

Con mayor frecuencia escuchamos y leemos expresiones que recogen una severa crítica a un gobierno “que no sirve”, “que roba”, “que no funciona”. El efecto de tales expresiones lesiona la función del gobierno en una sociedad que debe aspirar al bien común, a proveer servicios esenciales a la ciudadanía y distribuir la riqueza con equidad.

Cada vez que se insiste en tales críticas, una porción de la ciudadanía pierde confianza en el gobierno que elije y que debe garantizarle una vida segura, educación, salud, vivienda, alimentación y un trabajo decente. Pero, ¿y que es el gobierno? ¿Son los 200,000 empleados públicos que trabajan bajo diversas categorías en el gobierno central, municipios, corporaciones públicas, legislatura y la rama judicial? ¿Es el gobierno, los funcionarios electos y aquellos nombrados como funcionarios de “confianza” en cada agencia? ¿Qué papel juegan las “batatas” y los “ñames con corbata”, además del partido político en el gobierno? ¿Sera parte del gobierno los miles de contratistas privados que generan sus ingresos de los “servicios” que prestan al gobierno? En una colonia, ¿quién es el gobierno?  ¿Qué papel corresponde en el gobierno a esas fuerzas económicas que deciden y determinan los principales asuntos del país?

Alguien puede decir que el gobierno, es “todas las anteriores”. También puede añadir otras categorías. O se puede simplificar y echar toda la responsabilidad a la metrópoli imperial o al gobernante de turno. Desde mi perspectiva, prefiero enfatizar que el gobierno es una amplia estructura que tiene función definida en un territorio. En la colonia que es Puerto Rico, el gobierno es la estructura recogida en ese documento llamado Constitución del Estado Libre Asociado. Si mañana fuéramos una nación independiente, lucharía por salvar la Carta de Derechos de esa constitución colonial porque representa valores y derechos que debemos conservar. En ese sentido, aun en la colonia, el gobierno está definido. 

El gobierno es entonces, una estructura que nos tiene que garantizar una vida digna, con servicios esenciales dirigidos al bien común. Las decisiones económicas, sociales y políticas deben ser para el bienestar general del colectivo. No puede haber privilegios ni títulos de nobleza, así como tampoco legislación para beneficiar minorías en contra del bien común. 

Todas y todos sabemos que desde hace décadas el párrafo anterior es solo una quimera. Que después de la guerra fría, se desato la verdadera guerra del capitalismo en contra de todas y todos. Que todo se vende y se compra, incluyendo las conciencias de algunos que ayer decían y hacían lo contrario a los que dicen y hacen hoy. En esa guerra, es fundamental cambiar los paradigmas, crear un nuevo pensamiento donde lo individual esta sobre el colectivo, entonces la salvación es individual.

El papel llamado constitución, ley suprema, carta magna no vale nada para los gobernantes electos o impuestos por el mercado o las armas. Estos responden a las fuerzas del capitalismo globalizado. Los empresarios gobiernan directamente como es el caso de Trump en los Estados Unidos, o su mejor ensayo, la Junta de Control Fiscal en Puerto Rico, con una directora ejecutiva (con un pasado nebuloso en Ucrania como ministra de finanzas), asesores, abogados y otros consultores, todos, de “calibre mundial”.

Tumbar gobiernos mediante una gran mentira mediática es cosa fácil para el capitalismo. Hacernos creer que el gobierno que el capitalismo impone no sirve, que el gobierno que el capitalismo respalda es quien roba, y que ese gobierno, que el capitalismo protege no funciona es parte de esa gran mentira dirigida a crear en nuestra mentalidad, análisis y disposición una aversión a todo lo que es gobierno. Entonces, si el gobierno no sirve, roba y no funciona, ¿cuál es la alternativa? 

La alternativa y la salvación es la individualidad que nos da el capitalismo. Si usted tiene éxito económico tiene que expandirlo y usted es exitoso. Si usted es trabajador o trabajadora, si usted es pobre, entonces usted es un perdedor. Esa alternativa glorifica a la empresa privada sobre el gobierno, la individualidad en contra del bien común.

Y así, en la colonia y otros lares también, nos ensañamos contra el gobernante de turno, decimos que todos los políticos y partidos son iguales, despreciamos la política (aunque la practicamos diariamente), confiamos en las elecciones y exigimos su renuncia a la vez que le recordamos cumplir con su deber de gobernar para el “bien común”.

Es asunto es complejo, pero en esencia sencillo. Lo económico es lo fundamental. La contestación que demos a estas interrogantes, para que se produce, para quien producimos, como se produce, que se produce y como se produce, determinaran los objetivos reales de nuestra sociedad. 

La economía y el gobierno van de la mano, aunque el papel donde se escribieron sueños, derechos y valores digan otra cosa. Rescatar nuestra conciencia de Pueblo, valorizar lo colectivo sobre lo individual nos dará luz sobre qué hacer en la colonia gobernada por una Junta capitalista acompañada por los gobernantes que no sirven, nos roban y no funcionan.   

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 El autor es activista social y miembro de la Junta Directiva de CLARIDAD.