El cine y la posguerra en España

Por María Cristina/En Rojo

¿Qué fue vivir en el Franquismo cuando haber creído en la República se convierte en un crimen castigado con arrestos, encarcelamiento, fusilamiento y ostracismo? ¿Cómo logran las mujeres alimentar a sus familias cuando han sido marcadas y nadie les da trabajo o, si lo hacen, le pagan lo menos posible? ¿Cómo conseguir alimentos cuando el ejército reserva todo para sus seguidores y mantiene a la población en una pobreza extrema? Estos tres filmes presentan hermosas historias de mujeres que sobreviven a pesar de todo. Remedios Crespo es responsable del guion original de Miel de naranjas, Dulce Chacón es la autora de la hermosa novela La voz dormiday Emili Teixidor es el autor de Pa negre.

Miel de naranjas(Imanol Uribe, 2012)

El Premio Especial del Jurado del Festival des Films du Monde de Montreal se le otorgó al filme Miel de naranjas. La historia se desarrolla en los años cincuenta en Andalucía y tiene como protagonista a un joven militar que se desempeña como secretario de un juez militar (Karra Elejalde). Enrique (Iban Garate) consigue este empleo porque es el prometido de Carmen (Blanca Suárez), la sobrina del juez.  El problema es que el joven no comparte el cinismo, la crueldad y la actitud de los militares que se sienten tan poderosos que condenan a muerte a cualquiera que ellos determinen que es una amenaza al régimen de Franco. Si es comunista, sindicalista, crítico del gobierno o los militares o sencillamente no le cae bien a alguien lo juzgan sin defensa y le dan la pena capital. Poco a poco su descontento se torna en acción y colaboración con los grupos que viven vidas duales, una integrada al orden impuesto y la otra desestabilizando la normalidad ficticia. Para Enrique la primera es acatar órdenes y hacer planes para su casamiento y la otra es el recuerdo de sus hermanos y padre desaparecidos y una madre (hermosamente interpretada por Ángela Molina) que encara esa pérdida con naranjas que guarda para un futuro sin Franco.

La voz dormida(Benito Zambrano, 2011)

En 2012 los prestigiosos Premios Goya nominan y premian a dos filmes que abordan la época más cercana a la abolición de la República: La voz dormida en la categoría de Mejor Película y Escuchando al Juez Garzón (dirigida por Isabel Coixet) ganadora como Mejor Película Documental. En La voz dormidase cuenta la historia de dos hermanas separadas por la guerra, una se une a las milicias mientras la otra queda en su pueblo, una tiene compañero y está encinta mientras la otra crece protegida celosamente por padres y familia, una se encuentra en la cárcel esperando juicio tras la abolición de la República mientras la otra vence sus miedos al dejar su pueblo e ir en busca de su hermana para brindarle todo su apoyo. Hortensia (Inma Cuesta) conocerá la dura realidad de estar en una cárcel franquista supervisada por monjas donde las mujeres que no se someten a la iglesia y el estado se les niega sus derechos humanos. En la cárcel encontrarán maneras de saber de la muerte o el paso seguro de sus compañeros, recibirán noticias de familiares y mensajes en códigos de los pocos visitantes que tienen y ante todo establecerán una solidaridad entre ellas que sobrepasa sus diferencias generacionales, regionales y de compromiso político. Pepita (María León) llegará a ver a su hermana mayor con la frescura de una joven que ha estado al margen de las matanzas y las bestialidades de la guerra. Ha aprendido a no ver, ni oír ni hablar, a obedecer a las autoridades y a nunca cuestionar sus decisiones, a tener miedo de todo y por lo tanto a no actuar ni tomar iniciativas. Pero en la ciudad las cosas no son tan claras como en el campo y casi de inmediato, Pepita entrará en el juego de la sobrevivencia donde por un lado se verbaliza lo que las autoridades necesitan escuchar para saberse todopoderosos y por otro los movimientos y conversaciones de esa red clandestina que sostiene la esperanza de los hasta ahora derrotados. 

Pa negre/Pan negro(Agustí Villaronga, 2010)

En 2011 este filme en catalán logró nueve premios Goya y ser seleccionado como representante de España a los Oscares de 2012 por Mejor Película de lengua no inglesa. La historia nos remite a los años de la posguerra Civil y la vuelta a una vida de miedo, pobreza y trabajo para la mayoría de la población que sobrevivió los años de la guerra en contraste con la vida de privilegio de los integrantes de la Iglesia, los terratenientes y los militares. Serán estos los que se asegurarán de que todo se mantenga como Dios y Franco lo ordenan. Florecerán viejos rencores, celos, rivalidades políticas e intolerancias que afectarán a todos. Nuestros ojos y oídos a este laberinto de secretos, mentiras y medias verdades será el preadolescente Andreu (Francesc Colomer).

Visto a través de los ojos de ese niño, la percepción del mundo es muy diferente al de los adultos que fueron testigos y participantes del cambio de gobierno de monarquía a República en 1931. Mientras los adultos reconocen el progreso social de esos años y la violación de los derechos de la población por el golpe militar, Andreu sólo ve el miedo que cunde en su hogar, la ausencia y persecución del padre, la falta de alimento, la humillación a la que someten a su madre (Nora Navas) y su propia marginalización. Pero él también ve lo bien que viven los terratenientes y las familias ricas de su sector y cuando surge la oportunidad de ser parte de ese otro grupo, en muy poco tiempo Andreu se identifica con los vencedores y echa a un lado lo conocido y querido, pero ahora derrotado.