El fracaso del Plan

Por María de Lourdes Guzman

Especial para CLARIDAD

A poco más de dos años de haberse instalado el gobierno de Ricardo Roselló, quien durante su campaña hizo constante referencia al Plan para Puerto Rico como panacea para la solución de todos nuestros problemas, este ofreció su tercer mensaje sobre el estado del país. El gobernador trató de lucir combativo y triunfante. Mas, ante lo que ha sido un gobierno caracterizado por los desaciertos, la improvisación, la corrupción y la mediocridad, sus publicistas parecieron aconsejarle que comenzara el mismo aceptando la comisión de varios errores, garrafales, por cierto, durante el pasado año. Entre estos, mencionó la cantidad de personas fallecidas tras el paso del huracán María, la que el propio Roselló encubrió cuando por varios meses y, haciendo oídos sordos a lo que otros, como la alcaldesa de San Juan denunciaban, respaldó a su Comisionado de Seguridad, Héctor Pesquera quien, con gran insensibilidad y prepotencia, porfiaba entonces, que solo ascendían a 64. 

Roselló, con aire mesiánico y voz estridente, procedió a mencionar como un logro de su administración, el plan de salud Vital, secuela del desastre que implantó su padre, Pedro Roselló, con la reforma de salud que mantiene un colosal déficit el presupuesto del país. Sin embargo, nada dijo en cuanto al problema recurrente que representa un sistema de salud cuyo presupuesto controlan las aseguradoras, quienes lo administran para su propio beneficio, menoscabando el derecho de la población médico-indigente a un servicio de salud digno. El sistema de salud prevaleciente, que solo existe en EEUU y Puerto Rico, ha propiciado un ingente éxodo de médicos, sobre todo especialistas, convirtiendo el derecho esencial a la salud en uno inaccesible a la población médico-indigente. Ninguno de los gobiernos, incluyendo el suyo, ha tenido la voluntad de enfrentarse a ese monstruo del que es víctima el país. 

Los maestros y los policías, utilizados insistentemente por los partidos como balón político, fueron de particular atención en el mensaje de Roselló. A los maestros transitorios se les ofreció permanencia. No faltó la oferta de tabletas y computadoras a los estudiantes. No obstante, nunca mencionó la súbita renuncia de Julia Keleher, la joya de la corona de su administración, ni la investigación federal sobre su desempeño como secretaria del Departamento de Educación, la inversión de 902 millones de dólares en contratos en su agencia, ni la misteriosa reunión que sostuvo con ella y su hermano, Jay Roselló, como enlace para el establecimiento de escuelas charter, y socioen un bufete al que la propia Keleher contrató tras el paso del huracán Maria. Sin decir como lo logrará, ofreció a los policías cotizar para el seguro social y protección a sus pensiones. Mas, no mencionó las renuncias masivas en la policía provocadas, precisamente, por las gravosas condiciones de empleo y salario, el despojo inmisericorde de sus pensiones de retiro, el desempeño incompetente de su protegido, Héctor Pesquera, ni su sorpresiva renuncia. 

En su afán de dibujar un país ficticio, omitió mencionar la corrupción rampante, el empobrecimiento del país, la alarmante violencia de género, los efectos nefastos de la reforma laboral, la emigración contínua, el abuso con la UPR y el Centro Médico, mientras se asigna más presupuesto a la Fortaleza y al Departamento de Estado

Ante el furor que ha causado entre los galleros la prohibición aprobada en el Farm Bill estadounidense, para la celebración de las peleas de gallos, Roselló propuso como paliativo, utilizar las galleras para centros de apuestas y juegos con máquinas electrónicas. Las críticas no se hicieron esperar. La lastimosa propuesta resultó irrisoria para algunos y una afrenta para otros.

La situación sobre el transporte de la Isla Grande a las islas municipio de Vieques y Culebra resaltó luego del cambio de terminal del pueblo de Fajardo al de Ceiba. Este cambio que procuraba implantar la ruta corta, fue objeto de un sinnúmero de críticas por haberse establecido sin coordinación previa con los residentes de las islas municipio y por las condiciones existentes al momento de inaugurarse dicho terminal. Aun cuando Roselló ha calificado dicho cambio como uno que se ha traducido en un mejor servicio, la deficiencia en el mismo es el resultado de largos años de abandono y desidia por parte de los gobiernos que se han turnado en el poder y para cuya mejoría su gobierno ha recurrido a la privatización, habiendo invertido 15 millones a la compañía privada Puerto Rico Fast Ferries. No obstante, los reclamos de los residentes dados sus muy particulares necesidades de transporte, continúan, en parte porque el gobierno concede prioridad a las necesidades del sector turístico, por encima de aquellas de los residentes de Vieques y Culebra. Por otro lado, el gobernador omitió referirse a la urgente necesidad de la descontaminación de los terrenos de Vieques y Culebra, la quema abierta de municiones en Vieques, que resulta totalmente perjudicial a la salud física y emocional de sus habitantes, la clausura de su único hospital, la falta de acceso a servicios de salud dignos y el cierre de su única escuela vocacional. 

Ante las quejas de diversos sectores del país en cuanto a los injustificados recortes al presupuesto de nuestra universidad, Rosello recurrió a anunciar un plan, copiado de su padre, para proponer una universidad gratuita. Frente a los masivos recortes a su presupuesto, que la colocan en una difícil posición para operar, los aumentos en las matrículas, en los créditos y la eliminación de los beneficios de exención de matrícula a diversos sectores estudiantiles, esta propuesta “de abrir puertas a los que hoy se les niega la oportunidad”, no solo constituye un cinismo sino un descaro, mientras al mismo tiempo le niega a los sectores menos aventajados el acceso a una educación pública, gratuita y de calidad que ofrece la UPR. Nadie puede cuestionar que la UPR ha sido víctima de constantes ataques del gobierno del PNP, que ve en nuestra más importante universidad el desarrollo de un pensamiento crítico que amenaza la implantación de las políticas neoliberales de un gobierno que solo persigue privilegiar a los sectores que ellos representan y a los que pertenecen. 

No faltaron los estribillos que pretendían crear imágenes ilusorias hacia la “transformación” del país que Roselló ha prometido para lo que le queda de este cuatrienio. Frases como el “estado posibilitador” y “vamos por más”, se repetían constantemente para enardecer a la audiencia cautiva que se mantiene fiel aun ante los continuos desaciertos que han caracterizado al gobierno de Roselló. En su afán de dibujar un país ficticio, omitió mencionar la corrupción rampante, el empobrecimiento del país, la alarmante violencia de género, los efectos nefastos de la reforma laboral, la emigración contínua, el abuso con la UPR y el Centro Médico, mientras se asigna más presupuesto a la Fortaleza y al Departamento de Estado, la desprotección de importantes reservas naturales, la creciente crisis en salud mental y el fiasco del avión y la barcaza con provisiones para Venezuela, mientras Vieques enfrentaba una seria carencia de suministros. Su mensaje demostró la gran desconexión que tiene su gobierno de la realidad de nuestro pueblo que ha vivido, en carne propia, el fracaso de su plan.