El impacto socio-político de la evangelización de Vieques por la Iglesia Metodista (1902-1954)

Por Iván R. Buxeda Díaz  / Especial para En Rojo

El Dr. Pedro A. González Vélez publicó un libro que resulta importante para la historia y la sociología de la religión de la isla-municipio de Vieques porque presenta los sucesos y acontecimientos que motivaron la fundación de la Iglesia Metodista Episcopal en 1902 cuando el Rev. Samuel Culpeper y George S. James establecieron unos puntos de predicación en español. 

El Rev. Culpeper era bilingüe y nació en la Guyana Británica en 1880. Llegó a Puerto Rico en 1901 tras graduarse de la Universidad de Taylor en Indiana y contrajo matrimonio con una belleza boricua Carmen Nieves natural de Jayuya. En 1907, el Rev. Samuel Culpeper fue llamado a pastorear la Iglesia El Calvario en Arecibo, “la villa del Capitán Correa” y falleció el 13 de abril de 1927 (pág. 52).

El texto tiene un prólogo escrito por el Dr. Samuel Silva Gotay, distinguido historiador y sociólogo de la religión de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Hay una introducción de dos páginas; doce capítulos; una conclusión; una bibliografía; apéndices de términos pastorales; un mapa de la división territorial de las denominaciones (el mapa debió tener una leyenda en colores para visualizar mejor esa división en zonas de influencia de las denominaciones); doce fotos y catorce tablas.

Al leer el capítulo 1, el autor señala: “previo a la guerra Hispanoamericana de 1898 hubo una guerra de tarifas por el negocio de la venta y compra de azúcar moscada. Puerto Rico siempre tuvo que enfrentar la competencia de Cuba. Para evitar los problemas tarifarios con Estados Unidos los españoles aprobaron un “modus vivendi sine die”, al suprimir el tratado diferencial mientras negociaban un nuevo tratado. Ese acuerdo entró en vigor en 1895, pero los cubanos no toleraban el régimen español e iniciaron la lucha revolucionaria contra “la madre patria”

El autor no explica de forma convincente un argumento: “en el caso de Puerto Rico (refiriéndose a la guerra Hispano-cubano-americana de 1898) significó mucho más que un cambio político porque, económicamente hablando, Puerto Rico, contrario a Cuba, no era una colonia económica norteamericana, aunque dependía de su mercado”. 

Primero, Puerto Rico nunca pudo producir la cantidad de azúcar cubana que era de mejor calidad y se vendía a mejor precio en el mercado internacional. Tampoco, los centralistas criollos pudieron enfrentar la competencia del azúcar de remolacha que era más económica y de mejor calidad. Los hacendados y colonos en Puerto Rico no tenían el dinero y la tecnología que las centrales cubanas podían producir azúcar en el siglo XIX. Se debe analizar las relaciones de los extranjeros en los puertos de Arroyo, Guayama y Ponce con sus negocios en Europa, Estados Unidos y el Caribe para el periodo bajo estudio. 

El capítulo tres titulado: “La síntesis de la guerra hispano-cubano-estadounidense”, narra los acontecimientos en Cuba y su lucha revolucionaria por independizarse de España. En Puerto Rico, se lograron cambios políticos, pues Luis Muñoz Rivera, José Gómez Brioso y el Lcdo. Rosendo Matienzo Cintrón (espiritista y masón de Luquillo) negociaron con los españoles la posibilidad de obtener la autonomía. 

Práxedes Mateo Sagasta, presidente del Partido Liberal Fusionista y los líderes autonomistas firmaron el Pacto Sagasta. Al regresar a la Isla, el Dr. José Celso Barbosa (maestro masón y fundador de la Resp.. Logia Loarina # 17 de los valles de Bayamón) no estuvo de acuerdo con el Pacto Sagasta por considerarlo “monárquico”. Ese suceso, conllevó la división del Partido Autonomista y la aparición del Partido Liberal Fusionista Puertorriqueño fundado por Don Luis Muñoz Rivera. 

El 15 de febrero, 1898, en la bahía de la Habana una “explosión interna” destrozó y hundió el acorazado Maine que estaba de visita de “buena voluntad”. La prensa amarilla estadounidense aprovechó el suceso para lograr que el presidente William Mc Kinley le solicitara al Congreso la declaración de guerra contra España. 

El cuarto capítulo: “La guerra del ‘98 y Vieques”, narra la invasión estadounidense a Vieques en agosto de 1898. El vapor Yale bloqueó el puerto de Isabel II y dicen que la población civil pasó hambre y necesidad. Los viequenses vivían aterrorizados por el ataque naval. El autor ignora que el sacerdote anglicano Joseph N. Bean dialogó con las autoridades militares para que no iniciaran el ataque contra Vieques y que celebraran un servicio religioso en la Iglesia de Todos los Santos para orar por la paz, la democracia y el fin de las hostilidades. 1 

El Rev. P. Joseph N. Bean procedió a bendecir la bandera estadounidense antes de ser colocada en el fortín Conde de Mirasol y posteriormente la paz y el progreso de la marina de guerra acompañó a los culebrenses y los viequenses. 2

El quinto capítulo titulado: “El protestantismo en Vieques antes del ‘98” tiene serios problemas historiográficos. El autor identificó el trabajo de dos colportores que distribuían biblias y literatura protestante de forma clandestina por temor a ser descubierto por los españoles y por los católicos romanos de la época. Hay dos personas: el carpintero Johanes Waldemar Zaccheus de nacionalidad alemana y con residencia en la isla de Santa Cruz con apoyo de una sociedad bíblica que distribuía literatura bíblica en Fajardo, Naguago y Humacao. 

Zaccheus era un laico que hizo labor misionera en el área este de Puerto Rico de forma clandestina junto a John James Hanclock natural de Tortola llegaron a fundar una escuela elemental en Vieques “para enseñar los rudimentos de la fe protestante”. 4

Mediante la Ley de culto aprobada el 20 de septiembre de 1869 los españoles permitieron ciertas libertades religiosas. Debido al estado de derecho que permitió ciertas libertades de culto los anglicanos fundaron la Parroquia Santísima Trinidad en la ciudad de Ponce en 1872. 

El 4 de agosto, 1870 el Sr. Zaccheus abrió una escuela protestante del nivel elemental en Vieques y solicitó autorización al gobierno español para ofrecer educación académica y religiosa para los niños (as) extranjeros en Vieques. El 12 de octubre, 1870 el capitán general Gabriel Baldrich otorgó dicho permiso y trató de fundar una iglesia en 1874, pero no tuvo éxito. 5 

Tal vez, debido a la pobreza y la naturaleza migratoria de los trabajores cañeros no se pudo fundar la primera iglesia anglicana en Puerto Rico cuya distinción corresponde a la Parroquia Santísima Trinidad. Pero, esa población inmigrante fue muy importante en la obra anglicana y llegaron a tener su propio cementerio, pero separado por una verja localizado al lado del cementerio católico romano desde 1845. Un documento de 1880 estipula: “el cementerio católico y protestante del pueblo”. 

El autor señala “que hubo un reglamento especial para que los trabajadores extranjeros que estaban obligados a vivir en las haciendas y se les exigía obediencia a los dueños, en ese mismo año se autorizó la construcción de una iglesia protestante, pero para 1874, se había desistido de la idea”. “Esta autorización, al igual que la de la escuela, aplicaba sólo a extranjeros y se prohibía cualquier tipo de proselitismo”. Ese año hubo una huelga cañera donde los trabajadores se amotinaron en las plantaciones azucareras por las condiciones de vida y el maltrato de los hacendados y del gobierno español (pág. 34). 6 El Dr. González Vélez utilizó muy buenas fuentes secundarias para probar sus argumentos. 

La Iglesia Anglicana de San José y Todos los Santos se fundó en 1870 y su primer sacerdote o vicario fue el Rev. Joseph N. Bean, un ex agente del tesoro inglés que nació en Bermuda y con la ayuda del cónsul británico el P. Bean obtuvo un permiso del gobierno español para edificar el templo. 

No se puede explicar que el origen de la Iglesia de Todos los Santos fue por “extranjeros” porque la isla-municipio tuvo una fuerte presencia de ciudadanos ingleses, franceses y daneses en el siglo XIX aunque también hubo puertorriqueños. 

Hay que señalar que la Iglesia Anglicana y en la Iglesia Episcopal en Estados Unidos un sacerdote no se dedica a “pastorear”, ese es un término protestante. Aunque hay una división entre la alta iglesia y la baja iglesia (“High Church” y “Low Church”), pues coexisten varias influencias el rito católico romano, el rito luterano y el rito calvinista. 

En la Iglesia Episcopal hay una tradición católica que pertenece a la Iglesia universal que peregrina en la Tierra al afirmar en el Credo Niceno: “creemos en la Iglesia: una santa, católica y apostólica”. 8 

Aunque a lo largo de la historia tuvimos influencia luterana y calvinista en nuestra liturgia. Por ejemplo, en Estados Unidos hay templos episcopales que no tienen el Cristo crucificado en el altar, pues utilizan la cruz simple en un madero, no aceptan las imágenes religiosas o estatuas, etc. Hay un grave error en la página 35 al señalar:

“En ese mismo año, 1893, la iglesia anglicana de “Todos los Santos” fue dedicada por el obispo de Antigua”. 

La Iglesia Anglicana de San José y Todos los Santos fue consagrada por el Rvdmo. William W. Jackson, “lord-bishop” de la diócesis de Antigua en el año 1870. El error es por 23 años en contra de la fundación de Todos los Santos.

Hay otro error significativo: “Si el Rev. Bean fue el que le dio la bienvenida a los estadounidenses con una misa (santa eucaristía) a la que asistió el nuevo comandante militar norteamericano” (véase pág. 35). ¿Cómo es posible que el autor afirme que los norteamericanos deseaban atacar a Vieques y nadie pudo mediar en el conflicto como afirmó en la página 32?

El autor debió explicar que la Parroquia Santísima Trinidad en Ponce, Todos los Santos y la Iglesia San Juan Bautista en el viejo San Juan pasaron de la jurisdicción de la diócesis de Antigua a la jurisdicción de Estados Unidos estableciendo “the Missionary District of Porto Rico” en 1901. Es decir, se comenzó a funcionar como un distrito misionero de ultramar aprobado por la Convención General en Estados Unidos. 

El autor dice que hubo una crisis perpetua en la Iglesia de Todos los Santos debido a una “inmigración golondrina”. Precisamente esa es una característica de nuestra trabajo de evangelización o pastoral “abrir las puertas del templo” a todas las personas que solicitan ayuda o servicios religiosos debido al trabajo estacional de la caña de azúcar durante el período seis meses para su corte y producción.

Luego, el autor dice: “que el uso del idioma inglés como idioma de culto retrasaba el proceso de incorporación de los elementos no angloparlantes a esta iglesia”. Yo invito a todas las personas que visiten la Iglesia de Todos los Santos localizada en el # 557 de la calle Plinio Peterson del sector Isabel Segunda para que aprecien la santa eucaristía a las 9:00 a.m. con rito bilingüe. Allí se predica la palabra de Dios y se administran los sacramentos. 

El autor debió mencionar que el obispo James Van Buren envió a los sacerdotes A. Griffith, Reinhart, Leonard Read y la misionera laica “Miss Davidson” desde 1901 a 1929. En 1929, el Rvdmo. Charles B. Colmore nombró al primer sacerdote puertorriqueño, Rev. P. Antonio Villafañe en 1929. 9 El autor dice que “la Iglesia Anglicana-Episcopal continuó oficiando sus cultos en inglés hasta bien entrada la década de los ’30” (véase, págs. 36-37).

Los mejores capítulos de la obra son: “Los metodistas en Vieques: génesis de una obra”; Consolidación (1911-1920); Apuntalamiento de la obra (1921-1938); Estancamiento: la Depresión y su impacto en la obra (1929-1938); Crisis político-económica: la Marina (1939-1947) y Renacimiento (1947-1954). 

Las aportaciones de la Iglesia Metodista de Puerto Rico son notables. 10 Vieques no fue la excepción. Los metodistas fundaron la Catedral del Espíritu Santo en la calle Sol 

del viejo San Juan diseñada por el arquitecto Antonín Nechodoma cuya construcción es de estilo neogótico. Esa iglesia fue dirigida por el superintendente de la misión, el Dr. Charles William Drees, quien comenzó el trabajo metodista con los miembros del ejército estadounidense a partir del 30 de mayo de 1900.

De ahí, los metodistas se establecieron en la calle Padre Hoff # 50 en Puerta de Tierra con la Iglesia Pedro Rosa Viruet en mayo de 1900. Luego, se extendieron a lo que llamaron “San Juan suburbano”, que incluye la zona portuaria de Puerta de Tierra, Santurce, Barrio Obrero y Hato Rey, entre otros sectores. 11

No puedo olvidar la Iglesia San Juan Apóstol en la calle Bolívar, Pda. 24 en Santurce. Ese era un sector pobre y marginado cerca de arrabales como el “fanguito”. En la Ave. Borinquen de Barrio Obrero, la Iglesia San Pablo, entre muchas congregaciones en Puerto Rico. 

De San Juan, los metodistas se establecieron en el sureste a Guayama, Arroyo, Patillas, Guardarraya y Maunabo y algunos barrios rurales. La Iglesia de Arecibo fue organizada en 1902, logrando extenderse a los municipios de: Hatillo, Camuy, Jayuya, Utuado, Guayama, en lo que el Dr. Silva Gotay llama: “la ruta metodista”. 

En 1908, se estableció una segunda iglesia metodista en Vieques en el poblado de Puerto Real (denominado La Esperanza) con las capillas de Puerto Ferro (con un programa de alfabetización) y Santa María. En el sector de Mosquito se alquiló un local para construir una nueva capilla. En Culebra, se inaguró una nueva capilla, en la playa de Flamenco y tres puntos de predicación en Roosevelt, la Estación Naval y Playa Sardinas. 

Es importante señalar que el Dr. González Vélez explica:

“que en la primera década de la expansión del metodismo en Vieques,

notamos la ayuda del gobierno civil de Puerto Rico, de los funciona-

ríos norteamericanos destacados en Vieques y de la Marina de Guerra.

Por lo tanto, la tesis de la separación de Iglesia y Estado, en el caso de

Vieques, no se implantó con mucho rigor”. 

Otro aspecto interesante es que los puntos de predicación se nutrían de trabajadores negros que venían de las islas británicas, los llamados “cocolos”, pero este grupo empezó a disminuir en 1906. La Iglesia Católica Romana resistió hasta lo último la evangelización metodista en Vieques y en todo Puerto Rico. 

En 1912, la “Porto Rico Mission” cambió de nombre al constituirse la Conferencia Misionera. En esa época los pastores norteamericanos ocupaban el liderato y los puertorriqueños eran sus ayudantes o eran los interpretes de la realidad pastoral en español. En 1914, nombraron al Rev. George Richardson como pastor principal y su ayudante Justo P. Santana en Culebra (págs. 70-71). 

Un aspecto que ayudó a la Iglesia Metodista en Vieques fue la ayuda social en una época de pobreza y hambre, la creación de escuelas dominicales para niños y escuelas para adultos con el fin de la alfabetización. Además, hubo una prohibición al uso de bebidas alcohólicas. La ayuda económica y financiera mediante becas para que los jóvenes pudieran estudiar en la isla grande y en Estados Unidos. En 1915, una lancha que utilizaban para hacer el viaje de Fajardo a Vieques fue sustituida por una de gasolina (págs. 72-73). 

Los fenómenos naturales como tormentas, huracanes y terremotos afectaron y detuvieron la obra metodista. Durante la huelga cañera en Vieques en el año 1915, la Iglesia Metodista no hizo una expresión pública, según concluye el autor (pág. 74). Tal vez, porque las centrales azucareras apoyaron con tierras y dinero el trabajo de la Iglesia.

En 1917, la Primera Guerra Mundial hizo que la feligresía metodista disminuyera en Vieques porque muchos hombres tuvieron que ingresar al servicio militar. Además, la Iglesia Católica Romana continuo con sus ataques y cuestionaba la validez de los bautismos y matrimonios de los “herejes protestantes”.

En 1913, se creó la Puerto Rico Mission Conference y en 1915 se nombraron los primeros pastores puertorriqueños. En marzo de 1917 le otorgaron la ciudadanía estadounidense a los puertorriqueños mediante el Acta Jones para poder reclutar a los hombres a las fuerzas armadas y salir a defender la “democracia en Europa”.

El liderato de los pastores puertorriqueños aceptó la americanización de Puerto Rico con la bendición y el apoyo de los misioneros estadounidenses. 13 Dichos pastores incluían al: Rev. José Espada Marrero y el Rev. Jesús M. Amaro que escribían en el Puerto Rico Evangélico desde la década del ’20. Hubo una tendencia republicana en su ideología política. 

El capítulo titulado: “Estancamiento: la depresión y su impacto en la obra metodista (1929-1938)” señala que en la Iglesia Metodista los pastores son itinerantes y son trasladados cada cierto tiempo. Esta época fue la mayor crisis del capitalismo en Estados Unidos y Puerto Rico conocido como “la gran depresión”. 

La Isla no se había recuperado del terremoto del 1928, en Vieques desaparecieron la mayor parte de las centrales azucareras se consolidaron las tierras de la Central Playa Grande y la Eastern Sugar Corporation, lo que provocó un éxodo de los ciudadanos (véase, pág. 91). El huracán San Felipe trajo hambre y desolación. Luego, el huracán San Ciprián en 1932 entró por Ceiba y salió por Aguadilla destruyendo lo que quedaba de Puerto Rico. 

Un aspecto discutido por el autor es que la Iglesia Metodista Episcopal no se pronunció públicamente durante la huelga azucarera de 1933 sobre las implicaciones socio-económicas del conflicto obrero-patronal (págs. 64-65). Además, la Iglesia Metodista recibió el respaldo de la Aguirre Sugar Company al donarle tierras y ofrecer donativos. 

A partir de 1934, la Iglesia Metodista comenzó a revitalizar la escuela bíblica y logró aumentar su membresía. 14 Si educaban a los niños y jóvenes en la doctrina cristiana podían tener adultos que asumieran la responsabilidad de la Iglesia en el futuro.

Otro capítulo “Crisis político-económica: La Marina (1939-1946)” explica los sucesos cuando el presidente Franklin D. Roosevelt en 1938 y el almirante William D. Leahy observaron una maniobras navales en Vieques. Eso motivó que Roosevelt presentara un proyecto de ley para establecer nuevas bases navales, de submarinos, destructores de minas en las costas y territorios. Ese proyecto presidencial fue presentada en 1939 por segunda ocasión cuando Alemania invadió a Polonia. 

Franklin D. Roosevelt nombró al almirante William D. Leahy gobernador de Puerto Rico cuando éste se retiró de la armada. En ese periodo se construyó una pequeña pista aérea en Culebra. 

Estados Unidos necesitaba una gran base naval en el Caribe y el Congreso aprobó la Ley Pública 22, el 23 de marzo de 1941 asignando 35 millones para la construcción de la base. Se comenzó a expropiar las tierras en la parte oriental de Vieques. El 78 % de las tierras de Vieques eran propiedad de la familia Benítez que era la dueña de la Central Playa Grande que hacía negocios con el nombre corporativo de la Eastern Sugar Company propietaria de la Central Esperanza. 

En 1941, se puso fin a la industria azucarera y ganadera de Vieques producto de la expropiación de terrenos. La Conferencia Metodista no se pronunció públicamente en contra de los desahucios de 1941 mencionando que fueron “evacuaciones” motivadas por una razón de estado sobre toda consideración social (pág. 104). 

El nuevo arreglo de Vieques motivados por la construcción de la base naval logró que se fundara una Iglesia Metodista en Isabel II y en Esperanza en 1942. En la barriada Moscú se abrió una escuela dominical. En 1943, la Central Playa Grande cerró sus operaciones. En 1943, se abandonó la construcción del malecón. El gobierno federal prohibió las huelgas y las manifestaciones en las instalaciones militares porque había que proteger la democracia (énfasis nuestro). Las mujeres asumieron el liderato y el sustento de los niños y la familia. 

En 1947, enviaron un pastor metodista estadounidense a Vieques, el Rev. John Kenneth Vincent que sustituyo al Rev. José Tomás Nieves que estuvo en funciones de 1938 a 1946. 

El capítulo “Renacimiento (1947-1954)” narra el comienzo del trabajo del pastor Vincent al reabrir la capilla en Culebra, se mantuvieron los puntos de predicación en Moscú y Monte Santo y remodelaron las iglesias de Isabel II y la Esperanza. Se nombró a un puertorriqueño, Félix Cruz Parrilla como ayudante.

En 1957, comenzó la doctrina Truman y el Plan Marshall para reconstruir a Europa después de la Segunda Guerra Mundial. Vieques y Culebra fueron utilizados como centros de entrenamiento por la Marina. El gobernador Jesús T. Piñeiro se opuso a cederle tierras a la Marina, pero el Congreso de Estados Unidos aprobó la Ley del Gobernador Electivo. 

En Vieques no se pudo crear una central azucarera y una destilería de ron, se revocó el permiso concedido por la Marina para utilizar tierras para que el ganado pudiera pastar y se continuo expropiando tierras. 

El Rev. John Kenneth Vincent se identificó con el pueblo viequense al utilizar su avión para trasladar a una mujer embarazada a Fajardo, además se integró a las actividades de la comunidad. Inclusive, denunció los abusos y atropellos de la Marina contra la población civil. 

La Conferencia Anual de la Iglesia Metodista en 1951 no se pronuncio en contra de las actividades de la marina en Vieques. Finalmente, el Rev. Vincent tuvo que renunciar al pastorado en 1954 y le quitaron sus credenciales ministeriales debido a su divorcio. En 1955, el Sr. Vincent regreso a Culebra como oficial de aduanas. 

Yo recomiendo la obra del Dr. Pedro A. González Vélez y debemos seguir investigando y escribiendo sobre la historia de la Iglesia, aunque muchos prefieren el silencio y la indiferencia ante los sucesos que estamos viviendo.

El autor es historiógrafo de la Iglesia Episcopal Puertorriqueña y sacerdote episcopal. Comentarios a: ivanrbuxeda@outlook.com

Iván R. Buxeda Díaz  / Especial para En Rojo