El manifiesto del Rey Charlie

Rafael Acevedo/CLARIDAD

 

La administración Rosselló colapsa. Se les cae la máscara. Ocurre un vacío de poder. Algunos esperanzados esperan la llegada de las masas obreras a resolver según estipulado en los libros sagrados de la izquierda. Sin embargo, sorpresa: es el Rey Charlie el que llega con su caballería de fourtracks. Para los que andan en un viaje melancólico por los tiempos del Manifiesto de 1848 entender que lo que recorre el Viejo San Juan en estos días no es el fino fantasma del comunismo, sino la calle  convocada por un joven experto en piezas y accesorios para motoras y 4-tracks, requerirá un ejercicio de disciplina y humildad.

¿Es esa corrida por las calles de San Juan un acto político? Tenemos que redefinir conceptos. La política parecería una actividad exclusiva de una clase, de un tipo profesional, y por lo tanto, reducido de la sociedad. Usemos de fundamento la Ilustración y las revoluciones burguesas. De ahí pasamos ha convertir la política en rehén del estado, de sus funcionarios, del aparato legal. En ese reducido equipo selecto el que representaría el bien común. Pero cuando ocurre el caos por el que estamos atravesando se hace patente que el resto de la sociedad, nosotros, cualquiera de los que no es parte de ese club, tiene prohibido hacer política. Parafraseando a Álvaro Díaz Gómez, la política  se refiere a los procedimientos (formas de gobierno, institucionalidad, legalidad, legitimidad) y lo político concierne a una característica intrínseca de las relaciones humanas y que se expresa en la diversidad de las mismas.

Entonces el Rey Charlie, que organiza corridas en motora por la ciudad causando la incomodidad de la policía -que no puede contener la adrenalina motorizada por su masividad- y a algunos residentes urbanistas atormentados por el ruido a horas imprevistas, le da contenido político a su joda:

“Esta adrenalina está CABRONA!!! Y al que se ofenda con el video le pido PERDON como @ricardorossello le pidió al país ayer…”

Un día después, convoca a una corrida desde Cantera hasta la Fortaleza. El estado, respondiendo a la política pública de exclusión trató de impedirle a los convocados el paso a la isleta de San Juan. Rey Charlie respondió en su página de FB con un video en el que muestra como evade el cerco policiaco:

“La policía trató de impedirme la entrada y como quiera lo logré!!! No sé por qué lo intentan si saben que jugando al gato y al ratón soy el #1!!!Ricky esto apenas comienza!!! No vamos a parar hasta que renuncies!!! #ElReyCharlie #ElNuevoLider #LaNuevaRevolucion #ElPuebloHablaYyoObedezco”

Este fue ha sido un hecho importante en la jornada de protestas de estos días. Sorprendió a la izquierda tradicional y también a la derecha recalcitrante en su monolito de poder. Mientras Thomas Rivera Schatz se refería despectivamente a esos grupitos de siempre que protestan por todo, este especialista  en XR^%) organiza su propia resistencia desde las márgenes de la política tradicional, desde aquello que las organizaciones partidistas de izquierda han abandonado: la calle. Como dijo el filósofo y científico político, Luis Beltrán: “El  acto más político de hoy (domingo 14 de junio) fue que alguien que organiza normalmente para la diversión lo convirtiese ese mismo evento en una protesta. Cuando un grupo de gente que normalmente diría yo solo vengo a chillar goma se mueve para hacer de ese chillar goma algo político, sin nada a cambio, fuera de su cotidianidad, ahí se crean momentos extraordinariamente políticos”.

Ha sido interesante que los políticos de la propia organización mafiosa de Rosselló -y en esto estoy citando al fiscal federal Gil Bonar- tuvieron un lapso de lucidez que les duró unas 24 horas. Al final, respondiendo a la política, al partidismo y nunca al bien común, le han dado espacio al crimen. Ha sido interesante también que artistas como Bad Bunny, Calle 13 y Ricky Martin, mencionados en el oprobioso chat, han tomado el pañuelo del suelo y han respondido con contundencia adhiriéndose a las protestas contra los farsantes.

Esa respuesta del Rey Charlie es problemática si la vemos desde una perspectiva autoritaria. Es decir, como el maestro de mecánica NO pertenece a una organización bona fide de izquierda, no podrá ser autorizado por ninguna de estas. No podrá ser dirigido. Tendríamos que ponernos a disposición de quien tienen ese poder de convocatoria antes de emitir juicios valorativos o proyecciones teóricas. Padeceríamos del mismo mal de los legalistas que sostienen el estado puesto que tenderíamos a la desmovilización. Eso porque las protestas no cumplirían con unos requisitos preestablecidos por no se sabe quién. Antes una crisis de legitimidad lo que esperamos es, precisamente, nuevas formas de hacer política y nuevas formas de lo político. Y eso se construye cuando todos y todas nos relacionemos políticamente y esto se vaya formando ante nuestros ojos, cuando de las ruinas construyamos nuevas condiciones de existencia, nuevos modos de estar y ser juntes.