El pan de cada día en las escuelas de Estados Unidos

Por Liliana García Arroyo

Especial para CLARIDAD

Este es un nuevo día para empezar de nuevo,

Para buscar al ángel que me crece los sueños…

Este es un nuevo día

Facundo Cabral

Es común en estos días encontrar muchas peticiones meritorias en la red. Algunos con la suerte de poder entrar a los poquísimos programas por las ondas radiales con moderadores que valen la pena debieran considerar ventilar este asunto. Esta petición trata de escuelas en Rhode Island pero para sorpresa nuestra es un problema ya viejo y muy extendido en Estados Unidos y el cual los boricuas que tienen hijos e hijas en edad escolar deben considerar al mudarse a ese país si van con expectativas de trabajos con sueldos modestos. El distrito escolar de Warwick en Rhode Island informó a los estudiantes que todos los que adeudasen cuotas de almuerzo iban a recibir un almuerzo “reducido” consistente de un emparedado de mantequilla de girasol y jalea. Leyeron bien. Las cuotas se asignan por ingreso familiar y todos los padres que trabajan con salarios bajos tienden a caer dentro de los criterios de pago de las tablas, por lo tanto el almuerzo no es gratuito para sus hijos e hijas. Al problema nutricional se añade el problema social de humillación ante el resto de los estudiantes. No hay ni que decir que en un país donde el acoso o “bulling” es tan grave, esta situación resulta alarmante.

Las agencias federales concernidas en este asunto dejan en manos de los estados cómo enfrentar a los estudiantes “deudores” siempre y cuando no se le niegue el almuerzo. Muchas escuelas han sub privatizado este servicio por lo tanto los empleados que enfrentan los estudiantes en el comedor escolar pueden reaccionar de diversas maneras dependiendo de lo que sus empleadores estén dispuestos a hacer para cobrar las cuotas. La “Food and Nutrition Service” (“FNS”), oficina bajo el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), realizó un estudio en el 2014 en el cual encontró que el 60 por ciento de las escuelas en esa nación humillaban a los estudiantes por causa de las deudas de almuerzo. Por ejemplo, en el distrito escolar de Granite City en Illinois, a un joven de segundo año de escuela superior no se le permitía ir a actividades auspiciadas por el distrito escolar, como bailes de la clase, hasta que salde su deuda. En Baltimore, Maryland, una niñita de primer grado sólo consumió emparedados de queso por un mes porque supuestamente tenía una deuda pendiente de $1.60. Su mamá resultó ser una veterana del ejército de Estados Unidos y madre soltera con tres hijos, empleada en una cadena de restoranes. Nunca le avisaron la situación y se dio cuenta solamente al notar la conducta depresiva en la nena. En Alabama, le entintaron un mensaje en el brazo a un estudiante sobre su deuda y en Utah, en un mismo día, en una escuela elemental, botaron cuarenta almuerzos de estudiantes con deudas pendientes. En fin, una vez se busca este tema en la red, los casos aparecen por doquier.

Las tablas del gobierno de Estados Unidos indican que para una familia de cuatro el almuerzo escolar es sin cargos si su ingreso es de $32 630 al año. Eso es casi nada para el costo de vida en prácticamente cualquier estado de Estados Unidos. Una vez esa familia de cuatro llega a alrededor de $46 435 el almuerzo comienza a cobrarse con cuotas reducidas y luego de subir sobre eso pasa a cobrarse la cuota completa. Los conocedores sobre el tema entienden que las tablas no son realistas para el costo de vida en las ciudades. Sin embargo ese no es el problema más álgido. Los distritos escolares pueden subcontratar compañías de cobro representando esto una fuente de hostigamiento para los núcleos familiares y no se puede descartar que en algunos casos represente un conflicto de interés para esas mismas compañías de cobro que obviamente necesitan clientela a quien cobrar. Por otro lado, los distritos escolares no pueden utilizar dinero recibido de las agencias federales para cancelar cuotas pendientes aunque contaran con los ahorros para hacerlo. Pero la irracionalidad no se detiene ahí. Hay una resistencia a utilizar donativos de terceros para cancelar estas deudas tomando acciones inauditas. El distrito escolar de Warmick que ya mencionamos, no le aceptó un donativo para cancelar las deudas de almuerzo escolar a una comerciante dueña del negocio Kitchen Angelica Penta. Aunque luego de varios días parecen estar encaminados a aceptarlo, es importante conocer e interpretar esta resistencia. El argumento de las autoridades escolares fue que no podían “discriminar” entre los estudiantes para favorecer a algunos con una reducción de deuda sin embargo, no les pareció discrimen dejar a estos estudiantes con comidas reducidas junto a otros con sus comidas completas y a la vista de todos. Esto último es lo que es alarmante en el proceso de razonamiento de los oficiales escolares.

La práctica de subcontratar servicios de catering conlleva otros retos tanto para las relaciones sociales como para los propósitos nutricionales. Estos se reflejan en lo sucedido en una escuela superior de la ciudad de Canaan, en New Hampshire. En este caso un estudiante seleccionó un comestible de “lujo” el cual sobrepasaba el fondo con el cual contaba en su cuenta. Los tales alimentos de “lujo” pueden ser chips, helados y otras bebidas no alcohólicas. La Sa. Bonnie Kimbal era empleada de la compañía Café Services por cinco años y administraba la caja registradora. Ella le permitió al estudiante tomar el postre y le advirtió que dijera en su casa que estaba en deuda y que tenía que depositar dinero. Un gerente de distrito que estaba de visita en el comedor escuchó el diálogo. Una semana después se encontró con que estaba despedida. Le argumentaron que estaba prohibido servir esos artículos de “lujo” a estudiantes endeudados y que ella había sido advertida de esa norma. Sus empleadores se sostuvieron en el despido a pesar de que la madre del niño se presentó al otro día a depositar fondos para el almuerzo de su hijo. Luego del escándalo que se formó tanto dentro como fuera de la escuela, la compañía retiró el despido pero la Sa. Kimbal optó por no regresar aduciendo que el ofrecimiento era resultado de la presión pública y no de un verdadero reconocimiento de las circunstancias. Para ella, esos estudiantes eran su familia. Ella fue algo así como un ángel en vela.

La persistencia de las heridas que puede dejar el sentimiento de vergüenza en estos casos lo ilustró la Sa. Karen Krepps de Kansas City, Montana, al revelar que su hijo hoy adulto rehúsa comer emparedados de maní desde hace veinte años, debido al recuerdo de sus días en la escuela intermedia de Minneapolis donde lo mandaban a una mesa aparte a prepararse emparedados de maní. Según ella, todo ese tiempo ha durado la humillación de su hijo. Es obvio que una cosa como esta impacta la psiquis de todos, tanto los que lo sufren como los que lo que la presencian. Lo difícil es saber en qué dirección estas acciones arbitrarias van a influenciar las capacidades mentales tanto de los que las padecen como de los que las presencian. En el caso de la Sa. Kimbel ya sabemos. Otros casos no han sido así.

El caso de Emani Moss, (qpd) no es de comedor escolar pero gravita alrededor de la comida y hay maestras en el drama. De diez años y residente de Georgia, su madrastra la dejó sin comer hasta morir y sugiere otra dirección en las funciones mentales de los adultos que la rodearon. No hubo ángel que la protegiera. Emani representó un problema para su madrastra, la Sa. Tiffany Moss, quien perdió su empleo como maestra preescolar luego de ser acusada criminalmente por pegarle con la correa a la niña. Luego de un periodo de seis meses con la abuela paterna, el departamento de protección de la familia la regresó al hogar de la madrastra y su padre biológico y nunca más hizo visitas al hogar ni contactó a la escuela. La fiscal le preguntó a la última maestra de Emani si en algún momento el peso de la niña fue motivo de preocupación. Ella dijo que no a pesar de la delgadez extrema que ya se observaba en las fotos de sus últimas actividades escolares. No estamos apuntando a una relación causa y efecto. Estamos apuntando a una acumulación de experiencias, apoyada por la cultura estadounidense, que propende a acciones extremas y despiadadas cuando se percibe un ataque a los medios de vida. Por cierto, lamentablemente, los casos de padres que asesinan hijos en Estados Unidos son numerosos.

En el caso de los comedores escolares hay estados que han implementado leyes para detener las prácticas de sustituir menú completo con emparedados y de utilizar métodos de cobro que resulten vergonzosos. El problema sigue siendo que los estados no tienen dinero para cubrir las deudas y las agencias federales tienen un reglamento al cual ya aludimos. En el plano político, los recursos que obtiene de los estados y territorios ese ente abstracto que es el gobierno federal, parecen más bien una expropiación con los cuales se queda ese ente que no podría existir sin esos recursos pues de ellos es que se nutre mientras que los estados sí podrían seguir existiendo y desarrollar otra relación entre ellos. En el plano sicológico, la práctica arbitraria ante situaciones cotidianas instalada en la vida del pueblo lleva a inflexibilidad en las funciones mentales de juicio y búsqueda de alternativas. Lo que experimentan muchos estudiantes del sector trabajador de Estados Unidos en los comedores escolares recuerdan un túnel del tiempo donde parecen estar preparándose para ser siervos sujetos a disposiciones de sus amos para obtener un pedazo de pan como en la Edad Media y a la misma vez someterse a los lineamientos de un estado capitalista avanzado, centrado en deuda y cobro financiero y que no respeta ni siquiera la mesa de comer.

¿Qué hacer? No darse por vencido. Ya hemos dado ejemplos aquí de gente luchadora aún a costa de sus empleos. Les dejamos estas líneas finales de la hermosa composición de Facundo Cabral: Ahora mismo le puedes decir basta al miedo que heredaste,
Porque la vida es aquí y ahora mismo

La autora es psicologa.Comentarios a: unasolira2@gmail.com. Referencias disponibles.