EL problema de la economía es la colonia, dice Antonio Weis

 

Por Manuel de J. González/CLARIDAD

Nos debe alegrar que dos académicos estadounidenses, previamente ligados en calidad de asesores a la administración de Barack Obama, les haya dado con reconocer públicamente lo que es obvio, y ojalá que en esta ocasión, porque lo dicen ellos, el señalamiento tenga efectos sobre el Congreso de Estados Unidos. Lo que los académicos exponen ha estado a plena vista por más de un siglo sin que lo quieran ver.

Lo obvio es el caso colonial de Puerto Rico y los académicos que lo comentan son Antonio Weis y Brad Setser, ex asesores del Departamento del Tesoro, ahora vinculados a la Universidad de Harvard. En un artículo publicado en la revista Foreign Affairs afirman que Puerto Rico “sigue siendo efectivamente una colonia de Estados Unidos” y añaden que sólo terminando con esa condición es posible lograr un verdadero desarrollo económico “sustentable”. 

Antes de escribir el artículo Weis fungió como el autor intelectual de la ley PROMESA que nos impuso la todopoderosa Junta de Control Fiscal. Desde su cargo en el Departamento del Tesoro cabildeó con Demócratas y Republicanos para lograr la aprobación de la ley y algunos afirman que fue quien efectivamente la redactó. En su artículo dice que la pieza legislativa fue “un duro recordatorio” de nuestra condición colonial. El poder crudo del Congreso fue descargado de la misma manera que el Parlamento británico legislaba para sus colonias africanas y asiáticas, añado yo. 

Aquello fue cuando Weis tenía puesto el traje de asesor gubernamental, con poder para influenciar decisiones ejecutivas y legislativas. Ahora, con el sombrero de “fellow” de un instituto de Harvard, igual que los científicos en el laboratorio, el antiguo consejero de Obama describe nuestro colonialismo y propone soluciones, que son las mismas que los anticolonialistas puertorriqueños venimos planteando desde hace más de un siglo. 

Como señalo al principio, está muy bien que Weis y Setser utilicen sus recursos como “fellows” para exponer nuestra condición colonial, pero les faltó un poco de honestidad al no explicar que esa condición colonial ha permanecido inalterada porque así lo ha querido el lado poderoso de la ecuación, que es el colonizador. No hay en el artículo ni siquiera una mención indirecta a las acciones represivas acumuladas a la largo de 120 años para impedir que en Puerto Rico creciera un movimiento libertador. Tampoco hay ni siquiera una mención indirecta a las operaciones desatadas durante ese tiempo por parte del aparato militar estadounidense para mantener la condición colonial que facilitaba el uso bélico. También falta alguna referencia a los beneficios económicos que les deja el colonialismo, desde que nos convirtieron en una gran plantación azucarera hasta el paraíso fiscal para sus grandes millonarios que somos hoy. 

Si esos dos académicos hubiesen indagado un poco más en la razón del inmovilismo, descubrirían que la condición colonial permanece porque esas fuerzas actuaron para su benefcio y, peor aún, porque siguen actuando. En el largo artículo, reproducido y traducido al castellano por El Nuevo Día digital, no hay adjudicación alguna de responsabilidades por el actual estado de cosas, más allá de sugerencias tímidas. 

Claro está, en el lado de acá también hay cómplices importantes. La principal aportación del artículo de Weis y Setser es el reconocimiento de que el desarrollo económico de Puerto Rico está directamente unido a la superación del problema colonial y por casi 80 años, desde 1940 hasta el presente, la tesis más defendida por los gobernantes de turno ha sido exactamente lo contrario: que la “solución de estatus” tenía que esperar por la superación del problema económico.

Luis Muñoz Marín y el Partido Popular llegaron al poder de la colonia, el que mantuvieron a lo largo de décadas y ahora detentan de forma intermitente, con el cuento de que “el estatus no está en issue” y que sí lo estaba la pobreza. Nuestro problema político futuro era presentado como accesorio, desvinculado de la realidad social. Aun cuando ya estamos en pleno siglo XXI y a pesar de toda la evidencia disponible, todavía se repite el planteamiento de que “el estatus” tiene que esperar por la atención a los problemas económicos. Varios de los actuales candidatos del PPD a la gobernación repiten ese argumento como si fuera la ley escrita en las tablas de Moisés. 

Ahora, los asesores del expresidente Obama les recuerdan la realidad. Luego de plantear que, para tender la crisis actual debe procederse de inmediato con la restructuración de la deuda pública, Weis y Setser afirman: “Sin embargo, el camino a seguir sólo será sostenible si se resuelve definitivamente el status político de la isla.” Antes habían reconocido la realidad colonial y ahora afirman que es lo que impide un desarrollo económico “sostenible”. 

Ese planteamiento lo venimos haciendo los independentistas puertorriqueños desde siempre y últimamente lo han señalado muchos economistas serios de aquí y del exterior. Lo que falta es que los que controlan el poder, el mismo poder que durante décadas han utilizado para reforzar el colonialismo y achicar a quienes lo denuncian, lo dirijan a buscarle una salida real al dilema puertorriqueño. 

Ojalá que ahora que lo dicen dos académicos de Harvard por fin nos hagan caso.