“El problema es el mal manejo del recurso agua”

 

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

 

Una vez más la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) deja a los ciudadanos sin el servicio de agua, no por falta de lluvia, sino por el mal manejo del recurso. En entrevista, el planificador ambiental José Rivera Santana señaló cuáles son los factores que han provocado y provocan la falta de servicio de la AAA, los cuales no tienen nada que con la falta de lluvia.

“Según el monitor de sequía, una sequía es la escasez de lluvia en los últimos 60 días o más. Pero no tiene que haber sequía para que haya racionamiento y la sequía no tiene que ser sinónimo de racionamiento”, apuntó. Las sequías son fenómenos naturales. En el caso de Puerto Rico, la frecuencia de una sequía fuerte o prolongada ocurre cada 20 años en promedio. Aun cuando reconoció que con el asunto del calentamiento del planeta algunos científicos proyectan que estos eventos climáticos sean más frecuentes o más intensos, sobre el tema de la lluvia hay todavía mucha discusión. En Puerto Rico todavía no hay una opinión concluyente de que el calentamiento del planeta pueda afectar el régimen de lluvia en  la isla. “Eso es una discusión científica”.

Sobre el tema de racionamiento indicó que el problema no tiene que ver con la lluvia, no tiene que ver con la sequía ni tiene que ver con las nubes. El problema es el manejo del recurso agua, que se ha hecho mal, y el mal manejo de los sistemas de abastos, los embalses, los cuales se han construido para que precisamente haya agua cuando baje la precipitación. Rivera Santana insistió en que debido a que los embalses están siendo mal manejados es que el agua no está disponible.

Respecto a en qué estriba el mal manejo trajo a la atención que el Plan Integral del Recurso Agua (PIRA), el cual fue aprobado en el 2016 por virtud de la Ley de Agua, que es el plan que está vigente y que se supone tiene que seguir la AAA, establece que la prioridad para atender el asunto de desabastecimiento o racionamiento es el control de las pérdidas de la infraestructura de la AAA. “Eso siempre lo han puesto en segundo lugar en la administración pública, en la propia triple A y el Gobierno. Entonces ya es endémico el hecho de que la mitad del agua que se procesa se pierde”, censuró.

Rivera Santana, quien participó en la elaboración del PIRA, afirmó que no hay sistema natural que aguante esa pérdida. “No hay sistema de agua potable que pueda funcionar cuando la mitad del agua que se extrajo de la fuente de abastos, los embalses, de los ríos, de los acuíferos, una vez se procesa se potabiliza y se zumba por las tuberías, la mitad se pierde. Lo que eso implica es que no debe haber racionamiento si ese por ciento de pérdida se lleva a lo que es aceptable”.

Se considera aceptable, por ejemplo en Estados Unidos, una pérdida entre 10 a 15%. A nivel internacional es entre el 17 a 20 %. En Puerto Rico, si se asume el que se pueda plantear como meta bajarlo al 20% o al menos a 25%, se tendría un caudal extraordinario de agua que hoy se pierde y no

habría racionamiento. La prueba está, recordó, que en los meses de enero, febrero y marzo llovió e incluso el 8 de abril fue de los días más lluviosos en la isla en lo que va de año. Eso a pesar de que según el monitor de lluvia ya venían produciéndose datos de una reducción en la precipitación. Aun así, reiteró que, en términos del problema de lluvia, realmente no han pasado tres meses. La última vez que el país sufrió una sequía fuerte fue entre el 2014 a 2015 y antes de esa fecha, de 1993 a 1994 , exactamente 20 años. “Aquí todavía no hay una sequía extrema. El monitor de sequía todavía no ha declarado que tengamos una sequía extrema. Hay una sequía moderada en algunas áreas”, aclaró.

El planificador ambiental, quien fue miembro del Consejo Asesor Ambiental (CAA) bajo la administración de Sila Calderón, denunció la posposición continua de asignación de presupuesto, por su elevado costo para reparar la estructura deteriorada, y la actitud de que una vez pasa la sequía y comienza a llover la administración desatiende el asunto. Esta conducta parece responder a que en la isla caen 72 pulgadas de lluvia al año y los periodos de sequía extrema se producen cada 20 años. Una vez pasa la sequía y todo el estrés, se deja sin atender el asunto de la pérdida.

La otra razón para no corregir la pérdida es que siempre ha prevalecido la visión que beneficia a los que están detrás de proyectos de construcción de nuevos embalses. Esta visión, básicamente, se orienta más a ampliar la oferta de construir los embalses, más tomas de agua y más infraestructura, en lugar de manejar la demanda, que es en donde debe concentrarse la inversión y los esfuerzos del país. Rivera Santana comentó el hecho de que el país, en términos territoriales, no va a crecer; sino que, en todo caso, puede ponerse un poco más pequeño debido al alza en el nivel del mar. Por lo tanto, la ruta no puede ser construir más embalses. La política pública debe dar prioridad a actuar en el lado de la demanda. Eso no quiere decir que la gente deje de usar el agua, es que se instalen equipos que ahorren el líquido, campañas educativas para un uso moderado, aprovechar el agua de lluvia, entre otras.

Rivera Santana recalcó que atender el asunto de la pérdida es fundamental, ya que sin eso, todo otro esfuerzo es disfuncional. Incluso la construcción de nuevas tomas de agua para que se continúe perdiendo la mitad es irracional.

El dragado

 La excusa de la AAA de la falta de dragado, en particular del lago de Carraízo, hay que ponerla en perspectiva ya que en el PIRA esto no es la primera opción, aclaró el planificador.  No es que no se haga el dragado, es que para que sea efectivo se tiene que controlar la sedimentación, lo cual se hace evitando la erosión. Pero para controlar la erosión hay que evitar la construcción en las cuencas, que es lo que propicia que se genere la erosión, modificar ciertas prácticas agrícolas y evitar a deforestación.

“El dragado tiene sentido si se forestan las cuencas; tiene que ir de la mano. Si no, pasa como con el dragado que se hizo de Carraízo en el 98 y después vino un evento y sedimentó el lago. Fueron $68 millones que se perdieron”. Agregó que el dragado tiene la complicación de que hay que buscar dónde depositar el material. Eso también se discute en el PIRA. En el dragado de Carraízo, el material se depositó en el mar, ya que no había lugar en la isla donde depositarlo.

La capacidad de los embalses

 El otro aspecto que destacó sobre el mal manejo es el manejo de la capacidad de los embalses que hace la AAA. Explicó que los embalses, todos, Carraízo, Dos Bocas, el Superacueducto, Guajataca, La Plata, tienen lo que se llama una capacidad de diseño. En el caso de Carraízo, su rendimiento seguro son 68 millones de galones diarios. Eso quiere decir que mientras a ese embalse se le saquen 68 millones de galones diarios tiene capacidad para suplir la demanda en periodos de sequía. Pero denunció que lo que han hecho la AAA, la Oficina de Gerencia y Permisos (OGP) y otras agencias responsables de otorgar permisos es que han dado permisos para conectarse a los sistemas de Carraízo por encima del rendimiento seguro del embalse. Es decir, que si se le sacan aproximadamente 100 millones de galones diarios, cuando el rendimiento seguro es de 68 galones, eso significa que cuando deja de llover, no por tres meses, sino por tres semanas, el nivel de agua del lago baja rápidamente porque se están sacando 32 millones de galones diarios en exceso de su capacidad. Lo mismo pasa con otros embalses.