Emilio Roig de Leuchsenring y el apoyo de Cuba a la independencia de Puerto Rico

 

 


Por Edgardo Pratts*/Especial para En Rojo

A la Misión de Puerto Rico en Cuba

A Edwin González, con afecto 

En plena efervescencia revolucionaria, Pedro Albizu Campos llegó a Cuba el 16 de septiembre de 1927, entrando en contacto con las figuras más prominentes y de mayor verticalidad política que luchaban contra la penetración cultural estadounidense en las Antillas. Entre ellos se encontraba el historiador Emilio Roig de Leuchsenring que había pertenecido a la formación de la Unión Antillana, y que luego sería el principal dirigente de la Junta Nacional Cubana Pro Independencia de Puerto Rico. Este intelectual cubano dedicaría buena parte de su vida a luchar por la independencia de Puerto Rico y a conspirar contra la dictadura de Antonio Machado en Cuba. 

La visita de Don Pedro Albizu Campos a Cuba tenia como objetivo fundar esa junta de apoyo cubano y dar continuidad a lo que ya había hecho en Santo Domingo y haría posteriormente en otros países como México y Haití. La coyuntura en esos días era elevar la mayor protesta a un plan para la anexión de Cuba, Haití, Santo Domingo, y Puerto Rico a Estados Unidos. A esos efectos Emilio Roig de Leuchsenring fundó la Sociedad Cubana de Estudios Históricos e Internacionales, para difundir el conocimiento y estimular el apoyo a lucha del pueblo puertorriqueño por su libertad. Parte de esa gestión fue la divulgación internacional del nuestro caso colonial con su libro Puerto Rico en Lucha por su Independencia, que más adelante reseñaremos brevemente. 

Tan temprano como en 1915, el líder independentista José de Diego, considerado como el continuador de las ideas de Betances y Hostos, había recibido en Cuba el apoyo de figuras tan prominentes como Juan Gualberto Gómez, delegado de José Martí durante la guerra y uno de los escasos ejemplos de verticalidad política republicana, incluso de Alfredo Zayas, luego presidente de la Republica (1920-1924), para la formación de la Unión Antillana, organización enfocada en la lucha contra la penetración cultural estadounidense en las Antillas (Freire, Joaquín. Presencia de Puerto Rico en la historia de Cuba, Cultural Puertorriqueña, San Juan, 1986. Págs.145, 154). 

En la visita de Albizu a Cuba de 1927 se fundó la Junta Nacional Cubana Pro Independencia de Puerto Rico en las que figuraron intelectuales tan prominentes como Juan Gualberto Gómez; del filósofo Enrique José Varona, con seguridad el intelectual más respetado de la época, quien asumió la presidencia de la organización y de los principales intelectuales y dirigentes revolucionarios del país, entre ellos Rubén Martínez Villena, Juan Marinello y el escritor Alejo Carpentier. (Rosado Marisa: Pedro Albizu Campos, las llamas de la aurora. Ediciones Puerto, San Juan, 2006, Pág. 154). 

De manera que no nos puede resultar extraño que el apoyo a la independencia de Puerto Rico resurgiera de manera definitiva, condicionado por las propias luchas populares cubanas y por el ideal antimperialista que animara a los sectores más radicales a partir de la década de los veinte. 

El ideario martiano, que los sectores dominantes habían intentado desconocer se hacía presente en medio de la dictadura oprobiosa y represiva de Antonio Machado. Luego de constituirse esa Junta Nacional Cubana Pro Independencia de Puerto Rico y al dar a conocer el Manifiesto que explicaba los motivos de la creación de la misma, Enrique José Varona declaró:

 “Puerto Rico quiere, ahora con más motivos, romper el yugo que la esclaviza a la dominación yanqui (…). La Revolución se inicio mas bien como una revolución antillana (…). Cuba no puede mantenerse indiferente ante la destrucción sistemática de un pueblo hermano, llevada a cabo por los que pretenden afianzar su hegemonía sobre nosotros (…). Es Cuba el país mas obligado a defender y ayudar a Puerto Rico, que es su hermana menor en el grupo antillano, con cuyo pueblo tiene nuestro pueblo una deuda y un compromiso sagrado que nos legó Martí. (Albizu, Laura. 1961:30). 

Por su parte el historiador Emilio Roig de Leuchsenring (1889-1964) mostró la falsedad de la “ayuda” imperialista y divulgó en el pueblo el conocimiento de la historia de la liberación, a través de diversos escritos en la Revista de Avance (1927-1930) y el llamado Grupo Minorista que vital en el inicio de la obra creadora de esa generación cuya influencia y obra permanecen vivas en la actualidad. (Julio Le Riverend. Breve Historia de Cuba. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2004. Pág. 97). 

Por su conspiración contra la dictadura Machadista y expresarse públicamente contra ella, Pedro Albizu Campos fue expulsado de Cuba. Su figura fue venerada por la mayoría de los políticos cubanos y de ahí, como sabemos, devino lugar de refugio para su familia y otros combatientes nacionalistas puertorriqueños. 

De 1936 a 1939 Emilio Roig jugara un papel significativo al fundar y dirigir el Comité Cubano Pro Libertad de los Patriotas Puertorriqueños. Al ser encarcelado Albizu y otros siete combatientes nacionalistas a raíz de los sucesos de Rio Piedras, su esposa Laura Meneses de Albizu, en compañía de Juan Juarbe Juarbe, Secretario de Relaciones Exteriores del Partido Nacionalista se refugiaron en Cuba. Desde allí emprendieron una campaña internacional por la libertad de los detenidos que condujo a la fundación del Comité Cubano Pro Libertad de los Patriotas Puertorriqueños, bajo la dirección de Emilio Roig de Leuchsenring. 

 Fruto de esos trabajos data la participación de congresos internacionales para la independencia de Puerto Rico de Albizu y demás patriotas. (Meneses, 1981:89). Entre ellos se destacan el Congreso Internacional de Argentina de 1936 y la IX Conferencia Interamericana de 1948 que sesionó en Bogotá. Poco antes de esto el 22 de julio de 1946 se había llevado un alegato a las Naciones Unidas bajo lo que se llamó la Liga Americana Pro Independencia de Puerto Rico. 

Esa IX Conferencia Internacional Americana se creó la Comisión de Territorios Dependientes, con el fin de hallar una solución adecuada a la injustificable existencia de colonias en nuestro continente. Es en esa atmosfera en que surge la obra seminal de Emilio Roig de Leuchsenring el libro Puerto Rico en Lucha por su Independencia, publicado en la Habana en 1953, que constituye gran parte del alegato internacional del Nacionalismo puertorriqueño. 

En su primera parte se exponen los antecedentes del caso puertorriqueño, así como el deber cubano de apoyar nuestra libertad. En su Segunda Parte Roig expone sus observaciones y enseñanzas de una visita a Puerto Rico en 1948 y describe con lujo de detalles “como gobierna Norteamérica la nación sojuzgada de Puerto Rico, convertida en colonia del imperio. (Págs. 53-91). 

La Tercera Parte del se ocupa de todo el alegato del caso de Puerto Rico ante la mencionada Comisión Americana de Territorios Dependientes. (Págs. 109-127).

 La Cuarta Parte que recoge Emilio Roig en su libro se refiere a la coyuntura específica del “Estado actual del problema puertorriqueño” bajo el “Estado Libre Asociado”, los sucesos de octubre de 1950, Oscar Collazo y Griselio Torresola, el “ELA” ante la ONU y pronunciamientos y demandas de Hispanoamérica en pro de la independencia de Puerto Rico. (Págs. 139-223). 

Emilio Roig de Leuchsenring ofrendó y consagró esta importante obra en el año de nacimiento de José Martí y al legado que el Apóstol “dejó a todos los cubanos: la obligación de luchar por la liberación de la Isla hermana.” También Roig le dedica “a los heroicos patriotas puertorriqueños que, al igual que en el pasado, desde la Revolución de Lares, en el presente luchan y mueren por lograr que Puerto Rico se convierta en Republica totalmente independiente y soberana, poniéndose así fin al intolerable coloniaje existente todavía en América”. 

Entre su legado, además de la Oficina del Historiador creo la Sociedad Cubana de Estudios Históricos e Internacionales, la Junta Nacional de Arqueología, entre otras instituciones. Integró la Sociedad de Estudios Afrocubanos que presidiera Fernando Ortiz y en 1941 fundó el Museo de la Ciudad de La Habana. Un libro interesante publicado en 1939 es uno dedicado a nuestro Eugenio María de Hostos basado en una conferencia publicada originalmente en el Boletín de la Comisión del Centenario de Hostos (San Juan, Puerto Rico, 1939). 

Es impresionante su contribución a la divulgación histórica de los efectos en la realidad Cubana de la Enmienda Platt. Su antimperialismo en la época inicial de la revolución cubana lo llevó a publicar Los Estados Unidos contra Cuba Libre (1951), Males y Vicios de Cuba Republicana, sus causas y su remedio. En 1960 ven la luz Hostilidad permanente de los Estados Unidos contra la independencia de Cuba; y los Estados Unidos contra la Libertad. 

 En 1962 aparecen los cuatros tomos de la Literatura Costumbrista Cubana de los siglos XVIII y XIX y Tradición antimperialista de nuestra historia. 

 Fallece en La Habana, el 8 de agosto de 1964, a la edad de 75 años. Un año después de su muerte, el Museo Histórico de Ciencias Medicas Carlos Finley publica la obra de Roig Médicos y Medicina en Cuba. Historia, biografia, y costumbrismo. 

Eusebio Leal declara que Roig fue su maestro predecesor y de “esas figuras que engarzaron con su vida y su obra –contra viento y marea– los sueños del nacimiento de la conciencia revolucionaria moderna…, en la década del 20 de siglo pasado, con las realizaciones alcanzadas a partir de 1959.” (Eusebio Leal Spengler “A mi maestro y predecesor en Emilio Roig, Artículos de Costumbres. Ediciones la Memoria. Centro de la Torriente Brau. La Habana, 2004( XIX).

En nuestra histórica lucha por nuestra liberación nacional recordemos hoy el apoyo inalterable de la gloriosa revolución cubana y su heroico pueblo. Honremos figuras solidarias como la de este incansable historiador internacional y promotor de la cultura de nuestra américa, Emilio Roig de Leuchsenring. 

*El autor es historiador y profesor universitario.