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En pantalla grande-3

 

En Rojo

 

La última semana de mayo pude ver en las salas de cine dos filmes que llenaron la pantalla y expandieron los sentidos de lxs espectadores. Cruella puede que sorprenda por su fantástica puesta en escena, pero Dream Horse nos conmueve por la relación de una comunidad galesa con el caballo que los hizo soñar nuevamente.

Cruella Director: Craig Gillespie; guionistas: Dana Fox y Tony McNamara; autora: Dodie Smith; cinematógrafo Nicolas Karakatsanis.

Ante una historia que parece desarrollarse a través de la caricatura y la exageración, el director y los guionistas hábilmente la subvierten para darnos la humanidad detrás de la apariencia. Una niña, Estella (Billie Gadsdon), y su madre, Catherine (Emily Beecham) viven algo apartadas de la comunidad por no contar con recursos para mejorar su medio ambiente y por el comportamiento desenfrenado de la niña. Aunque siempre se arrepiente después, en verdad Estella (Tipper Seifert-Cleveland a los 12 años) no puede frenar sus impulsos y seguir la uniformidad de la escuela es algo imposible para ella. Por eso Catherine decide mudarse a Londres y darle un espacio más creativo a Estella, pero para hacer esto tiene que pedir dinero prestado a su anterior empleadora. Para no dar más detalles, la movida a Londres se convierte en una aventura tipo Oliver Twist (novela de Charles Dickens 1838) con Estella uniéndose con otros dos huérfanos, Jasper y Horace. Pasan los años y Estella (Emma Stone) sigue con su sueño de ser una diseñadora de modas y consigue la posición más baja en la gran casa de modas Liberty cuya diseñadora principal es la Baronesa von Hellman (Emma Thompson). Por razones accidentadas consigue llamar la atención de la Baronesa y ser parte de su círculo de diseñadores. Estella casi deja de existir cuando se da cuenta que esta rica y famosa mujer es la culpable de su vida en las calles de Londres. Cruella se reconstruye para vengar la muerte de su madre, su pobreza y su propósito en la vida: destruir a la Baronesa.

El despliegue de atrevidos diseños, telas y colores que marean por su tono y movimiento, accesorios que le vuelan la cabeza a cualquiera llenan a capacidad esa pantalla gigante de la sala de cine. Esta competencia en cada temporada de la moda tiene una velocidad imparable desde el dibujo, la selección y combinación de materiales y el maquillaje de las diseñadoras y sus modelos. Aunque sólo lo he visto en la exhibición que el Metropolitan Museum of Art (MET) de Nueva York montó hace unos años tras la muerte del diseñador Alexander McQueen, me sentí como si estuviera en su pasarela a la espera de qué otra combinación deslumbraría a su público. En Cruella es una competencia entre la Baronesa y Cruella a ver cuál deslumbra más, aunque en el caso de Cruella, también es la que más destruye.

Emma Stone como Estella/Cruella despliega todo su talento que ya hemos comprobado en La La Land (2016) y The Favourite (2018) cuando se mide con actoras como Olivia Colman y ahora con Emma Thompson. No solamente sostiene su doble papel de Estella y Cruella, sino que lo lleva a otro nivel en presencia de Thompson. Esto es algo muy difícil de lograr ya que, como sucedió en The Devil Wears Prada (2006), Meryl Streep, como actora de reparto, se convierte en el único centro de ese filme. En Cruella, Stone y Thompson comparten el escenario en un tú a tú delicioso que deseamos que no se separe. Todos los personajes de reparto son deliciosos: Jasper (Joel Fry) y Horace (Paul Walter Hauser) como sus cuates, Artie (John McCrea) como el genio creador trans, Roger (Kayvan Novak) a cargo de la sala de costura y siempre aterrorizado por la Baronesa, Gerald (Jamie Demetriou) como el dictador de la Tienda Liberty y, especialmente John, el valet de la Baronesa, con una actuación exquisita de Mark Strong en un papel similar al de Stanley Tucci en Prada.

Dream Horse Director: Euros Lyn; guionista: Neil McKay; cinematógrafo: Erik Wilson.

Este filme nos devuelve la esperanza en el trabajo comunitario aún con personalismos de algunos de sus miembros y la actitud que prevalece en nuestras sociedades capitalistas del interés del individuo, sobre todo. La historia se ubica en un pequeño pueblo de Gales/Wales donde el orgullo galés va por encima de cualquier otro tema. No sienten ninguna conexión con Inglaterra y por eso la historia comienza con ellos. En este pueblo donde todos se conocen, donde todos tienen un pequeño terreno o lugar donde cobijarse, donde los adelantos técnicos son parte del diario vivir, prevalece el sentido de familia y de apoyo no importa si es el alcohólico pelao o el dueño del bar. Todos trabajan en algo para asegurar que haya algún ingreso, aunque los gastos sean mínimos. Pero, quizá la preocupación mayor—sin ellxs darse cuenta—es el conformismo, el creer que la rutina diaria es a lo único que pueden aspirar. Por eso la idea descabellada de Jan Vokes (Toni Collette) de comprar una yegua de prestigio, que no sea muy cara, para reproducir y criar un potro que pueda competir en las conocidas carreras de caballo, se convierte en un sueño que solamente puede lograrse con apoyo comunitario.

Una vez Jan logra ese apoyo, todos parecen transformarse en seres humanos, menos egoístas y más pendientes en lo que beneficia a todos en el pueblo. Esto incluye a Howard Davies (Damian Lewis) cuya experiencia en la crianza de caballos y entrenamiento es una adición importante, aunque todavía sufre el fracaso de su anterior proyecto. Se trabaja muy bien las diferencias de clase y de “Englishness” en estos derbis donde no solamente se juega mucho dinero, pero donde el prestigio es de suma importancia. Pero, sobre todo, el filme enfoca en las relaciones familiares y cómo son las pequeñas cosas las que salvan o hunden una relación. Así sucede con Jan y su marido de muchos años, Brian (Owen Teale), Jan y su padre que apenas le da crédito por todo lo que hace por ellos y Howard y su esposa Angela cuya relación casi culmina en rompimiento por su fracasado proyecto anterior. Así que sí, la historia es sobre un caballo, Dream Alliance, pero su enfoque y corazón está en el sueño expresado o escondido que todxs tenemos de aspirar a una vida donde podamos expresar nuestro valor como seres humanos.

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