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Por Rafael Acevedo/ En Rojo

La semana pasada el poeta fue a formar parte de su poema más conocido.  Lo extrañaremos. Nos dejó su obra imperecedera. Cuando se publicó su primera novela me contagié con la felicidad del autor. Sabía que estaba trabajando en ella y cuando finalmente se imprimió supe que sería importante, porque su autor siempre trajo, siempre portaba, genialidad. Quiero repetir las palabras que dije entonces. He corregido algunos errores que la prisa y la precariedad de los medios dejan caer.

Esteban Valdés es un poeta esencial. Nadie en Puerto Rico produjo poesía concreta con la calidad y disciplina con la que la hizo Esteban. Un precursor, digamos. 

Nunca le pregunté al poeta quienes eran sus escritores preferidos o cómo fue que comenzó a producir en este género en el que el poema tiene como preferencia los aspectos visuales y espaciales. Quizás fue mirando el cielo y las estrellas. Su poema más conocido es el Soneto de las estrellas. Pero estoy seguro que Valdés, que era un estudioso del arte y la literatura conoce la obra de Mallarmé, Un coup de des, 1897;  los Calligrammes, 1918, de Apollinaire; o los concretistas brasileños.

El asunto es que 1977 se publicó Fuera de Trabajo. Es el primer libro de poesía concreta en Puerto Rico. Para los que comenzamos a estudiar y a escribir hace 40 años aquel libro era un clásico aunque acababa de salir a la calle. Conocíamos algunos poemas y también habíamos escuchado la leyenda. Sabíamos entonces que era un libro que apreciábamos unos pocos privilegiados del deambular -gracias, Baudelaire- por las librerías de Río Piedras y asistíamos a las lecturas anárquicas que organizaba Esteban (La guagua de la poesía). El tiempo nos dio la razón. Algunos poemas, como el ya mencionado o El proceso para conseguir la firma de Pedro Albizu Campos en luces de neón ha sido reproducido como lo describe el poeta en su libro por Marxz Rosado.

Hoy nos interesa hacer notar nuestra alegría porque Esteban Valdés nos presentó, hace apenas unos meses, su primera novela En 1 país tropiCAL. Lo firma Alfonso E. Pérez Beauchamp, un seudónimo. Como se firmaban los comunicados de los CAL (Comandos Amados de Liberación): Alfonso Beal.

En 1 país tropiCAL es, según la nota de contraportada, una novela policíaca de nuevo tipo casi neo pop.  Ciertamente aquí el autor no abandona su método de escritura  de los años 70. Es una novela que se apropia de los recursos de la vanguardia artística. Una novela pastiche,  en el que la narración se complementa con recortes de periódico, fotografías, caricaturas, recortes de comunicados,  de modo en el que se logra ensamblar una imagen recorrida por los personajes.

Se trata de una novela sobre la lucha por la independencia que se inicia en los años 60 y termina en los 90.  Para el autor se trata, propiamente, de un manual de supervivencia o para la lucha en un país tropical”.  Como lector,  no sé si funcionará como un manual. Lo que sí sées que se trata de una escritura/montaje de gran dinamismo, entretenida, experimental, no convencional, y eso es ya un elemento positivo. Además, me parece que, al utilizar documentos y fotografías de la época le da un carácter histórico decisivo. Que sea una novela a retazos no debe asustar a nadie. Tiene un hilo conductor muy preciso. Además el  humor  está presente a pesar del tema escabroso.   Las bases históricas y culturales en las que se apoya el texto también le dan el tono singular y la coherencia que en primera instancia parecería no tener.

Hace apenas unos meses, repito porque parecería que han pasado años, saludamos con alegría esa primera novela de Esteban Valdés y el hecho de que rescatara para la ficción nacional una narrativa importante apenas tocada por nuestros escritores.  Siempre recordaremos de Esteban la sonrisa. Su eterna sonrisa aún cuando nos hablara desde una convicción absoluta en la libertad. O quizás precisamente por ello, Esteban Valdés fue un amigo, un promotor cultural, un gran creador.

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