Excelentes actuaciones en Gloria Bell y The Best of Enemies

Por Maria Cristina/En Rojo

Quiero dedicar este escrito a un ser humano muy querido, Carlos Alberty Fragoso. Lo conocí desde los 10 años cuando comencé mi carrera de maestra y profesora. Cursaba su 5to grado en la Escuela Eleanor Roosevelt de Hato Rey y yo recién me estrenaba de maestra de inglés. Mientras Alberty terminaba su escuela elemental y superior, enseñé en el ya no-existente Colegio de Las Madres en Santurce, comencé mis estudios de maestría en la Universidad de Puerto Rico para luego trasladarme a Nueva York a trabajar y estudiar por 4 años. Al volver y residir nuevamente en el Viejo San Juan, reconecto con Alberty y Eugenio Monclova quienes estudiaban en la UPR, ambos muy activos en teatro. Para ese entonces, enseñaba en la Universidad Interamericana y los puntos de coincidencia eran reuniones de todo tipo, marchas, foros, actividades culturales. Ya para ese entonces, Sofía Cardona también se convirtió en parte de los exRoosevelts. En la UPR como estudiante, en Amherst como estudiante doctoral, profesor en el Depto. de Español de la Facultad de Estudios Generales de la Universidad de Puerto Rico y defensor incondicional de la institución que nos forjó a todos. Como colegas en la UPR fuimos parte de foros, presentaciones de libros, conferencias, charlas, proyectos, inventos para fomentar la creatividad, tanto la nuestra como la de nuestro estudiantado. Me acompañaron en la pérdida de mi madre y luego mi padre y siempre mantuvimos nuestras tertulias de pasillo, librerías y eventos. Cuando Alberty formó parte de los colaboradores de En Rojo de Claridad, sentí que un ciclo se había completado desde ese 1er encuentro en la Roosevelt. Hasta luego a un estudiante/amigo con quien compartí tantas etapas de la vida.

Tuve la suerte de ver estos dos filmes uno detrás del otro para terminar mi día con un “high” que todavía conservo. Ambas son historias que enganchan al público de inmediato y que mueven su trama a través de sus protagonistas: Julianne Moore en Gloria Bell y Sam Rockwell en The Best of Enemies.

Gloria Bell (director Sebastián Lelio; guionistas Alice Johnson Boher, Sebastián Lelio, Gonzalo Maza; cinematógrafa Natasha Braier; elenco Julianne Moore, John Turturro, Michael Cera, Caren Pistorius, Rita Wilson, Brad Garrett, Jeanne Tripplehorn, Holland Taylor, Barbara Sukowa, Chris Mulkey, Cassi Thomson)

Tener el mismo director y guionista que el filme original chileno, Gloria de 2014, puede ser ventajoso o decepcionante. En experiencias anteriores, varios directores que han tratado de adaptar su historia para un público americano han fracasado en el intento al vaciar de complicaciones los personajes y las situaciones. Eso no sucede con Gloria Bell ya que Sebastián Lelio ha conservado todo lo que atañe al personaje principal. El factor que hace de esta versión en inglés diferente a la original es, como es de esperarse para los que conocemos su trayectoria fílmica, Julianne Moore. Ella transforma al personaje—como lo hizo Paulina García—y lo hace suyo. Gloria se mueve en espacios públicos y privados, conocidos y ajenos, sola o acompañada, con la seguridad que le da la experiencia de haber disfrutado de su vida, tomado decisiones dolorosas pero acertadas, tener un empleo que le gusta y sabe que lo hace bien y saberse una mujer atractiva frente a conocidos y extraños y, especialmente, para ella misma. 

Gloria/Moore es el centro de todo: trama, personaje, cámara. De ahí parte ella para llamar y ver de vez en cuando a sus hijos adultos sin invadir su espacio, pero también cuidando de que ellos no trunquen su independencia. En esta etapa de su vida no necesita censores por eso sus amistades (incluyendo a su distante madre) son las que comparten lo pequeño e importante de su vida personal pero que no la juzgan. Es ella la que tiene que tomar decisiones: si accede a una noche de pasión con Arnold (un hermosísimo Turturro), si acepta sus otras invitaciones, si lo invita a una reunión familiar, si contesta sus llamadas cuando está furiosa con él, si le da una segunda oportunidad. Es difícil ser una mujer independiente y asumir las consecuencias de esa decisión. Pero no importa el resultado Gloria puede mirarse al espejo y seguir cantando (le encanta hacer dúo con sus cantantes preferidos) con Laura Branigan y siempre recordar ese hermoso poema lleno de amor a la vida que Arnold le lee de Claudio Bertoni “Poema para una amiga que intentó quitarse la vida”.

The Best of Enemies (director y guionista Robin Bissell; autor Osha Gray Davidson; cinematógrafo David Lanzenberg; elenco Taraji P. Henson, Sam Rockwell, Babou Ceesay, Nick Searcy, Wes Bentley, Anne Heche, Carvie Oldham, John Gallagher, Jr., Nicholas Logan, Gilbert Glenn Brown, Caitlin Mehner, McKenzie Applegate, Kevin Iannucci)

Filmes como Hidden Figures (Theodore Melfi 2016) y The Best of Enemies logran rescatar figuras de mujeres negras que fueron claves en el avance de la NASA y del logro de la igualdad de derechos civiles. Aunque en ambos filmes Taraji P. Henson es coprotagonista y ejemplifica mujeres importantes dentro de la historia de los Estados Unidos, en este filme el enfoque de la trama es C (Claiborne) P (Paul) Ellis (interpretado magistralmente por Sam Rockwell), admirado por la población dominante en Durham, North Carolina por su facilidad de reclutar a jóvenes a ser parte del KKK y quien llega a ocupar la presidencia de su capítulo. Sus creencias en la superioridad de la raza “blanca” y su odio y resentimiento de negros, judíos y comunistas que quieren destruir lo que por derecho de Dios les pertenece hacen de Ellis el enemigo de cualquier cambio que rompa barreras. 

Aunque la Corte Suprema había votado contra la segregación en las escuelas (Brown vs Board) en 1954, los estados sureños siempre encontraban la manera de no cumplir con la ley. Todavía en 1971 la educación se divide por la supuesta pigmentación de los estudiantes y maestros, pero cuando la escuela de los estudiantes negros sufre daños que no permiten mantenerla abierta, la ley federal aplica directamente. Por más argumentos que se le presentan a las juntas y asambleas—controladas por los blancos—menos consenso hay. Por eso las autoridades, bajo presión de buscar una solución, aceptan a un mediador, Bill Riddick (Babou Ceesay) que propone reuniones públicas comunitarias por 10 días (“charrettes”) para discutir y luego elegir el grupo que votará a favor o en contra de la propuesta de integración. Aunque los issues que se plantean son muy serios, los más afectados siempre buscan maneras de protegerse a través de sus rituales religiosos, su burla con doble sentido y su persistencia para sobrevivir y avanzar aunque sea con pequeños pasos. Ann Atwater es la activista que reclutará y organizará a su comunidad para conseguir concesiones y, quizá, hasta ganar la batalla. Al final del filme aparecen fotos, videos e información de todos los participantes de este evento y de la lucha que seguiría hasta este siglo.

Lo que hace a Ellis el personaje mejor trabajado es la interpretación de Rockwell de un hombre blanco pobre (conocido como “white trash”), con poca educación y muy pocos ingresos, con familia numerosa que apenas puede mantener bien y que sentirse importante como líder del KKK es su única manera de vivir en esta comunidad. Para asegurarse de que sus creencias son las únicas válidas no permite que ningún miembro de la comunidad negra se acerque hasta el punto de no venderle gasolina en su puesto aunque esto signifique que recibe menos ingresos. No acepta favores ni concesiones de los negros porque eso significaría que le debe algo. Cómo Ellis se transforma en ese corto tiempo es lo que hace excepcional la actuación de Rockwell con un diálogo muy parco, miradas, gestos y movimientos que lo dicen todo.