Fiestas tradicionales y nuevas brechas  festivas

 

Por Lowell Fiet / Especial para En Rojo.

La línea que divide, si tal cosa existe, la fiesta y la protesta siempre es una muy porosa. Las fiestas caribeñas son actos de resistencia y tienen por dentro las semillas de rebelión si no revolución. Las inversiones sociales adscritas al carnaval europeo por el teórico ruso Mijaíl Bajtín se complican y multiplican dentro del Caribe. El gesto reintegrador comunitario de “canboulay” (caña quemada: cannes brullées) en Trinidad sirve de ejemplo. Los motines de los ex esclavizados contra las autoridades coloniales británicas cuando prohibieron la celebración de canboulay en los 1880 ya forman parte de la identidad nacional trinitense, además de ser la raíz del Carnaval más grande y diverso de la región.

Hace tres semanas Puerto Rico experimentó algo similar en las calles del Viejo San Juan y otros vecindarios y pueblos a través de la Isla. El pueblo exigió y logró la renuncia de Ricardo Rosselló como gobernador de Puerto Rico. Vimos la marcha o procesión de miles, las banderas tradicionales y especialmente las nuevas de blanco y negro y hasta una brillante de color miel-amarrillo, las camisetas y otros vestimentos especiales de los participantes, las capuchas y otras máscaras para esconder la cara y también protegerse contra los gases lacrimógenos, los grupos formales de teatro callejero con sus vestuarios, zancos, cabezudos, las pancartas caseras de cartón y las pintadas por artistas, los lemas cantados y gritados por las multitudes, nuevas canciones, los discursos, la música continua de panderos y diversos otros instrumentos tocados en las calles y artistas locales e internacionales. 

Todo esto representaba la sociedad en marcha, en protesta, pero “protesta con propuesta”, como me dijo Pedro Adorno del grupo teatral Agua, Sol y Sereno. En ese sentido el carnaval de resistencia y lucha derrocó a Ricky Rosselló.

Las Fiestas de Santiago Apóstol de Loíza también son actos de resistencia. El hecho de durar como fiestas populares durante por los menos dos siglos contribuye mucho a su fuerza como imán identitario local. Y esa identidad es afro boricua en una lucha de resistencia con las autoridades e instituciones del gobierno y la iglesia: los factores de base son raciales, económicos y geográficos –los no privilegiados resistiendo las prácticas de poder de los privilegiados. La fiesta y la protesta comparten el potencial de exigir cambios y de preservar valores elementales.

He participado en las Fiestas de Santiago Apóstol cada año desde 1995. Algunos años asisto a las tres procesiones –26, 27 y 28 de julio—, en otros años llego para dos y a veces solamente una. Este año presencié solamente la procesión de Santiago de las Mujeres (27 de julio) porque ahora intento balancear las fiestas de julio entre Vieques y Loíza. Este año el municipio de Vieques decidió celebrar sus “Fiestas del Pueblo” del 25 al 28 de julio en vez de la fecha tradicional dos semanas anteriores que correspondería mejor al día de la Virgen del Carmen. Por eso, el desfile de carnaval de Vieques cayó en el mismo 28 de julio, el día de Santiago de los Niños en Loíza. Decidí cubrir las dos fiestas y aquí van varias de mis reflexiones sobre ellas.

Loíza, 27 de julio

Comencé mi día en Loíza con una presentación de mi libro An Archipelago of Caribbean Masks en la Biblioteca Pública del Municipio de Loíza. Gracias a los esfuerzos organizativos de Lydia Milagros González, tuve un grupo nutrido de residentes y artesanos loiceños, visitantes que asistían a las fiestas y un par de académicos.

Desde allá pasé al restaurante el Sazón de Sylvia en Colobó (Medianía Alta) en la ruta 187, cerca a la entrada a Las Carreras, el final de la ruta de los santos. Después de comer empecé a bajar hacia el pueblo para encontrarme con la procesión del día. Como el calor fue agotador, me paré en camino (Medianía Baja) cerca de la casa de Santiago de los Niños. Desde allí recibí el Carretón Alegre con su variedad de música caribeña, los caballeros, vejigantes, locas y viejos que corren frente al santo, el santo –de las Mujeres—del día, el público que “corre el santo” y el camión techado de la banda municipal. Los santos saludan en ese punto de la calle y los dos siguen el camino con toda la secuela sagrada y profana en ruta hacia Las Carreras.

El santo traía un grupo grande e impresionante por la calle. Pero las procesiones también requieren la presencia y energía corporal-cinestética de los vejigantes. En Loíza, la cantidad, diseño y estilo y colores de las máscaras de coco de los vejigantes parecen mejorar cada año. También las personas actuando de vejigantes – niños, jóvenes y adultos, mujeres y hombres—parecen más variadas que nunca. Aunque todavía en minoría, las mujeres han asumido un papel clave en el “performance”. La artesana Wilda Cruz introdujo los colores de lila y rosado para conmemorar la vida de una víctima de cáncer en una nueva máscara brillante. Hubo muchos otros ejemplos. En general noté más mujeres-vejigantes este año. Esto sin duda da impulso a las fiestas como una forma de expresión personal y social a la vez que aumenta la necesidad de crear nuevas máscaras y vestuarios.

El papel del caballero, el otro personaje más popular, se mantiene estable en términos de números y diseño, aunque siempre hay uno o dos nuevos caballeros –hombres y mujeres—que asombran por su reinvención del personaje. Por otro lado, este año vi apenas dos locas y solamente un viejo –con una máscara de goma y no de cartón.

Las Fiestas de Santiago Apóstol también crecen de otras maneras. Este año una comparsa de Taller Salud con la participación abundante y energética del grupo teatral Agua, Sol y Sereno se integró fácilmente en la procesión. Las y los integrantes de Taller Salud marcharon en sus camisetas. Agua, Sol y Sereno dio un taller a los miembros de Taller Salud y el grupo de todas las edades caminó con siluetas de cuerpos humanos cortados de cartón y pintados–¿seres perdidos? ¿seres salvados? ¿seres recordados? –frente a ellos. Además los talentosos y entrenados zanqueros y los grandes cabezudos que caracterizan las comparsas del grupo lucían muy bien dentro las comparsas tradicionales de vejigantes, caballeros, locas y viejos.

Taller Salud tiene su oficina en la ruta 187 del  sector Las Carreras antes de salir de Loíza para Río Grande. Su participación en la vida loiceña ha aumentado desde el huracán María y esta comparsa da reflejo de su compromiso con el pueblo. 

Vieques, 28 de julio

La isla municipio de Vieques no había celebrado sus fiestas patronales desde 2016. La escasez de fondos no permitió a la alcaldía invertir en las fiestas cuando había tantas otras necesidades sin cubrir. El paso del huracán María empeoró la situación y a la vez desató una disputa que parece perpetua entre la alcaldía y la asamblea municipal. Como resultado del conflicto, escogieron las fechas del 25 al 28 de julio, fechas que coinciden con las fiestas de Loíza y las patronales de Fajardo, para garantizar un presupuesto para el evento.

Hasta 2016 el desfile carnaval de Vieques lucía como una práctica estable –si no una tradición de siglos—que se llevaba a cabo el domingo, último día de las fiestas patronales en celebración de la Virgen del Carmen. Hubo intercambio entre las Islas Vírgenes Estadounidenses, Fajardo, Culebra, el resto de Puerto Rico y Vieques. Esto se expresaba a través de la presencia de drones de acero (steelband) y los troces-sistemas de sonido tocando calipso y soca del Caribe anglófono. 

También surgió el estilo de comparsa “pretty mas” de mujeres uniformemente vestidas en vestuarios escasos–tipo traje de baño— adornados de cuentas, lentejuelas, tocados de plumas, y botas decoradas. Acompañados por música grabada las mujeres bailan con movimientos coreografiados a lo largo de la ruta desde el residencial a la plaza pública. La presencia de estas comparsas “bonitas” y danzadas prestaba un tono carnavalesco único dentro de las fiestas de Puerto Rico al desfile de Vieques.

Otras comparsas individuales o de grupos extendían el desfile sobre varias cuadras; batuteras, la banda municipal y comparsas como “los taínos” y “los turistas”, que se vestían en estilos exagerados fuera de época, rellenaban los espacios entre las comparsas grandes.  

En 2015 las comparsas más dominantes fueron Fantasía Caribeña y Afro-Caribe, las dos con base local. Con ellas y las demás, Vieques produjo un desfile de carnaval pequeño pero muy respetable con una impresionante participación del público presente.  

Fantasía Caribeña fue la única comparsa del carnaval de 2019. La comparsa de este año celebraba diez años desde su fundación y conllevaba una muestra de vestuario de cada año y tema de su trayectoria. Durante los años sin desfile en Vieques, el grupo ha participado dos veces en el Puerto Rican Day Parade en Nueva York y también participó un año en la Fiesta de la Arepa en Vieques. Por otro lado, Afro-Caribe no participó como una comparsa. Un grupo vestido con camisetas recordaba su presencia, pero la comparsa como existía antes aparentemente ha desaparecido. 

No había falta de público mientras la comparsa bajaba por la calle Antonio Mellado hasta la Muñoz Rivera acompañada de un grupo de batuteras de Corozal y el troc-sistema de sonido de Santa Cruz. Del público presente el deseo de celebrar carnaval queda vivo aun si la infraestructura es débil. 

El 14 de septiembre

El gran motor del movimiento de la calle que hace dos décadas permeó todo en Vieques e impulsó la salida de la marina de guerra de Estados Unidos ya aparece casi apagado. El desfile carnaval de Vieques ya no muestra mucha oportunidad de resistencia y protesta. No obstante, la caminata “De Rompeolas a la Plaza Pública” ofrece precisamente esa oportunidad. Programada para las 10:00 am a las 5:00 pm, el sábado 14 de septiembre, esta gran caminata protesta las políticas de la ATM (Autoridad de Transporte Marítimo). La organización de la caminata es multi-sectorial e incluye artistas, vejigantes de Loíza y Ponce, el grupo teatral Agua, Sol y Sereno y comparsas, poetas, cantautores, músicos locales, una posible bicicletada y mucho más que permitirá la  participación del pueblo entero: protesta con propuesta; carnaval de resistencia y lucha.