Floyd, Monumentos y Sampson

 

 Por Rubén Marín Miranda

 Con la muerte de George Floyd y de otros afroamericanos, en manos de la policía, han surgido una serie de eventos en los estados sureños, particularmente en el estado de Virginia, que ha provocado la destrucción, remoción y mutilación de monumentos del presidente confederado Jefferson Davies, y de ciertos generales confederados que pelearon en la guerra civil defendiendo una sociedad esclavista. Tales edificaciones políticas construidas con dinero público han sido criticadas por sectores de la sociedad civil que manifiesta legitimizar una desigualdad social y de segregación entre los blancos y negros. Se pretende con la remoción de los monumentos eliminar el falso culto a ciertas creencias y valores que gobierna el sur de los Estados Unidos en promover una sociedad de un sector sin derecho.

En Puerto Rico no existen monumentos en honor a los confederados, sin embargo, existen calles, edificios, monumentos y lugares públicos que tienen nombres de personas cuyas ejecutorias y ejemplos no merecen ser reconocidos por nuestro pueblo. Tal es el caso de la calle Sampson en el pueblo de Utuado. Que lleva el apellido en honor al Almirante William Sampson, comandante de la Escuadra Naval del Atlántico a cargo de 11 lugares de guerras donde el 12 de mayo de 1898, sin previo aviso, y de madrugada bombardeó a San Juan, causando la muerte de siete personas y provocando daños moderados a la ciudad. Según el historiador, Ángel Rivero Méndez, autor del libro “Crónicas de la Guerra Hispanoamericana” y testigo presencial, y cito; “el bombardeo de San Juan, no de sus baterías solamente como dijo el Almirante Sampson, sino de la ciudad y sus defensas, fue un acto de guerra innecesario, cruel y abusivo. Hay leyes humanas que no necesitan para ser cumplidas estar consignadas en ningún código; son leyes de humanidad, de amor y respeto hacia las mujeres, hacia los niños, hacia los ancianos y se extiende a todos los no combatientes.

Los hechos históricos que ocurrieron hablan por si solos. La historia es implacable con aquellos que practican el arte de la guerra sin honor. El agravio de 122 años debe subsanarse, llegó el momento de reivindicar los sufrimientos que padecieron la población que vivió en San Juan, en aquel entonces. Es momento que las autoridades municipales o el pueblo tomen la iniciativa para remover el nombre de la calle, ¡llego el momento de actuar!

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