Hamilton para el pueblo: Más grande en la pantalla chica

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Por Gloria Waldman /Especial para Claridad

Hamilton ha tomado su lugar al lado de las películas icónicas del caudal Disney, donde se quedará para siempre. Acaba de ganar en otra lid: ¡la pantalla chica!

He visto Hamilton  en las tablas de Nueva York dos veces y lo reseñé entonces (para  CLARIDAD, septiembre de 2015) bajo el título, “ ‘Hamilton’, un exitazo boricua en Broadway”.  Después de verlo en el canal de TV Disney Plus, lo encontré aún más emocionante en la pantalla chica. No solamente por ser  más relevante que nunca al tocar los temas contundentes de hoy día, el racismo, por ejemplo.  Escuchemos a los  correvolucionarios proclamar,    “ Nunca seremos libres hasta que los esclavos tengan los mismos derechos que tú y yo”.

“ I’m Not Throwin’ Away My Shot” (No voy a desperdiciar mi momento), de la canción  icónica Mi momento (My Shot) puede ser el lema  del movimiento actual, “Las vidas negras importan.” Dijo Lin Manuel Miranda en una entrevista con el elenco que acompaña la obra, “Mi meta era contar la historia de esta gente imperfecta que creó un país imperfecto con ideales que valen la pena perseguir, aunque no los hemos alcanzado en 244 años”. “La tesis de esta historia siempre fue la historia de la América de entonces contada por la América de hoy. Y la gente de color es el futuro de este país; son el presente y son el futuro”.

Destaca el papel de la “nueva mujer” que vemos en la euforia de las hermanas Schuyler al experimentar la energía de Nueva York en los días prerrevolucionarios, y su empeño para que las incluyan en la nueva república.

Hamilton es más emocionante en la pantalla chica  porque ahora todo el mundo que no llegó a ver la obra cuando vino a San Juan  tiene un asiento de  $1000! Por los $6.99 del alquiler de la aplicación Disney Plus por un mes estás en  primer plano, “en la sala dónde pasa todo” (The Room Where it Happens), el refrán de una de las canciones más impactantes de la obra.

 Hamilton con vino y queso, cerveza y papitas,  surullitos y platanutres, con la cena, el almuerzo, en la privacidad de tu domicilio sin la formalidad del teatro.

Se asombra Miranda del hecho de que en Broadway 1300 personas experimentaron la obra a la vez, mientras que en tres días en la pantalla chica, ¡más personas que la totalidad de los  últimos cinco años experimentaron la obra!

Sigue siendo electrificante y sobre todo, innovadora.  La historia en vivo está más viva en la televisión donde  vemos a los padres fundadores de la nación norteamericana personificando la verdadera  diversidad de la nación, negros y latinos haciendo el  papel de los próceres blancos. La obra sigue siendo impulsada por la música. Sigue impresionándonos cómo Lin-Manuel Miranda incorpora los estilos musicales en una mezcolanza de rap, hip hop, Broadway y jazz. Los que no han escuchado la música antes seguirán tarareando las melodías como toda una generación ya lo hace.

¿Por qué Hamilton para el pueblo?

Las frases que resonaban la primera y segunda vez que presencié la obra siguen resonando en esta versión.  “ ¡Si quieres un buen trabajo, pídeselo a un inmigrante!”, siempre recibe ovaciones en vivo en el teatro y ahora recibe ovaciones del público en casa; así como la canción Levántate! (Rise Up!), donde los revolucionarios insisten, “¡Esto no es un momento, es un movimiento!”

Somos testigos del desarrollo de los personajes a través de la música. Experimentamos cómo crece Eliza, de una joven enamorada en su canción, Helpless (Desamparada), a una esposa humillada y dolida por la infidelidad de Hamilton, que se decide a borrarse de la narrativa, a una mujer fuerte que al final se reinserta y dedica sus próximos 50 años de vida a rescatar y valorar la memoria de Hamilton, a ser su portavoz, a asumir sus luchas, entre ellas, la abolición de la esclavitud.

Hablando de Eliza, me comentó Lin-Manuel en 2015, “¡Claro que es feminista! Es su obra. Por eso se llama Hamilton. Nunca dije cuál Hamilton!”

Las mujeres se dirigen a Hamilton en la canción, ¿Por qué escribes como si se te acabara el tiempo? (Why do you write like you’re running out of time?). Cuando hablan de Hamilton, hablan del  poder de la palabra,  “Mientras que él pueda sostener un bolígrafo en la mano, es una amenaza”. Hamilton nos recuerda, sin modestia, “Por lo que escribí, inventé este país.”

Hamilton sorprende todavía, no importa cuántas veces lo hayas visto. No defrauda a su nuevo público. Se traslada a la pantalla chica con toda la grandeza de la obra teatral.

Hamilton  nos devuelve la imagen de quienes imaginamos que somos, individualmente y  como una nación: valientes, luchadores,  osados y  audaces.

En su entrevista en Disney Plus el elenco no se abstiene de decir lo que piensa. Relacionan la obra  plenamente con la necesidad de comprometerse y tomar  acción para crear la América que añoramos.

Miranda acierta en decir que lo que le fascinó de la historia de Hamilton, “el proto inmigrante entre los fundadores”, fue la narrativa del inmigrante en la historia de su padre Luis Miranda, quien llegó a EEUU de Puerto Rico a los 18 años.

Hamilton/Miranda comparte su energía de inmigrante que tiene que lograr todo ahora, ayer, y no puede esperar, el clásico caso del inmigrante impaciente y superdotado.  La obra celebra la capacidad de adaptarse y sobrevivir de los extranjeros que crearon este país. Hamilton para nuestra realidad actual es símbolo y homenaje a América, ”la gran  sinfonía inconclusa”.

La posibilidad mundial de tener acceso a la obra en estos días de crisis es un aliciente para el futuro y devuelve la esperanza de cambiar la realidad política y personal.

Miranda refleja que “La recepción de la obra hoy es distinta a la recepción en 2015”. Es todavía más vigente con lo que está pasando…el virus, las muertes, la política de nuestro país, la corrupción y mentiras y eso se confirma por los millones (!) de comentarios en YouTube recalcando este punto, escritos por el público en general, no los periodistas, ni los críticos culturales.

Observa que “ La gente está encontrando el lenguaje de esta revolución en esta otra revolución”.  El ve con asombro y gozo las pancartas  en las demostraciones nacionales con versos de la obra, “Mañana seremos más!” y “La historia tiene sus ojos en ti”.

Cuando nos planteamos, no importa la edad, ¿qué vamos a hacer con el tiempo que nos queda?, Hamiltonla obra, Hamilton, el inmigrante compulsivo, impulsivo, en perpetuo movimiento, nos da la brújula. Lin- Manuel Miranda, el asombroso y a la vez humilde boricua medular (de la cepa del patriota independentista Gilberto Concepción de Gracia), nos da la brújula, “Nosotros ahora necesitamos participar como ciudadanos, a través de nuestro activismo, votar, involucrarnos con el proceso democrático, dejar un legado…”

A ver si desde la pantalla chica a la calle,  estamos a la altura del desafío…

La autora es doctora en filosofía y letras, es periodista y autora de libros sobre teatro y feminismo en Puerto Rico, América Latina y España.

 

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