¡Hasta siempre, Carlos!

Por María de Lourdes Guzmán

Especial para CLARIDAD

La Patria está de luto. Nuestro mentor Carlos Gallisá ha partido a otra dimensión. El Movimiento Unión Soberanista expresa su profundo dolor por la partida de uno de nuestros fundadores y mas fieles colaboradores.  Carlos Gallisá fue uno de los fundadores del Instituto Soberanista que recorrió todo el país ofreciendo charlas educativas sobre la viabilidad y la urgente necesidad de la Soberanía. 

Cuando en el Instituto Soberanista se acordó crear un movimiento electoral, Carlos participó de ese proceso junto a otros compañeros y compañeras, logrando la inscripción del MUS como partido electoral, que fue certificado el 20 de marzo de 2012. Carlos pasó a formar parte de su Junta de Directores, la que posteriormente se convirtió en Consejo Directivo. Luego de su paso por diferentes organizaciones, Carlos entendió la necesidad de incursionar en un proyecto político que ofreciera una nueva propuesta para atraer sectores que convergieran en la necesidad de buscar la descolonización para el país mediante el logro de su soberanía política. Así, se creó un movimiento descolonizador que agrupara a independentistas y seguidores de la libre asociación y se hizo un llamado a todo aquel que de buena fe deseara luchar para sacar a Puerto Rico de la crisis. Carlos entendió necesario haciendo política de manera diferente promoviendo forjar, por medio del MUS, una gran alianza, uniendo sectores diversos, a la que se llamó “Unidad en la Diversidad”, reconociendo lo inútil que había resultado, hasta entonces, el atrincheramiento impuesto por años en los partidos de estatus. Carlos era enemigo del atrincheramiento. Luego de la participación en el MUS en las elecciones de 2012, Carlos promovió que la organización no volviera a inscribirse como partido electoral. Su consejo fue siempre no solo acertado sino ineludible. El MUS se convirtió en un movimiento político educativo cuyo principal objetivo es continuar educando por la soberanía del país. Entre otros proyectos, creamos la Academia Soberanista David Noriega, de la cual Carlos fue pilar y conferenciante incondicional. 

Nos reencontramos en el mes de abril del año 2012, cuando el entonces Comisionado Electoral del MUS, Lcdo. Julio Fontanet, me llamó para auscultar mi disponibilidad para entrar en la contienda electoral como candidata a Comisionada Residente por el partido. Ante mi indecisión inicial, Julio me dijo: “llama a Carlos”. Carlos me dio el empujón que necesitaba para aceptar el reto. De más está decir que, a pesar de ser novata en estas lides, Carlos me dio el apoyo y la seguridad que necesitaba para llevar a cabo la encomienda, convirtiéndose esa experiencia en una de las mas gratificantes de mi vida. Aun cuando conocía a Carlos de muchas luchas, este proceso afianzó nuestra amistad. Carlos se convirtió en mi mentor, consejero y más fiel aliado. Siempre resaltó en el su afabilidad, humildad, honradez, rectitud, sinceridad e inteligencia. 

Finalizadas las elecciones del 2012 y poco después del fallecimiento del querido, Lcdo. David Noriega, procedía constituir el nuevo Consejo Directivo del MUS. Una noche, saliendo de una de las reuniones del Consejo, Carlos me dijo: “tu debes ser la presidenta”. Le dije: “Carlos, yo nunca he dirigido una organización política”. A lo que me contestó: “Te ayudamos”. Decidí aceptar el reto una vez más, pues sabía que de su mano podía hacerlo. No podía defraudarlo. El nunca me defraudó. Carlos estuvo ahí para mí y para la organización siempre que lo necesitábamos. Poco después y aunque nunca he podido ni podré calzar sus zapatos, me convertí en su “sustituta” en el programa radial Fuego Cruzado, responsabilidad que he compartido con el querido amigo Manuel de J. González, uno de sus más entrañables “hermanos”. La confianza que depositó en mi a lo largo de nuestra amistad me ha honrado enormemente. Haberlo conocido, haber compartido con el como correligionarios, haber sido su amiga y compañera de luchas, representó un privilegio como pocos. Nunca podré olvidarlo. Jamás podré agradecer todo lo que hizo por mí y por la organización que hoy, honrosamente, presido. 

El país ha perdido a uno de sus hijos más ilustres. El MUS ha perdido a uno de sus más leales colaboradores. La lucha ha perdido una de sus más extraordinarios guerreros. Yo siento que he perdido una partecita de mi corazón. Hoy más que nunca y en memoria de su sacrificio y dedicación a la lucha por la independencia de nuestro país, tenemos que redoblar nuestro compromiso para continuar ese objetivo hasta lograrlo. Nunca te olvidaremos. Hasta siempre, Carlos. Hasta Hasta siempre, Carlos.  Hasta siempre, mi Comandante. siempre, mi Comandante.

La autora es presidenta del MUS. del MUS.