Horrendo crimen

Un horrendo crimen fue cometido ayer contra la joven vida de nuestro querido compañero Santiago Mari Pesquera. Chagui, como cariñosamente le llamábamos aquellos que lo conocíamos, era hijo de una familia de luchadores por la independencia de Puerto Rico, cuyo máximo exponente es su padre, el secretario general del Partido Socialista Puertorriqueño, compañero Juan Mari Brás y de la que también  forman parte su abuelo, Santiago Mai Ramos, su madre, Paquita, su hermana Rosa Mercedes y su hermano Juan Raúl, miembro del Comité Central del PSP y secretario de zona de Rio Grande.

A Chagui se le victimó por el único delito de ser militante de la lucha de independencia, miembro del Partido Socialista Puertorriqueño e hijo del máximo dirigente de esta lucha.

No puede decirse de él que era activo como su padre,  su madre sus hermanos o su mismo abuelo.  Chagui era socialista pero no militaba al mismo ritmo de actividad ni se encontraba incorporado con la misma intensidad que su familia.

Por eso duele tan profundamente la noticia  del asesinato del que fue  víctima.

Mueve a la ira saber que a Chagui lo victimaron porque tenía en su padre a uno de los más grandes dirigentes con que ha contado la lucha de independencia. Horroriza pensar que lo mataron porque sabían que ello traumatizaría intensamente a sus más allegados y que por eso lo seleccionaron. 

Esta lucha, que para muchos se ha convertido en el pan de cada

día entraña mucho dolor. Sabemos que por ella hay que estar dispuestos a dar lo mas preciado que puede tener el hombre, la vida. Pero la capacidad de comprender esa realidad mueve a pensar que caerán los más activos los que están en primera fila, los protagonistas de este drama libertario.

Es duro saber –pero la lucha misma se encarga de que lo entendamos rápidamente— que puedan caer, víctimas de las balas del enemigo, aquellos que aun no han madurado en la plena comprensión del proceso social que libra nuestro pueblo. Es difícil, porque no ha sido tradición-en el drama político de nuestro país, ver caer víctima de los terroristas de derecha, aquellos seres entrañables, por el hecho de ser familiar cercano, —sea padre, hermano, compañero o compañera sea dirigente de esta lucha.

No es posible entender cosas tan duras, porque el revolucionario siempre lo animan grandes sentimientos de amor, de humanismo.. Y porque no caben. en la mente del revolucionario hechos de esa naturaleza, es que ‘ duele saber que Chagui fue víctima de elementos que no conocen las fronteras de lo racional, de lo humanitario. De elementos que están decididos a frenar la lucha de independencia y el socialismo a como de lugar, cueste lo que cueste, caiga quien caiga, pague quien pague. Si lo ensayaron en-otros países y no resultó, eso no les ha servido de lección,-porque a pesar de su fracaso, conocen el dolor que ello produce. 

 Aquellos que sobrevivimos a Chagui, y como él, a Angel Luis Charbonier, —víctima también de un acto criminal aun no esclarecido oficialmente— sabemos que esta lucha nos depara momentos de dolor como el que ahora atravesamos, cuyo precio tenemos que estar dispuestos a pagar porque siempre sería infinitamente menor al que pagará nuestro pueblo —las futuras generaciones, nuestros hijos y los hijos de nuestros. hijos- de perdurar este estado de esclavitud e ignominia que representa el coloniaje y la explotación del capital.

Editorial de CLARIDAD sobre el asesinato de Santiago Mari Pesquera, 26 de marzo de 1976.*Este domingo 24 de marzo a las 11:00am estaremos en el  cementerio del Viejo San Juan honrando su memoria.