Incertidumbre y volatilidad en la economía

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

A juicio del economista Heriberto Martínez Otero, la nueva Orden Ejecutiva que dispone la limitación y en otros casos el cierre total de muchas actividades comerciales hasta este siete de septiembre, mantiene a la economía del país en una situación volátil. Aunque todavía no se tienen números oficiales, algunos economistas ya hablan de que no menos de cuatro mil pequeñas empresas no volverán a reabrir debido al impacto de este nuevo cierre.

Mientras las grandes empresas tienen más posibilidades de enfrentarlo ya que tienen acceso a fondos de inversión, ahorros propios, capitalizar en la bolsa de valores, las pequeñas empresas puertorriqueñas apenas tienen acceso al crédito.

“Un País como Puerto Rico que el principal conglomerado patronal son las pequeñas empresas este tipo de incertidumbre que generan estas órdenes ejecutivas tienen un impacto mas adverso en las pequeñas empresas y en el empleo, por lo tanto se transfieren todos estos costos e incertidumbres a las familias puertorriqueñas”.

El presidente de la Asociación de Economistas (AEPR), hizo notar que las grandes cadenas capitalizan en la Bolsa de Valores de Wall Stret y aunque ahora mismo la Bolsa de Valores también tiene su volatilidad, ésta se encuentra en alza. Esto significa que los inversionistas están refugiándose en capitalización bursátil y entonces las grandes empresas se capitalizan a través de WS y no necesariamente a través de sus ventas. “Ahora las pequeñas empresas que no tienen acceso a eso tienen que despedir empleados o cerrar”, reiteró.

Frente a ese escenario interrogamos si es posible adoptar políticas económicas más inteligentes o efectivas. Martínez Otero abordó que hay que reconocer que la mayoría de los países estan pasando por una pandemia lo que representa una discontinuidad histórica a la forma en que se hace negocio y mueve la economía a nivel global debido a que la pandemia del Covid-19 pudiera tener un recorrido un poco más largo a lo esperado a menos que finalmente se apruebe una vacuna o medicamentos.

Desde el punto de vista de la AEPR y en su carácter personal reconoció que aunque es cierto y están de acuerdo con que hay que cerrar algunas áreas de la economía en el caso de Puerto Rico censuró que falta la otra parte que están haciendo muchos países a nivel mundial que es el apoyo económico a las familias y a las empresas.

“La pandemia obliga a las empresas a reinventarse, obliga a las familias a pensar en su presupuesto, pero para que eso ocurra y mantengamos un tipo de convivencia social saludable hace falta que el gobierno de Puerto Rico le de apoyo económico para la reinvención de las empresas y directamente a los trabajadores y las familias”. Martínez Otero destacó que ese dinero muy bien puede salir de los $9 mil millones del Fondo de Reserva de Deuda y que el gobierno acabe de reconocer ya que en las actuales circunstancias la posibilidad de pago de deuda es prácticamente imposible. Incluso indicó que se pueden utilizar mil millones como impacto de choque y eso genera actividad económica por un par de meses.

En esa línea abordado sobre la incertidumbre de cuánto más podrán resistir las iniciativas de autogestión que han surgido durante la pandemia sin apoyo gubernamental, apuntó que está notando que cada vez hay más personas conscientes de que el modelo económico no da para mas. “Se está dando mucha gestión comunitaria estamos notando en que ya todo el mundo está claro que la situación institucional es insostenible y están buscando la manera de transformarse, sobrevivir o hacer algo distinto pienso que por ahí hay algo positivo pero como no tenemos datos financieros ni económicos viables en los últimos meses por la situación de volatilidad ciertamente estamos en una situación de alto riesgo, mucha incertidumbre y como país vamos a tener que hilar fino pero llego el momento de que todas las instituciones puertorriqueñas incluyendo a los individuos tienen que darse cuenta de que la coyuntura es para la solidaridad y la cooperación el que tenga en mente todavía la competitividad, la productividad, sepa que va a colapsar porque no estamos en tiempos normales para hablar en esos términos”.

Añadió que sus expectativas son el que las estructuras existentes y aquellas que emerjan de los procesos de economía social y solidaria se fortalezcan para cuando llegue el momento de las vacunas o tratamiento estén lo suficientemente fuertes para continuar después de la pandemia. No obstante una vez más Martínez Otero apuntó a la incertidumbre y falta de institucionalidad que dijo existe en el País:

“Estamos en una situación en que no podemos decir si en noviembre se elige un gobierno que tenga una visión de País con el que se pueda desarrollar un plan de conjunto a corto y mediano plazo. Mientras tanto hasta diciembre mientras tengamos una gobernadora en funciones sin nada que perder, una Asamblea Legislativa cuestionada en términos de su legitimidad por casos de corrupción me parece que lo que queda es seguir operando en espacios horizontales a nivel de sociedad, pero requiere que todos estos grupos que se están organizando también obtengan compromiso de la clase política y el nuevo gobierno que salga electo sepa que tiene un País que se está construyendo paralelo a la gestión gubernamental y que lo ideal sería la colaboración y el apoyo a estos sectores para estabilizar la economía”.

Insistió en que es momento de cambios conceptuales y dejar atrás la mentalidad de grandes incentivos económicos, alta competitividad dado a que en el siglo XXI las instituciones económicas van a necesitar mucho mas de la solidaridad y cooperación para construir un proyecto de País.

 

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