La cantante y el bufón la farsa de las escuelas compraditas

María de las Mercedes Ojeda

Pues ahora resulta que si usted tiene un poco de fama, que usted es una “personalidad” de la radio o la comedia televisiva, usted puede ser entonces  un inversionista de la educación o puede opinar de cualquier cosa.

Todos sabemos algo de la fama. Algo así como “crea fama y acuéstate a dormir”. Sin embargo, alguna gente vive y saca provecho de la fama de una manera que, si existiera la vergüenza, nos daría. Vergüenza.

Es el caso del comediante Albert Rodríguez, hace algunos años recurso de las comedias televisadas de Sunshine Logroño y Deddie Romero, la “personalidad” antes conocida como La Salserita. Ambos, han hecho carrera de la necesidad de afecto, reconocimiento y de la estima de sus radioyentes y espectadores. .

Lo que va a ser más difícil es recibir el reconocimiento por tener un buen desempeño en sus actividades laborales ¿en pro de la educación? Es difícil, sobre todo, recibir elogios como educador (o inversionista) cuando se usa el propio programa radial para burlarse de padres, maestro y estudiantes que se niegan a aceptar la privatización de sus escuelas. ¿Qué importa la fama cuando se pregunta por talento o preocupación social?

Romero y Rodríguez han recibido en 4 años unos cuatro millones de dólares en fondos del Departamento de Educación. Pretenden privatizar la escuela Luis Muñoz Rivera de Arecibo y la Rafael Colón Salgado de Bayamón.

No importa si las comunidades se encuentran en contra de tales privatizaciones, esta empresa ¡sin fines de lucro! insiste en el negocio. National Talent Academy tiene como interés la cultura y el arte. Pero no se crea que las escuelas serán especializadas en cultura y arte. Es que este negocio irradia, se expande, mueve sus tentáculos. La secretaria de la academia es Leticia Vallejo, la hermana de Pompi Vallejo, el productor de los Premios tu Música,  que hace unas semanas trajo a la Primera Dama Beatriz Rosselló a entregar un premio a Daddy Yankee. Sí, DY, nuestro reguetonero republicano. Ahí está como vicepresidente Denisse Pérez, la flamante Secretaria de Prensa del Gobernador. Sí, la funcionaria de Fortaleza es ejecutiva de una empresa sin fines de lucro que se ha lucrado de asignaciones del gobierno. Estos son los padrinos que empujan la privatización de tres escuelas para que estén en manos de ellos, con su cantante y su comediante.


El secreto. Tantas imágenes e información parecen transparencia. Lo sabemos todo. Pero no es así. El poder se vuelve más difuso y difícil de ubicar materialmente. Mientras consumimos los espectáculos que nos ofrecen, las decisiones importantes se toman en algún lugar que no es en Fortaleza, en sigilo y secreto.


La falsedad sin réplica. El espectáculo no permite contestación. Está aquí instalado en nuestras narices sin derecho a réplica. Estamos comprometidos al evento espectacular. Una y otra vez. Sin descanso. Sin posibilidad de articular una respuesta.


El presente perpetuo. Se fueron en volandas las coordenadas temporales. No hay memoria. En agenda está eliminar el pensamiento histórico. Capturar el deseo presente, producir hasta la saciedad el segundo de glamour  de la farándula y la moda: un presente eterno.

Y es que como en el mundo contemporáneo todo es espectáculo (gracias, Guy Debord), la administración del país y sus departamentos y las instituciones públicas funcionan como si fueran un show que necesita los mismos productores de Manny Manuel o Daddy Yankee. Por eso tampoco sorprende que éste último haya participado en campañas con Bush (cualquiera de los dos es malo) o en las elecciones acá en el territorio, llamándonos a votar o a callarnos la boca y a recibir premios que otorgan sus propios amigos amigos del medio. Es decir, los políticos y sus bufones bien pagados. El citado Debord argumentaba en su libro que la historia de la vida social se puede entender como “la declinación de ser en tener, y de tener en simplemente parecer”. De modo que no tenemos gobierno (gobierna la JCF y el Congreso) pero ahí está Ricky, que parece que gobierna. Tenemos una gerente en el Departamento de Educación que viene a ejecutar la institución pública. Y tenemos cantantes y comediantes como inversionistas de la educación, sin tener, ninguno de ellos preparación alguna en educación o pedagogía, cosa que se supone que tengan para que el aparente gobierno les ofrezca escuelas a 12 dólares para hacerse ricos sin fines de lucro.

Nada de esto debe sorprendernos. Lo más sensato sería indignarse y organizarse para cambiar las cosas. Pero, ¿qué puede esperarse si hasta nombran un comediante para dirigir el departamento de noticias de la estación radial de la Universidad de Puerto Rico? El Sr. Joel Rivera, otro comediante, no tiene formación académica en periodismo. Es más conocido por su personaje “Chiquitota”. Y de alguna manera, el rector de la UPR, Luis Ferrao, lo nombró a ese cargo tan importante. No, no es una broma. Es una dolorosa realidad.  El comediante tendrá como subalternos profesionales serios y con gran experiencia en ese campo. ¿Será que nombrarán a algún experto para que lo asesore? Al menos así se proponían resolver aquello de la transportación marítima. ¿Recuerdan? Ah, qué triste espectáculo. 

Uno se ríe y alguna gente hace memes. Pero, ¿no les parece esto muy peligroso? Mejor preguntarnos con Guy Debord, qué máquina produce esto que lo vuelve todo espectáculo. Hay al menos tres mecanismos.

 El secreto. Tantas imágenes e información parecen transparencia. Lo sabemos todo. Pero no es así. El poder se vuelve más difuso y difícil de ubicar materialmente. Mientras consumimos los espectáculos que nos ofrecen, las decisiones importantes se toman en algún lugar que no es en Fortaleza, en sigilo y secreto.

La falsedad sin réplica. El espectáculo no permite contestación. Está aquí instalado en nuestras narices sin derecho a réplica.  Estamos comprometidos al evento espectacular. Una y otra vez. Sin descanso. Sin posibilidad de articular una respuesta.

El presente perpetuo. Se fueron en volandas las coordenadas temporales. No hay memoria. En agenda está eliminar el pensamiento histórico. Capturar el deseo presente, producir hasta la saciedad el segundo de glamour  de la farándula y la moda: un presente eterno.

Quizás sea un buen momento para estar pendientes del pasado y del futuro. No con la nostalgia y la falsa esperanza. Sino con ganas de no repetir lo que nos ha fallado y poner en marcha una mejor forma de construir un proyecto de progreso. Mientras tanto, que no ceje el empeño en defender la escuela, la universidad, el país, de todos esos artistas. Artistas del enriquecimiento a costa de hacernos más pobres.

María de las Mercedes Ojeda es estudiante de educación y teatro. El título de su nota hace referencia a “La farsa del amor compradito” de Luis Rafael Sánchez