La genialidad de las ventanas de FIBA

Por Javier Guaní Gorbea

Especial para CLARIDAD

Para el momento que este artículo salga publicado ya se sabrá si el Equipo Nacional de Puerto Rico ha obtenido el pase al Mundial de Baloncesto o no. Los boricuas y Uruguay se enfrentaban el lunes por el último boleto para el Mundial que se realizará en China del 31 de agosto al 15 de septiembre de este año. 

Este fue el último juego del sistema de ventanas que se implementó por primera vez en este ciclo olímpico a todos los niveles en la Federación Internacional de Baloncesto para determinar los 32 equipos que jugarán en ese campeonato. 

Cabe destacar que cuando se hizo el anuncio de este nuevo sistema que se divide en un torneo de cerca de dos años y se juegan juegos de local y visitante en cada país, el mismo enfrentó resistencia pues se argumentaba que se trataban de parecer demasiado al fútbol. FIBA entendió que este nuevo sistema ayudaría a países que normalmente no tendrían la ocasiób de presentar este tipo de torneo a que tuvieran la oportunidad de ver jugar a su país como local y ver en su territorio a jugadores que han sido estrellas como Luis Scola, José Juan Barea o Esteban Batista por mencionar algunos.

Sin embargo independientemente de cual haya sido el resultado del pasado lunes lo que no es debatible es el éxito del sistema de ventanas. Para muestra de ello es el hecho de que en Puerto Rico la oportunidad de ver al Equipo Nacional de manera consistente durante los últimos dos años ha producido llenos totales en el Coliseo Roberto Clemente en cada uno de los cinco juegos que se han jugado aquí, cabe destacar que nuestro equipo ha jugado de manera invicta venciendo a Cuba, Panamá, México y el pasado viernes a Argentina. No cabe duda que los boricuas han mostrado mayor intensidad de juego cuando juegan como local y que el público se ha convertido en el sexto hombre para los nuestros. Otra de las metas de las ventanas que se ha podido obtener es el nivel competitivo pues se ha eliminado aquella tendencia que se creó de formar súper equipos para un campeonato en particular. Aquí prácticamente todos los equipos reciben sus jugadores con 72 horas de anticipación y tienen que hacer los ajustes con el personal disponible para cada uno de los encuentros, lo que hace que todos los equipos estén en igualdad de condiciones. 

Aún si Puerto Rico no obtuvo la clasificación el lunes lo que queda claro es que este sistema ayudará a la masificación del deporte y ha venido para quedarse. En un país donde el baloncesto es religión nos permite ver en primera fila el desarrollo de una nueva camada que sin tener estrellas está luchando por su espacio a nivel mundial y su identidad como equipo.