“La Iglesia y los pobres”

Marcelo Barros / Especial para En Ro

 

Este domingo 17 de noviembre, la Iglesia Católica celebra por tercera vez el Día Mundial de los Pobres. La propuesta del Papa Francisco es hacer con que los pobres sean vistos como personas y aún más como hermanos y compañeros en la lucha por la vida. Para el Papa, este no es solo un “día de lucha contra la pobreza”. Esto ya lo tiene la Organización de las Naciones Unidas y debemos colaborar con esa lucha. En la sociedad, la acción estructural contra las raíces de la pobreza es esencial. Sin embargo, es parte de la fe cristiana valorar a los pobres como personas y revelar la presencia divina en ellos. La Iglesia debe ser solidaria a todas las víctimas de la pobreza como presencia que apoya el protagonismo de las comunidades y organizaciones en las cuales los pobres luchan por sus derechos y por el reconocimiento de su dignidad.

Para este año, el Papa Francisco eligió el tema del Salmo 10 (9): “La esperanza de los pobres nunca se frustrará”. El Papa ubica el texto en la historia. Muestra que la descripción hecha en el Salmo sobre la realidad de los pobres continúa hoy, al menos en parte, muy real. Hoy, cuanto más tiempo la sociedad vive en crisis social y económica, más los ricos aumentan sus ganancias. Se genera nueva esclavitud, como la trágica situación de los inmigrantes y refugiados clandestinos en varios países del mundo. Cada vez más, aumenta el número de personas que sobreviven en los basureros de la sociedad. En todo el mundo, las víctimas del tráfico y las drogas se multiplican.

Esa realidad catastrófica exige cambios estructurales, pero esos solo ocurrirán a partir del protagonismo de los empobrecidos y excluidos de la sociedad. En su mensaje, el Papa recuerda lo que ya había escrito en la exhortación apostólica “La alegría del Evangelio” (Evangelii Gaudium): “El cuidado y la solidaridad de la Iglesia con los pobres no es un compromiso externo o consecuencia después del anuncio del Evangelio. pero, por el contrario, es el corazón de la fe cristiana y revela el realismo del proyecto divino para el mundo ”(EG 183).

La FAO atestigua: “Los últimos datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) confirman: alrededor de 820 millones de personas en todo el mundo están muriendo de hambre. La tragedia de la hambruna está aumentando en todas las regiones de África (la desnutrición alcanza el 20%). También crece en América Latina y el Caribe, que de 2001 a 2010 logró reducirse mucho. En Asia, más del 12% de la población está desnutrida” (Le Monde Diplomatique Brazil, octubre de 2019, p. 17).

Todas las religiones y tradiciones espirituales deben dar testimonio de que cada ser humano es nuestro hermano y que los más pobres son los favoritos del Amor Divino. A través de ellos, Dios revela al mundo su proyecto de justicia y amor que transforma el universo. En el evangelio, Jesús oró: “Te agradezco, Padre, porque has escondido tus secretos a los sabios y grandes del mundo y los has revelado a los pequeños” (Mt 11: 25ss).

El autor es monje benedictino y ha escrito más de 40 libros.