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La nueva Marina: La Junta de Control Fiscal

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Una nueva Marina que tiene su bota opresora sobre el rostro del país, eso es lo que en la actualidad representa la Junta de Control Fiscal, reflexionó el Padre Pedro Ortiz al cumplirse veinte años de la salida de la Marina de Guerra de Estados Unidos de la Isla Nena, Vieques.

La presencia de los sectores religiosos en la lucha por sacar a la marina de Vieques fue fundamental. Decenas de miembros de las diversas denominaciones –mujeres y hombres– participaron de la desobediencia civil y fueron arrestados y encarcelados. Este acompañamiento se fraguó mucho antes de que se desencadenara su rechazo masivo, a raíz de la muerte del joven David Sanes Rodríguez, según narró en entrevista el padre Pedro Ortiz.



El padre Pedro reveló que, en tanto el gobierno se decide, en la próxima semana espera proponer al Colectivo Todos Somos Pueblo a hacer una convocatoria amplia para plantear la idea de aunar esfuerzos contra la JCF.

“La lucha por la salida de la Marina de guerra de Vieques tuvo un significado trascendental para los puertorriqueños. ¡Para todos nosotros! No solo por Vieques, sino por Puerto Rico, en el sentido de que Vieques es Puerto Rico y Puerto Rico es Vieques. Máxime y máximo, desde la perspectiva socio-religiosa y a nivel teológico. Vieques para ese tiempo pertenecía a nuestra Diócesis de Caguas”.

“El trabajo de la Diócesis de Caguas por promover la salida de la Marina de Vieques y las denuncias del daño que le estaba haciendo a los hermanos viequenses de la Isla Nena se dieron desde los albores del Concilio Vaticano Segundo; es decir, a comienzos de los años 60 del siglo XX. Ahí no solo participó Monseñor Grovas, Monseñor Antulio Parrilla, que en aquel momento era Obispo Auxiliar de la Diócesis de Caguas, y continuó después, sino también los hermanos de la Iglesia Metodista y otros hermanos de las iglesias Pentecostales”. Hizo la anotación de que en esa década de los 60 no solo se habló sobre la situación de Vieques, sino que inicialmente, de Culebra.

Desde ahí –prosiguió– se articularon las bases para el seguimiento que se dio: “Es obvio, todos sabemos cómo el detonante de todo ese proceso de la salida de la Marina fue la muerte del compañero David Sanes, el guardia de seguridad. En ese momento, la Iglesia fortaleció el proceso de lo que ya habíamos venido haciendo hace tiempo desde el primer día”. El padre Pedro expresó que aunque la lucha contra la Marina luego se articuló como una crisis humanitaria creada por la Marina, no es menos cierto que la Iglesia siempre, desde el primer momento, había dicho que era una presencia inmoral y antihumana, por el daño a la naturaleza, a todas las especies y al ser humano como centro de la naturaleza.

“Entonces, todas esas denuncias y críticas y esa lucha que había llevado nuestra Diócesis de Caguas con otras iglesias después se fortaleció en el año 1993 con un proyecto que coordinó la Diócesis, que fue el Diálogo de Reconciliación Nacional”, recordó quien en ese entonces era el Vicario Pastoral de la Diócesis. El obispo lo era el Monseñor Enrique Hernández. 

A partir de ese año se comenzó a articular el trabajo de Diálogo de Reconciliación Nacional (DRN), el que incluyó a artistas, sindicatos, líderes políticos de diferentes partidos, académicos, organizaciones e iglesias. Se nombraron comisiones ecuménicas de diálogos interreligiosos, se ofrecieron talleres de desobediencia civil, se hicieron gestiones en Washington, de tal manera que la discusión se fue abriendo y, cuando arreció la lucha, los religiosos “ya estábamos todos presentes allí”.

El párroco de la Iglesia Santo Cristo de la Salud de Comerío (perteneciente a la Diócesis de Caguas) apuntó que el DRN fue una fuerza aglutinadora que ya desde el 93 venía fortaleciendo todo el proceso de lucha. “En ese sentido, las iglesias hicimos mucha reflexión teológico pastoral de análisis de la realidad y de la respuesta a la situación que estaba viviendo el pueblo viequense”. Además, reconoció y destacó que el proceso tuvo un apoyo amplio de parte de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña y que al igual los obispos estuvieron presentes en Vieques.

La Junta de Control Fiscal la nueva Marina

“Yo quiero que tengamos en cuenta que el pasado Viernes Santo se cumplieron veinte años de que miembros de la armada de Estados Unidos asesinaran a David Sanes, lo que llevó al pueblo a levantarse para exigir justicia. He planteado que tenemos que volver. Para mí el levantamiento que hubo fue un milagro que hubo en Vieques. Creo que tenemos que pedir otro milagro. Pero no solo pedirlo a Dios, es estar dispuestos a luchar unidos para que salga lo que es la nueva Marina”, declaró.

El padre Pedro denunció a la Junta de Control Fiscal como un ente dictatorial, una nueva Marina en Puerto Rico impuesta por Washington, la que ha sumido al pueblo en un agobio terrible para garantizar el pago de una deuda pública de más de $70 mil millones.

Frente a las nuevas circunstancias, apeló a que se tiene que actuar en conjunto de nuevo. Aun cuando hizo la salvedad de que él no es precisamente quién para convocar a un nuevo diálogo de reconciliación nacional, afirmó que cree se debe hacer. “Porque la Junta de Control Fiscal son los nuevos opresores que tienen la bota puesta en el rostro empobrecido de nuestra gente de Puerto Rico, y no podemos permitir que continúe esa desgracia, que junto al gobierno del país, está saqueando a Puerto Rico. Yo pienso que tenemos que hacer una cruzada nacional, todos por igual”.

En esa línea, el padre Pedro llamó a la atención y censuró la acción del gobernador Ricardo Rosselló de quitarle $30 millones al presupuesto del Centro Médico, el único hospital terciario en el país, y darlo a la Fortaleza, además de que la JCF tenga $2.7 millones para gastos de relaciones públicas y cabildeo en Estados Unidos.

“Así que, sabiendo que ese es el nuevo bombardeo que envenena y empobrece, no solo a un municipio como en el caso de la Marina a Vieques, sino que el bombardeo de la Junta de Control Fiscal ahora es a todo el país, yo le pediría al gobernador Ricardo Rosselló y a todo su equipo de trabajo que nos unamos en una gran cruzada nacional para que ocurra el milagro y nos libre de la Junta de Control Fiscal dictatorial que nos está bombardeando a diario. A que el país se desarrolle de manera integral. Yo creo que lo podemos lograr”.

El padre Pedro reveló que, en tanto el gobierno se decide, en la próxima semana espera proponer al Colectivo Todos Somos Pueblo a hacer una convocatoria amplia para plantear la idea de aunar esfuerzos contra la JCF. El Colectivo ha estado articulando vigilias y charlas por todos los pueblos, llevando la voz de alerta y ayudando a reflexionar sobre la realidad tan cruda que vive el país. “Vamos a darle continuidad para que se abra un nuevo diálogo de renacer en el país”.

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