La reunión en el Viejo San Juan en 1918 entre el Dr. José Celso Barbosa y Pedro Albizu Campos en cartas de Juan Jaca Hernández

Mario A. Rodríguez León, O.P.1

A Calixta Vélez Adorno

En testimonio de aprecio

Durante la pasada década de los años noventa, luego de regresar de mis dos años en Cuba (1991-1993) tuve el gran honor y la grata experiencia de conocer a un extraordinario nacionalista, patriota cabal, hombre de integridad moral y honradez intelectual. Su nombre, Juan Jaca Hernández, quien nació en el barrio Guajataca de Quebradillas, Puerto Rico el 14 de septiembre de 1909. Fueron sus padres Agustina Hernández y Rosario Jaca Lasalle, ambos naturales de Quebradilla. Su abuelo paterno lo fue don Francisco Jaca Jateiza, natural de Aragón, España.2

En 1932 y por don Venancio González, nacionalista de Quebradillas, le fue presentado a don Pedro Albizu Campos y a partir de entonces la vida de Juan Jaca Hernández cambió profundamente llevándole a convertirse en uno de los más entrañables y valientes discípulos del líder del nacionalismo puertorriqueño.3 Junto con Albizu Campos fue uno de los organizadores del cuerpo de los Cadetes de la República y el 12 de julio de 1950, aceptada la renuncia de Andrés Negrón Cardé como Presidente del Partido Nacionalista en Arecibo fue nombrado a dicho cargo.4 Juan Jaca Hernández participó activamente en el levantamiento revolucionario del 30 de octubre de 1950 como comandante del Ejército Libertador del Distrito de Arecibo y, detenido luego de sofocado el levantamiento armado, fue sentenciado a prisión por su participación en la insurrección nacionalista.

En esta ocasión, por primera vez luego de cien años de haberse efectuado la reunión entre el Dr. José Celso Barbosa y Pedro Albizu Campos damos a la luz pública estas tan importantes cartas. Pedro Albizu Campos quien contaba entonces veinticuatro años de edad y estudiaba en la Universidad de Harvard, en abril de 1918 se encontraba en Puerto Rico por razones de su servicio militar. (…) Por su parte, el Dr. Barbosa durante ya sus últimos años residía en la calle Salvador Brau #79 del Viejo San Juan, el lugar donde en 1918 se llevó el encuentro personal entre ambos destacados puertorriqueños.

El 18 de septiembre de 1952 el Comandante de la agencia de Seguridad Interna de Arecibo, José M. Vázquez, cabo P.I., le envió la siguiente información al Superintendente de Seguridad Interna de San Juan: “1. Para informar a V. H. que el día de hoy 18 de septiembre de 1952 a las 9:00 A.M. fueron sentenciados los nacionalistas Juan Jaca Hernández, Tomás López de Victoria, Ismael Díaz Matos, Ricardo Díaz Díaz (padre), Ricardo Díaz Díaz (hijo) y Leonídas Díaz a cumplir de dos a diez años de presidio por infracción a la Ley #53 de 1948. El juez sentenciador fue el Hon. Juez del Tribunal Superior de Arecibo, Lcdo. Rafael Padró Parés”.5

Juan Jaca Hernández estuvo en prisión en varias cárceles de Puerto Rico durante 18 años y fueron sus abogados los Licenciados Santos Amadeo y Gilberto Concepción de Gracia. Pedro Albizu Campos, Ricardo Díaz Díaz y otros destacados nacionalistas fueron sus compañeros de celda en la cárcel de La Princesa. Uno de éstos el nacionalista Ismael Díaz Matos, señala: “Jaca fue el hombre que circunvaló (sic) la Revolución del 50. Su labor soterrada fue tan eficiente que nunca se supo, ni el imperio pudo enterarse de los planes de la Revolución. Jaca fue el hombre más acosado por el FBI, pero no pudieron obtener de él ninguna información. Esto ocasionó la destitución del Jefe del FBI en Puerto Rico y el despido del Secretario de Justicia Vicente Géigel Polanco”.6

Juan Jaca Hernández cumpliendo entonces su sentencia en la Penitenciaría Estatal de Río Piedras (el “Oso Blanco”) a donde había sido trasladado, fue indultado por el entonces gobernador Roberto Sánchez Vilella el 27 de diciembre de 1968. Después de salir de la cárcel Juan Jaca fue a residir con su hermana “Narda” en la calle Cerdeña, núm. 1225, en la urbanización Caparra Terrace de Río Piedras y trabajó como barbero.

El 30 de octubre de 1970 en entrevista que le hiciera Bartolomé Brignoni del periódico El Mundo, Juan Jaca expresó lo que para él entrañaba la figura del líder del nacionalismo en Puerto Rico: “Pedro Albizu Campos es el hombre más grande, visionario y recto que ha producido Puerto Rico (…) Era un hombre de una sensibilidad extraordinaria. Todo lo que tenía lo daba: nadie al lado de él podía quejarse de nada. Regalaba hasta su ropa para vestir a alguien que lo necesitaba. Albizu era incapaz de sentir odio o envidia por alguien. Era incapaz de ofender a una persona, no importa lo que le hicieran”.

En el verano de 1994 mientras me desempeñaba como Vicario General de los Frailes Dominicos de Puerto Rico, vino Juan Jaca Hernández a visitarme a mi oficina en el edificio del Centro de Estudios de los Dominicos del Caribe (CEDOC) en Hato Tejas, Bayamón como lo había hecho en varias ocasiones. Esta vez me traía una documentación de gran importancia. Era su carpeta #48 de la División de Inteligencia de la Policía de Puerto Rico junto a varios escritos adicionales. Recuerdo que me dijo: “Padre Mario, quiero que usted conserve para la posteridad esta carpeta sobre mi persona”. En aquella conversación que tuvimos, correspondiendo a su deseo le agradecí su confianza depositada en mí. Leí con posterioridad y detenidamente la valiosa información contenida en aquella documentación y con más convencimiento pude valorar en su grandeza el calibre moral y el auténtico patriotismo de Juan Jaca Hernández. Entre la variada documentación encontré varias cartas de Juan Jaca Hernández, de particular interés dos de éstas manuscritas, de puño y letra, escritas desde la cárcel del Oso Blanco (el Presidio) en Río Piedras, una del 30 de noviembre de 1961 dirigida a su hermana Bernarda (“Narda”) y la otra dirigida a su hijo Juan Alberto del 21 de enero de 1962. 

Bernarda Jaca Hernández (“Narda”) nació en Quebradillas, Puerto Rico el 24 de mayo de 1924. En 1965 contrajo matrimonio con el republicano español Alfonso Alonso Rubiera, natural de Asturias (n. 1927). Residía en la urbanización Caparra Terrace en calle Cerdeña 1225 y confeccionaba banderas de Puerto Rico y del Partido Independentista Puertorriqueño. Fue una mujer de profunda fe católica y era la persona que también preparaba los manteles del altar de su iglesia parroquial en Arecibo. “Narda” fue una mujer comprometida con la causa de la independencia nacional de Puerto Rico y fue así amiga del Lcdo. Gilberto Concepcion de Gracia, de Isabelita Rosado Morales, el Lcdo. Julio Pinto Gandía y otros destacados nacionalistas e independentistas. Falleció en San Juan el 21 de marzo de 2015.

Juan Alberto Jaca Lafontaine es el hijo mayor de Juan Jaca Hernández. Junto a sus hermanos Pedro Antonio, Laura Rosa y Carmen Margarita y una hermana de crianza, una vez su padre fue hecho prisionero, fue criado por su tía “Narda”, quien para ese entonces residía en el barrio San Felipe de Arecibo. “Alejita” Rosado era la hija de crianza de Juan Jaca Hernández.

En esta ocasión, por primera vez luego de cien años de haberse efectuado la reunión entre el Dr. José Celso Barbosa y Pedro Albizu Campos damos a la luz pública estas tan importantes cartas. Pedro Albizu Campos quien contaba entonces veinticuatro años de edad y estudiaba en la Universidad de Harvard, en abril de 1918 se encontraba en Puerto Rico por razones de su servicio militar.7 Ya iniciada la Primera Guerra Mundial, Albizu Campos ostentaba el grado de Segundo Teniente de Infantería del Ejército de los Estados Unidos. Por su parte, el Dr. Barbosa durante ya sus últimos años residía en la calle Salvador Brau #79 del Viejo San Juan, el lugar donde en 1918 se llevó el encuentro personal entre ambos destacados puertorriqueños. Nos llama la atención el que aquel aguerrido líder político del autonomismo puro y ortodoxo en firme batalla contra Luis Muñoz Rivera en las postrimerías del siglo XIX llamara al joven Pedro Albizu Campos para formar un partido político en favor de la independencia de Puerto Rico. Albizu Campos, quien militaba en el Partido Unión de Puerto Rico abandonó dicha colectividad el 12 de mayo de 1924 una vez se dio la fusión (alianza) de los partidos Unión y Republicano, si bien el mismo Albizu Campos había expresado cuando ingresó al Partido Unión de Puerto Rico que “… él había sido conocido como nacionalista desde sus tiempos de estudiante en Harvard”.8 El Partido Nacionalista de Puerto Rico se había fundado en Río Piedras el 17 de septiembre de 1922.

¿Conoció el Dr. Barbosa a Albizu Campos antes de la partida de éste hacia los Estados Unidos en 1913? Ciertamente lo tuvo que conocer y ver en él al futuro líder político en favor de la independencia de Puerto Rico. Hasta ese momento el Dr. Barbosa se había destacado como republicano, un ideal que había abrazado en los Estados Unidos cuando allí estudió y se graduó de médico de la Universidad de Michigan en 1880. En el periódico El Tiempo el Dr. Barbosa había expresado que si no se le otorgaba la estadidad a Puerto Rico él favorecería la independencia. Como republicano federalista en cierta ocasión señaló “Colonia con España pudo ser …; con los Estados Unidos … nunca”. El Dr. Barbosa bajo ningún concepto favoreció la colonia para Puerto Rico, ni con España ni con los Estados Unidos. Favorecía la soberanía de Puerto Rico en el marco del gobierno federal de los Estados Unidos, sistema republicano constitucional bajo el cual los gobiernos estatales ejercen el poder como autónomos en su administración política, pero sujetos al gobierno central federal.

El 5 de enero de 1916 el Dr. Barbosa expresó en El Tiempo: “Digamos la verdad en estos momentos. Son colonos los de siempre, los adeptos al poder, los que sueñan con mandar, sea como sea y a costa de todos los sacrificios. Para esos la colonia es una victoria. Para nosotros los republicanos no. Aspiramos a la absoluta igualdad con los ciudadanos americanos ante la Constitución y bajo la bandera. La razón nos dicta que habremos de vencer en la demanda porque ella aboga por el decoro y a la personalidad del elemento genuinamente puertorriqueño en el concierto de los pueblos que se llaman Estados Unidos de América”.

En cierta ocasión el Dr. Barbosa expresó así con respecto a la lengua: “Los que se han resistido y aún se resisten al inglés se olvidan de que Calderón y Shakespeare pueden coexistir, sin estorbarse mutuamente en el cerebro puertorriqueño; y es que para que nos entiendan, al entendernos aprecien lo que valemos, nos importa mucho más, y nos conviene a nosotros mucho más, cultivar a Shakespeare que descuidarlo”.9

El hijo del Dr. Barbosa, Pedro Juan Barbosa, quien nació en San Juan el 1 de noviembre de 1892 es contemporáneo de Pedro Albizu Campos, quien nació en el sector Tenerías, Ponce el 29 de junio de 1893. Pedro Juan realizó estudios de Escuela Superior en Washington graduándose en 1910 y estudió un curso de verano en la Universidad de Michigan, luego de lo cual ingresó en Brooklyn en la escuela de mecánicos linotipistas. En 1914 ocupó la jefatura del departamento de linotipia del periódico El Tiempo10. Durante los años de 1925 a 1929 fue miembro del Partido Republicano Puro. En 1940 formaba parte del Comité Central del Partido Unión Republicana Progresista11 y más tarde fue Senador por acumulación por el Partido Estadista Republicano (1965-1968). En 1972 y en los talleres gráficos de Romualdo Real publicó el libro Mita, su iglesia, su obra.

En la carta a su hijo Juan Alberto, Juan Jaca menciona la estrecha relación de hermandad que existía entre Pedro Juan el hijo del Dr. Barbosa y Albizu Campos. También le menciona que Pedro Albizu Campos le informó a él, su compañero de prisión en La Princesa en 1953, con relación a aquella reunión que tuvo en San Juan con el Dr. Barbosa en 1918, pero suplicándole que “bajo ningún concepto dieran esta a la publicidad mientras Puerto Rico no fuera Libre”. Pero Juan Jaca le señala a su hijo en la carta que sin embargo, luego de la decisión de la Organización de Naciones Unidas consideró oportuno dar a conocer al pueblo puertorriqueño sobre el encuentro entre el Dr. Barbosa y Albizu Campos en 1918 en lo que también se conocería “la belleza espiritual de el ilustre y extinto (sic) Dr. Barbosa en cuanto al status político de Puerto Rico”.

La decisión de las Naciones Unidas a la que Juan Jaca hace referencia en su carta es la Resolución 742 (VIII) aprobada por la Asamblea General en la cuál se señalan los “factores que deben ser tenidos en cuenta para decidir si un territorio es o no un territorio cuyo pueblo no haya alcanzado todavía la plenitud del gobierno propio”.12 En la Organización de las Naciones Unidas también fue aprobada la resolución 748 (VIII). A partir de entonces el gobierno de los Estados Unidos dejó de rendir informes sobre el caso colonial de Puerto Rico y pretendía que la comunidad internacional aceptara que Puerto Rico había alcanzado un elevado grado de autogobierno. Carmen Gautier Mayoral y María del Pilar Argüelles señalan que “… el embajador Henry Cabot Lodge, a nombre del presidente Eisenhower, indica a la Asamblea General el 27 de noviembre de 1953 que el presidente recomendaría al Congreso norteamericano cualquier resolución de la Asamblea Legislativa de Puerto Rico a favor de la independencia, en cuyo caso le pediría que se adhiriera al Pacto de Río de Janeiro y la Carta de la ONU”.13 Fue entonces a instancias de Luis Muñoz Marín, quien influyó decididamente en esto, que la Asamblea Legislativa de Puerto Rico aprobó una Resolución rechazando la oferta del presidente Eisenhower ante el proyecto de independencia para Puerto Rico presentado ante la Asamblea General de las Naciones Unidas y que fue expresada por el embajador Henry Cabot Lodge e igualmente por el Dr. Antonio Fernós Isern. Aunque el caso de dio por cerrado el 11 de enero de 1954 el Partido Independentista Puertorriqueño no dejó de presentar una resolución a la legislatura del país reclamando la independencia de Puerto Rico.14

Este era el ambiente que reinaba con relación al status político de Puerto Rico cuando en 1953 Pedro Albizu Campos le informa a Juan Jaca Hernández sobre la reunión que en el Viejo San Juan él sostuvo con el Dr. José Celso Barbosa en 1918. Ambas cartas que hoy publicamos por primera vez merecen sin duda un estudio a fondo, en particular en lo relativo a la orientación que mostraba el Dr. José Celso Barbosa, quien a pesar de ser un defensor de la estadidad federada para Puerto Rico no dejaba de considerar que el futuro político de su patria pudiera estar en la independencia y la soberanía.