Las cenizas afectan la calidad del agua

 

CLARIDAD

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Es cuestión de tiempo de que el continuo depósito de cenizas de la carbonera AES inutilice el agua de los pozos subterráneos del área sur que se extienden desde Patillas hasta Ponce.

En conferencia de prensa el Colegio de Químicos (CQPR), junto a líderes ambientales y comunitarios, dio a conocer los resultados de un estudio que reveló que el continuo deposito de cenizas sobre terrenos del acuífero del sur está afectando la calidad del agua potable. El presidente del CQPR, Luis Estrada Castro y el asesor científico Osvaldo Rosario expusieron que entre marzo y agosto de este año tuvieron que llevar a cabo un proceso de muestreo en el que se estudió el agua potable en varios hogares de Guayama y Salinas debido a que ni la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) ni el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), respondieron a la petición del Colegio para que les dieran acceso a los pozos.

El doctor Rosario y el portavoz del Comité Dialogo Ambiental de Salinas, Víctor Alvarado Guzmán, denunciaron que en una reunión el secretario del DRNA se comprometió a facilitar la comunicación con Acueductos para que les diera acceso a los pozos, pero eso no sucedió. En ningún momento ni la AEE ni el DRNA respondieron a las cartas del CQPR. La AAA ni siquiera contestó la petición de cuántos pozos de agua subterránea en el área se están usando como abasto de agua potable en la actualidad o en los pasados cinco años, estimado de la población a los que suplen, localización de los pozos, resultados de los análisis realizados a estos pozos en los últimos cinco años y los resultados de estos y a otros pozos en el área. Sólo el Departamento de Salud respondió a un pedido de información de análisis de laboratorio.

Los resultados del estudio

El doctor Rosario explicó que la muestra evidenció la presencia en el agua de los metales de arsénico, cadmio, cobalto, cromo, milobdeno, plomo, selenio y vanadio. Esta combinación de concentración de metales, dijo, solo la tienen las cenizas de carbón. “El método oficial para medir la toxicidad de las cenizas incluye un paso de extracción (TCLP), el cual no extrae eficientemente los tóxicos de las cenizas, llevando a una clasificación de estas como no tóxicas. La EPA (Agencia de Protección Ambiental, en inglés) ha sabido esto por décadas, pero el cabildeo de la industria multimillonaria del carbón ha detenido todo esfuerzo por cambiarla. Los resultados de este estudio exploratorio demuestran que le están llegando concentraciones tóxicas y cancerígenos al agua que consumen los residentes del área”.

Indicó que, entre el 2017 y 2018, un muestreo detectó niveles elevados de algunos metales y radioactividad en el agua subterránea del área.

Alvarado Guzmán recordó que entre 2005 y 2011, se enterraron, o depositaron, sobre 1.6 millones de toneladas de cenizas tóxicas de carbón en Guayama y Salinas, provenientes de la empresa AES Puerto Rico. Muchos de estos depósitos se realizaron directamente sobre el acuífero y cercano a ríos y quebradas.

Mientras la profesora Miriam Gallardo González, del colectivo Somos Sur, manifestó su preocupación por los alarmantes resultados sobre el agua contaminada, especialmente su efecto en la salud de las personas mayores.

“Nos preocupa mucho porque en la comunidad de Guayama hay un alto número de personas con cáncer, con problemas respiratorios y del corazón. Casi todos son personas mayores y muchos de ellos viven solos, en condiciones bien difíciles. Ahora, además del problema respiratorio que tienen con las cenizas que llegan a sus hogares, también tienen el problema del agua”.

Se supone que AES está sacando las cenizas fuera de la isla y las está llevando a un vertedero en Georgia. En lo que son sacadas se depositan en terrenos de AES. Claridad pudo comprobar en una ocasión la enorme montaña de cenizas acumuladas. Gallardo González denunció que la barcaza que se lleva las cenizas arriba cada dos meses a la isla pero solo se lleva lo que equivale a una semana de cenizas.

Otro de los presentes en la conferencia de prensa, Erasmo Cruz Vega, residente de la comunidad Santa Ana de Guayama, expresó su preocupación por los estudiantes de la Escuela Adela Brenes.

“En mi casa el agua de acueductos solamente la usamos para lavar ropa y bañarnos. Para tomar, no. Es un gasto más, pero primero es la salud. Quizás otras personas en la comunidad no puedan. Pero, no es solamente el agua, sino que 24 horas, 365 días del año, nosotros estamos respirando los tóxicos de las cenizas. El edificio más cerca que esta de la carbonera, esos enemigos del ambiente, es la escuela. Esos niños están allí respirando los tóxicos”, dijo.

Los líderes ambientales y comunitarios expresaron su honda preocupación con los resultados de los análisis presentados por el Colegio de Químicos y exigieron al gobernador Pedro Pierluisi Urrutia que tome acción ante tan peligroso escenario para la salud humana y el ambiente.

El doctor Rosario reprobó que el plan de AES para depositar las cenizas sea echarlas a un lado, colocar una lona y volver a tirarlas encima, lo que para propósitos prácticos inutiliza el agua de pozo para agua potable. Describió que el proceso más estricto para limpiar las áreas contaminadas –luego de sacar las cenizas fuera– es remover el subsuelo. Esto debido a que los acuíferos tienen un flujo que es bien lento y puede tomar décadas en lo que se sustituye y remedia el agua.

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