“Las Vidas Negras Importan” en el Deporte

 

Por Elga Castro Ramos/Especial para CLARIDAD

 Las crisis a veces crean condiciones únicas que en otros momentos serían impensables. Dentro de la crisis de salud y económica creada por la pandemia del COVID-19, se añadió la crisis creada por el asesinato del afroamericano George Floyd a manos de la policía de Minneapolis la cual creó una ola de manifestaciones y protestas masivas en todo Estados Unidos, incluso en otros países. El mundo del deporte, aún dentro de su “parón” causado por la pandemia, no se quedó callado y ha sido uno de los protagonistas de este movimiento, el llamado “Black Lives Matter”.

La historia del activismo en contra del racismo y a favor de los derechos de los negros en Estados Unidos en el deporte es amplia y sin duda motivo de otro escrito. Pero es importante señalar el legado de Mohammed Ali y de John Carlos y Tommy Smith. El primero por su oposición y luego condena por negarse a ir a la Guerra de Vietnam y sus posturas en contra del racismo institucionalizado en Estados Unidos y los segundos, por el impacto que tuvo su protesta en los Juegos Olímpicos de México en el 1968, cuando en el podio olímpico levantaron sus puños en protesta, lo cual causó su suspensión y expulsión de la Villa Olímpica y el rechazo a su regreso a Estados Unidos. Estos al igual que otros ejemplos menos conocidos, como Kareem Abdul Jabbar, Roberto Clemente, Jim Brown, entre muchos otros que levantaron su voz en sus respectivos deportes contra el racismo. En años recientes, Colin Kaepernick, jugador de fútbol americano, ha sido el protagonista de este movimiento al decidir arrodillarse mientras tocaban el himno antes de cada partido de la NFL en protesta por los múltiples asesinatos y abusos en manos de la policía con negros. Kaepernick también sufrió represalias, en términos laborales quedándose desempleado y recibiendo el rechazo de muchos en la opinión pública. Estos tres ejemplos descritos, muestran diferentes momentos en la historia, pero tienen en común que han sido atletas activos que han tomado acción de protestar en el terreno de juego en momentos álgidos y todos sufrieron repercusiones por sus acciones. Curiosamente, con el paso del tiempo, se han “perdonado” e incluso “exaltado” como héroes, como el caso de Ali y Tommy Smith y John Carlos. Kaepernick, sin embargo, ha sido objeto de críticas en estos años, desde el Presidente Trump, la NFL, las fuerzas armadas y policiales, muchos en la prensa y aficionados, incluso generando reglamentos específicos para evitar que se protestara durante el himno en eventos deportivos. Solo ahora, en medio de una pandemia y en medio de múltiples protestas, es que se ha venido no solo a entender su acto, sino a reivindicarlo con muchos atletas e incluso policías y políticos alrededor del mundo arrodillándose, lo que se ha convertido en el símbolo de que las “Vidas Negras Importan”.

Desde que Kaepernick comenzó a arrodillarse cuando sonaba el himno, algunos atletas manifestaron su apoyo, ya sea arrodillándose como lo hiciera la futbolista Megan Rapinoe o a través de declaraciones. Hubo atletas que mostraron su rechazo a las políticas policiales actuando sin interferir con el protocolo ni con el juego en sí. Por ejemplo, cuando la muerte de Eric Garner a manos de la policía de Staten Island, quien al igual que George Floyd muriera asfixiado y diciendo “I can’t breathe”, muchas de las estrellas de la NBA, como LeBron James, hicieron su calentamiento con camisas con esa frase. Sin minimizar esos actos de protesta, es importante señalar que no implicaban un desafío directo a las autoridades deportivas ni gubernamentales, ya que ni eran una afrenta directa al himno que se toca antes de cada partido, ni hacían sus actos durante la competición.

Con las protestas actuales los actos y las repercusiones en el mundo deportivo han sido diferentes, aún teniendo en cuenta que la actividad deportiva es mínima. Por ejemplo, los primeros en mostrar su apoyo fueron los futbolistas de la Bündesliga, la liga de fútbol alemana (que fue la primera grande de Europa que se reanudó), cuando algunos se arrodillaron alzando el puño para festejar un gol. También lo han hecho atletas colegiales y de otros deportes, pero en menor grado ya que estas competiciones están casi todas suspendidas. Lo que ha sido interesante ha sido la reacción institucional del mundo deportivo a esta nueva ola de protestas, que sin duda ha sido la más masiva y amplia desde la década del 60. Por ejemplo el comisionado de la NFL Roger Godell, que es la liga de fútbol americano profesional, sacó un video con un enunciado arrepintiéndose de su política anterior de condenar a quien se arrodillara durante el himno nacional, siendo explícitamente “estuvimos equivocados”. Cierto es que no menciona por nombre a quien más se afectó, Colin Kaepernick, pero sin duda es un avance de cara al inicio de la próxima temporada al dejar abierta la posibilidad de que se permitan estas protestas. La historia de la relación del himno nacional y el deporte profesional en Estados Unidos y la militarización de estas ligas es una fascinante y que será objeto de un escrito en el futuro cercano, pero es importante saber que es una muestra del excepcionalismo estadounidense ya que en el resto del mundo el himno y los símbolos nacionales se reducen a competiciones deportivas entre naciones y no forman parte de la rutina de las ligas profesionales. La MLS, que rige el fútbol que en Estados Unidos se conoce como “soccer”, también cambió su reglamento y se retractó de la prohibición que implementó luego de que Megan Rapinoe se arrodillara. También el comisionado de la NBA y algunos equipos han dado fuertes declaraciones de apoyo. De todas las manifestaciones, la más impresionante, a mi entender, ha sido la de NASCAR, las carreras automovilísticas, las cuales se caracterizan por ser un deporte blanco. Las protestas iban dirigidas a quitar las banderas confederadas que ondeaban en las competencias, a lo cual NASCAR accedió. A uno de los pocos pilotos negros de este circuito, Bubba Wallace, le pusieron una horca en su garaje, lo cual causó una gran reacción de protesta y solidaridad por parte de sus compañeros.

Obviamente hay una diferencia entre mostrar una condena al racismo poniendo un mensaje en una red social y hacer cambios a reglamentos que castigan las protestas. Ha habido incluso quienes han ido más allá con medidas que inciden en cambios estructurales, lo cual ha sido el mayor problema, ya que el racismo es un problema institucional en Estados Unidos. Por ejemplo, cuando se ven los números de la NFL y la NBA y se compara el % de jugadores negros con el porcentaje de negros en posiciones de poder y administrativas y de dirección, es mínimo. Lo mismo sucede con los medios deportivos, donde existe muy poca diversidad.

Sin duda es muy pronto para saber las repercusiones que tendrá esta nueva ola de protestas contra el racismo y la brutalidad policiaca en Estados Unidos en el mundo deportivo. Ya se ha visto cómo han habido cambios reales en múltiples departamentos de Policía. En el ámbito deportivo casi toda la nueva reglamentación se ha limitado a la desregularización de las protestas, pero serían necesarios cambios estructurales importantes que van a requerir mucha voluntad  y que van más allá de las ligas pues incluyen los auspiciadores, los medios, los aficionados, entre otros.