Los cristianos y la revolución latinoamericana

Por José Luis (Pinchi)Méndez

 

La incorporación masiva y militante de los cristianos a los procesos revolucionarios de América Latina es uno de los acontecimientos más significativos e interesantes de nuestra historia contemporánea. Este hecho además de romper muchos de los esquemas que se tenían hasta hace poco en cuanto a la manera en que deberían desarrollarse los acontecimientos en esta parte del mundo plantea varias interrogantes sobre las relaciones entre cristianismo y marxismo y el papel de los cristianos en el proceso de cambio político y social latinoamericano que necesitan ser explicados con la mayor seriedad y urgencia.

Por eso el libro El pensamiento cristiano revolucionario en América Latina y el Caribe del religioso y profesor universitario puertorriqueño Samuel Silva Gotay llega quizás en el mejor momento.

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Esta obra fruto de muchos años de investigación paciente y erudita fue escrita para cumplir con el requisito de tesis para el grado de Doctor en Estudios Latinoamericanos de la facultad de Filosofía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Pero su importancia depasa claramente el marco académico para el cual fue escrito.

En efecto, el libro del profesor Silva Gotay no es solamente el trabajo de un investigador maduro y minucioso que ha dedicado sus años más productivos al tema de la teología de la liberación y el cristianismo revolucionario en América Latina y el Caribe. Tan importante como lo primero es que se trata de la reflexión y el testimonio de un intelectual comprometido con la lucha política latinoamericana, de un observador partícipe que escribe desde una doble perspectiva de cristiano y marxista, de un religioso y un revolucionario cuya aventura intelectual es también parte de la gran epopeya política e histórica que sirve de tema a su disertación. Es precisamente este envolvimiento afectivo, intelectual y humano con el tema que desarrolla lo que le da a su obra esa fuerza y esa contundencia de los libros que hacen historia.

Al parecer en el momento en que es publicado el libro de Samuel Silva Gotay cumple, en efecto una función política y revolucionaria que trasciende el propósio académico para el cual se produce normalmente una tesis doctoral y podría llegar a convertirse en un guía de valor inapreciable para la acción política y revolucionaria en esta región del mundo. Efectivamente El pensamiento cristiano revolucionario en América Latina y el Caribe se publica luego de dos décadas del triunfo de la revolución cubana, apenas dos años de la caída de la dinastía de los Somozas y la instauración de un gobierno Sandinista en Nicaragua y en plena crisis política y social Centroamericana.

Paradójicamente aunque aún no han desaparecido completamene los llamados de los derechistas a “luchar contra el comunismo ateo”, cada día es mayor el número de cristianos latinoamericanos que mueren a manos de las bandas fascistas y los ejércitos oligárquicos de la región. Mientras esto ocurre sigue aumentando el número de cristianos que hacen causa común con los marxistas y en un gobierno estigmatizado de comunista como el de Nicaragua un sacerdote, el Padre Miguel de Escoto ocupa el Ministerio de Relaciones exteriores, otro religioso el conocido poeta Ernesto Cardenal dirige el Ministerio de Cultura y su hermano el cura Jesuita Fernando Cardenal preside la Cruzada Nacional contra el analfabetismo. Lejos de constituir casos aislados de ocupación de estas posiciones es sólo la presencia más evidente del sector cristiano latinoamericano en una lucha que también es la suya en la cual hacen causa común con Marxistas y otros sectores no religiosos en un esfuerzo para dejar establecido un orden más justo e igualitario en el que coinciden el compromiso cristiano de justicia social y amor al prójimo con el programa político de comunistas y socialistas.

¿Cómo se ha producido este acercamiento? ¿Se trata de una verdadera alianza estratégica, de una síntesis dialéctica del pensamiento cristiano y el marxismo en un movimiento amplio y pluralista? ¿O estamos sólo frente a un acuerdo pasajero y fortuito entre dos fuerzas políticas e ideológicas destinadas eventualmente a separarse y hasta confrontarse en la praxis histórica? Todas estas preguntas y muchas otras que tienen que ver con el movimiento de los cristianos por el socialismo y la teología de la liberación encuentran su contestación en el ibro de Samuel Silva Gotay quien parte de la premisa de que no hay una contradicción insalvable entre marxismo y cristianismo, sino por el contrario una coincidencia de metas y propósitos que dan base para una alianza estratégica franca y sólida entre dos fuerzas tan determinantes para el futuro de América Latina.

Para llegar a estas conclusiones Silva Gotay tiene por supuesto que salirse de las explicaciones simplistas y las percepciones estereotipadas que se utilizan generalmente para caracterizar tanto a marxistas como a cristianos. Tiene además que romper con las visiones monolíticas del marxismo y el cristianismo y estudiar ambos movimientos en su complejidad dialéctica y su pluralidad ideológica. Tiene, en fin, que salirse de las explicaciones tradicionales e insertarse en el enfoque novedoso del mismo movimiento que estudia y sin cuyas premisas teóricas e ideológicas plenamente compartidas por el autor hubiese sido imposible escribir una obra de tanta altura intelectual.

En efecto, Samuel Silva Gotay escribe desde adentro del movimiento de cristianos por el socialismo, identificado plenamente con los postulados teóricos de la teología de la liberación y haciendo suyos los logros intelectuales y el patrimonio cultural e ideológico del movimiento que investiga. Esta identidad transparente entre el objeto y el sujeto de la investigación, lejos de nublar la capacidad investigativa el autor es precisamente lo que da fuerza e intelegibilidad a su obra, lo que permite alcanzar el grado de coherencia logrado en los enfoques y conclusiones y lo que fundamenta la calidad teórica y sociológica del libro.

En fin, El pensamiento cristiano revolucionario en América Latina y el Caribe es tanto un estudio erudito sobre un tema histórico y sociológico como un manifiesto y una defensa de las posiciones de la teología de la liberación y del cristianismo revolucionario latinoamericano. Por eso no hay distancias teóricas ni ideológicas entre el investigador y lo investigado y el entrelazamiento intelectual entre la función comprensiva y explicativa de la obra se funda en la intención de dar a conocer una visión particular del hombre y el universo con la cual el autor está plenamene comprometido. Este hecho nos ahorra cualquier pretensión u ostentación de objetividad académica axiológica y nos pone frente a una obra cuya historicidad fundamental es la propia identificación del escritor con el tema, la representatividad de sus conclusiones y puntos de vista y la capacidad de Silva Gotay para reconciliar la función expositiva y formal de una disertación doctoral con la búsqueda de claridad y coherencia intelectual de todas las personas incluyendo al propio autor que se identifican en América Latina con la teología de la liberación y el movimiento de cristianos por el socialismo.

En esta doble perspectiva de objeto y sujeto de la historia Silva Gotay examina el desarrollo de las condiciones históricas, teóricas y materiales que hicieron posible el surgimiento de la teología de la liberación; las características intelectuales y metodológicas de esta crítica al neotomismo y a la teología tradicional; la propuesta de este movimiento para la estructuración de una nueva concepción histórica del mundo y una práctica política liberadora; la nueva teoría de interpretación bíblica que sirve de base a la identificación política con las clases oprimidas y la fuerzas revolucionarias y; las consecuencias prácticas, teóricas y éticas de esa nueva condición histórica de la salvación.

La materia prima para esa tarea monumental se encuentra fragmentada en varios libros y miles de artículos, estudios, declaraciones y docu s amentos mimeografiados que Silva Gotay recopila para darnos una exposición comprensiva y detallada de los fundamentos teológicos de una pensamiento religioso determinado en gran medida por la crisis de la formación capitalista dependiente de América Latina. Es precisamente este marco histórico-social específicamente latinoamericano lo que explica el contenido radical y revolucionario del pensamiento cristiano de esta región el cual viene a ser fundamentalmente una respuesta al estancamiento de los programas de industrialización y desarrollo que se intentaron previamente en el área y al fracaso de la experiencia populista de finales de la década del cincuenta.

Al analizar críticamente estas experiencias que se presentan como los determinantes históricos y sociales de mayor peso en el surgimiento de la teología de la liberación y el movimiento de cristianos por el socialismo Silva Gotay no olvida la vinculación de ese fenómeno con algunos acontecimientos exteriores a la región como el diálogo cristiano marxista de la post guerra en Europa, el cual tuvo un impacto muy grande en la transformación política e ideológica del sector más militante del cristianismo de América Latina. Sin embargo fue la realidad política y social latinoamericana con su estancamiento de la produción y de la economía, sus desigualdades sociales, su marginalización creciente de los sectores campesinos de la tierra, su desnacionalización económica tecnológica y cultural, sus ejércitos al servicio de las oligarquías y el imperialismo norteamericano, sus crueldades y sus contrastes lo que más seriamente pesó en el giro que tomó la nueva orientación de los cristianos latinoamericanos comprometidos con el amor al prójimo y la justicia.

El primer eslabón en ese proceso de transformación ideológica y política fue la teoría de la dependencia. Luego los cristianos radicalizados de América Lastina comenzaron a interesarse en el marxismo y el materialismo histórico, los cuales postulan que es la lucha de clases la que mueve la historia y que ésta se origina en los cambios que ocurren en las fuerzas materiales de producción. El abrazo de esta nueva orientación ideológica no podía por supuesto producirse sin una reevaluación profunda de la naturaleza del cristianismo de serias implicaciones éticas y epistemológicas que silva Gotay discute con mucha minuciosidad y espíritu analítico.

Esta reevaluación total del cristianismo se va a poner de frente a las premisas básicas de la teología tradicional y de la concepción dualista del mundo. El cristianismo de los teólogos de la liberación se presenta en ese sentido como una recuperación de la fe por los sectores explotados y oprimidos que hace imperativo una reevaluación total de los dogmas y preceptos actuales de la práctica religiosa.

Desde esa perspectiva la fe es entendida no como una creencia en un sistema de ideas reveladas desde el más allá, sino como una afirmación de esperanza y compromiso con el reino de Dios en la historia. Para los cristianos socialistas de América Latina este compromiso sólo es materializable a través de una práctica política liberadora que debe hacer suya la ideología de la clase trabajadora y sus aliados revolucionarios. Por eso a diferencia de la alternativa reformista de los partidos Demócratas Cristianos, la teología de la liberación no persigue un respaldo general de la sociedad para el establecimiento de un “Socialismo Cristiano” sino una movilización general de los cristianos a favor del socialismo.

A tono con ese hecho la teología de la liberación se propone restaurar la comprensión de la fe a su origen bíblico en donde el pecado no es un mal metafísico sino como aclara Silva Gotay: “la corporificación de la injusticia de las decisiones egoístas del hombre, en las estructuras económicas y sociopolíticas que conforman la vida humana”.

En efecto, si el pensamiento de los cristianos revolucionarios de América Latina chocaba con la teología tradicional y la concepción dualista del mundo de la jerarquía religiosa oficial su desacuerdo no era menor con el integrismo estaliniano y su visión mecanicista y dogmática de la historia. Por eso la teología de la liberación necesitó también de un neomarxismo y de intelectuales como Garaudy, Lukacs, Goldmann, Sánchez Vázquez y otros para un entendimiento pleno con los socialistas.

Ese entendimiento como demuestra Silva Gotay no significó por supuesto ni el abandono de la fe religiosa de parte de los cristianos ni la conversión al cristianismo de parte de los marxistas. Lo que verdaderamente trajo como resultado ese diálogo franco entre estos dos grupos con importantes diferencias ideológicas y filosóficas fue como señaló desde hace tiempo el líder principal de la revolución cubana Comandante Fidel Castro la realización de una “alianza” estratégica entre dos sectores igualmente comprometidos con la justicia social, el cambio revolucionario y el amor al prójimo”.

Pero de la misma manera que la teología de la liberación ha constituído un desafío a la religión tradicional y a las jerarquías eclesiásticas del cristianismo de América Latina su surgimiento y consolidación política e ideológica constituye también un reto para el marxismo que lo obliga a reevaluar aspectos importantes de su programa político, su proyecto histórico, su sociología del conocimiento y su explicación tradicional de los fenómenos religiosos. Por eso leer El pensamiento cristiano revolucionario en América Latina y el Caribe es una obligación política para cualquier marxista o revolucionario verdaderamente comprometido con la liberación de nuestro pueblo. .

El autor es profesor en la UPR en Río Piedras

El libro esta a la venta en la Claritienda

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