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Manifiesto des-critura

La aparición en China del covid-19, en diciembre de 2019, y su expansión por todo el mundo ha representado un reto global sin precedentes en todos los ámbitos de la vida. En el área de la educación, la UNESCO informó el año pasado que más de 1,215 millones de estudiantes en el mundo entero fueron afectados por los cierres de escuelas y universidades

unesco, “Interrupción educativa y respuesta al covid-19”, <https:// es.unesco.org/covid19/educationresponse>, consultado el 13 de mayo, 2020.

Poco más de un año después, estamos tratando de que ese ámbito escolar o universitario se transforme en un escenario no tradicional a partir de dispositivos digitales. Si bien se trata de cambios súbitos y, aparentemente, pasajeros lo cierto es que esos nuevos modos de comunicarse para ejercicios de educación suponen novedad para profesores y profesoras, estudiantes, y cambios en el mismo concepto de comunidad universitaria, salón, o campus. Estamos ante un nuevo tipo de escucha, de audiencia, de paideia

En ese sentido, es halagador que en medio de esta emergencia sanitaria la labor de impulsar la creatividad y el pensamiento crítico de estudiantes tenga como resultado textos complejos, inteligentes, divertidos. Uno de muchos ejemplos es el que tenemos el placer de mostrar a los lectores de En Rojo.

Luego de acercamientos a los manifiestos de la vanguardia literaria de principios de siglo XX en un curso de español “básico” la profesora, la poeta Zaira Pacheco, invitó a los estudiantes a redactar sus propios manifiestos. Los resultados fueron excelentes. Lo presentamos como una exhortación a profesoras, profesores y estudiantes, a ocupar espacios de publicación que den muestras del poder que tenemos como comunidad, como colectivo, para crear nuevas formas de intercambio y seguir creando. Nuestro saludo emocionado, qué más da, emocionado

R.A.

Manifiesto des-critura

Marielena Soto Rodríguez

Nahirimar Sánchez Rolón

Juan Padilla La Llave

Víctor Encarnación Pérez

  1. Antítesis

Nuestro manifiesto debe ser filtrado inicialmente por el deconstruccionismo de Derrida, como el título sugiere. Bajo esta perspectiva intentamos reorganizar el pensamiento colectivo ante las constantes contradicciones discursivas que entorpecen los argumentos. Sin duda, las repetidas ideas de lo que es un manifiesto pueden nublar la esencia de este. Nos proponemos comenzar nuestra construcción redefiniendo nuestro manifiesto como una ley. Sin intenciones protagónicas, nos referimos a “ley” como aquella que Deepak Chopra definió de la siguiente manera: “La Ley es el proceso por el cual lo inmanifiesto se convierte en manifiesto; es el proceso por el cual el observador se convierte en el observado; es el proceso por el cual el que ve se convierte en el paisaje; es el proceso a través del cual el que sueña manifiesta sus sueños. Toda la creación, todo lo que existe en el mundo físico, es el resultado de lo inmanifiesto, transformándose a sí mismo en lo manifiesto.”

  1. Símil Colectivo

Se debe entender el orden mental establecido por el funcionamiento del intelecto, la emoción y la intención. Queremos que el individuo se acerque al arte estudiando los procesos de la “psyches” humana, pues es la matriz de todas las ciencias y las artes. Es decir, que el individuo vuelva a encontrar o avivar la importancia de la experiencia espiritual estando consciente de sus instintos heredados y de sus energías

El inconsciente colectivo es igual a instintos heredados y los podemos acceder a través de los símbolos. Estos son trascendentales ya que han sido parte de la transición de la vida humana. Estos apuntan a la necesidad del individuo de liberarse de cualquier estado del ser que sea demasiado inmaduro, demasiado fijo o definitivo. Este simbolismo se activa vivamente con el esclarecimiento de que todo ser tiene cuatro cuerpos: el mental, el emocional, el físico y el espiritual. La conexión viva de estos cuerpos es la que permite que la espiritualidad individual y colectiva sean la base de la creación de los sentidos del arte, pues conecta con la energía superior. De manera alternativa, Ferdinand de Saussure resucita el símbolo con un análisis interno donde expone el sistema lingüístico en el que todos estamos involucrados. Afirmamos que el arte escrito es el medio para decodificar la consciencia colectiva a través de los símbolos del lenguaje.

  1. Personificación Vinculada

Ya hemos dicho que estamos intrínsecamente conectados a través del inconsciente colectivo, de nuestras facultades espirituales y del sistema de símbolos que nos agrupa en el lenguaje. Coincidimos que el arte es el puente que colinda con nosotros mismos, con el otro y con los ecosistemas externos. Los siguientes tópicos relacionan específicamente las composiciones literarias con el individuo, la sociedad y el ambiente.

  1. Anáfora del Individuo

A través del dictado de la imaginación sobre el alma que produce el arte (tal y como lo definimos) reiteramos que ésta es capaz de entrelazar los aspectos mentales, físicos y emocionales del yo. De este modo, no excluimos los deseos y pasiones, generalmente suprimidas por nuestro razonamiento moral, sino que nos fiamos en el arte para equilibrar nuestra existencia y florecer nuestra sensibilidad.

  1. Metonimia Social

El arte crea sensibilidad en las personas y esa sensibilidad se manifiesta como un despertar colectivo. De esta manera, si los individuos que componen la sociedad exploran sus propios sentimientos, emociones e, incluso, temores, entonces el arte se convierte en la plataforma imprescindible para visibilizar las áreas más íntimas del ser. Nos aproximamos al arte como visión que solo los que han concebido su vulnerabilidad son capaces de asir para manifestar como colectivo lo oculto. Aspiramos con optimismo que el resultado del arte en la sociedad fomenta el sentido más puro de las humanidades.

  1. Onomatopeya Ambiental

El ambiente como lo observamos es un mero reflejo de la mente humana, un caos optado por mirarse a sí mismo organizado. La conexión humana con la naturaleza debe partir de la realidad por la cual fuimos impartidos en ella; el ambiente debe ser vivido, protegido y amado. Se propone, entonces, que cada una de las personas debe trabajar por la naturaleza y sus componentes.

El arte, como elemento base, nos presenta la conexión de los arquetipos del ser, mas puede ser el mero ejemplo de cómo la conexión con el medioambiente es tan importante. El arte es un flujo que permite transmitir paradigmas de creación y de deconstrucción. En otras palabras, nos guía a buscar vías nuevas e innovadoras del pensamiento y el vocablo. ¿Cómo está esto conectado al medioambiente? ambos retan la visión estética de la vida y los que la habitan, de la inercia y el movimiento, de la apatía y el sentimiento. Se dice que la poesía es el vocablo virgen de todo prejuicio, pues el ser humano es el sujeto virgen de todo el daño ambiental. Entonces, la deconstrucción recae en retomar la paz, la mesura y el cuidado de la naturaleza como arte.

  1. Paradoja

En la actualidad el arte está tomando un rol distinto, pues para muchos este no es, sino un intento de provocar al otro, sin permitir que ese otro reflexione de una manera profunda, es decir, que lo lleve a cavar más allá de lo que se quiere proponer. Entonces, ¿qué ocurre con el arte que se manifiesta más allá de las palabras o de las acciones? Sutilmente palpamos muy poco desempeño o deseo por realizar un arte que nos hable implícitamente y nos ponga a reflexionar sobre los intersticios secretos. Parte de esto se debe a las posturas superficiales que asumimos ante el texto, obviando que este se desdobla para abofetear nuestra consciencia perezosa. Se ha perdido el interés individual de poder retarse a sí mismo y ser retado por otros a través del arte, comenzando por la comunicación escrita. Enfatizamos que “escritura” en nuestro manifiesto no apunta al acto práctico que comienza sosteniendo un lápiz o presionando las teclas de un ordenador, aunque esto forme parte de nuestra perspectiva general. Más bien, nos referimos a los discursos e ideas, naturalmente diluidas en los marcos imaginarios del tiempo, que se concretan en la aceptación directa o indirecta de las personas. Semejante a otros manifiestos, el residuo circunstancial de este no puede ser omitido, el grosor pandémico nos ha arrinconado en una falsa globalización donde, irónicamente, estamos todos lejos, pero “conectados”. Nos amparamos en el espíritu del arte como el antídoto para des-cribir estos paradigmas y que la sociedad de paraguas comience a sentir la lluvia, que los besos le roben el aliento al asma y que las letras vuelvan a abrasar al receptor. Solo el arte es capaz de recorrer nuestra efímera circularidad y crear rupturas con cada vuelta, concibiendo los daños colaterales que en este manifiesto hemos mencionado.

Asistan al parto.

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