MARTIN LUTHER KING: ANTI-CAPITALISTA Y ANTI-IMPERIALISTA

Por Juan Ángel Gutiérrez Rodríguez / Especial para En Rojo

El estudio del pensamiento del Dr. King, hijo, en su mayoría gira alrededor de su lucha por los derechos civiles (integración de lugares públicos, acceso a la educación y participación en el proceso electoral), su práctica de la no-violencia y su crítica a la guerra de Vietnam. No podemos negar que estas fueron sus preocupaciones principales. Una lectura atenta y concienzuda de sus escritos podemos descubrir una profunda conciencia anticapitalista y antimperialista

En una reflexión del 1950 titulada “Una autobiografía del desarrollo religioso” para una clase en el Seminario Crozer, King señalaba lo siguiente “Yo era muy joven para recordar los inicios de la depresión, pero puedo recordar cómo cuestionaba a mis padres sobre las numerosas personas que hacían fila para el pan cuando tenía cinco años. Yo puedo ver los efectos de esta experiencia temprana de mi niñez en mi actual sentimiento anticapitalista”.

Por esa razón, no debe sorprendernos la historia de la primera cita de King con Coretta Scott, quien luego será su esposa. Cornell West cuenta que en una de sus entrevistas con Coretta, ésta le dijo que lo más que le sorprendió de King en su primera cita era “que estaba sorprendida porque nunca había conocido a un negro socialista”. En su autobiografía el padre de King, conocido como Daddy King, escribió que “políticamente él parecía que se alejaba de las bases del capitalismo y de la democracia occidental de las cuales que yo tenía fuerte sentimientos”. Dos de las personas más cercanas a King son testigos de su fuerte vena anticapitalista. 

En noviembre de 1956 en un sermón señalaba: “Oh, Estados Unidos, cuán a menudo has tomado las necesidades de las masas para dar lujos a las clases… Dios nunca tuvo la intención de que un grupo de personas viviera en la exorbitante riqueza superflua, mientras otros viven en la pobreza abyecta”.

En su escrito “Mi viaje a la No-Violencia” del 1960 señalaba “He aprendido que el inseparable gemelo de la injusticia racial es la injusticia económica. Ví como el sistema de segregación terminó en la explotación del negro al igual que el blanco pobre. A través de estas experiencias crecí profundamente consciente de la variedad de las injusticias en la sociedad”.

Su anticapitalismo se forma desde sus experiencias de vida y su desarrollo intelectual. Podemos afirmar lo que decía Marx en la Ideología Almena “la producción de ideas, concepciones, conciencia está directamente relacionada con la actividad material y la relación material de los hombres, el lenguaje de la vida real. La vida no está determinada por la conciencia, pero la conciencia por la vida”.

Estas reflexiones sobre la pobreza y la explotación llevan a King hacer una de sus más importantes afirmaciones teológicas y eclesiológicas: “El Evangelio en su mejor momento trata con todo el hombre, no sólo con su alma sino también con su cuerpo, no sólo con su bienestar espiritual. Cualquier religión que profese estar preocupada por las almas de los hombres y no esté preocupada por los barrios marginales que los condena, las condiciones económicas que los atrasan y las condiciones sociales que los paralizan es una religión espiritualmente moribunda que espera ser enterrada”.

Esta afirmación de King, está alineada con lo que hoy conocemos como la Teología de la Liberación. Esta hace consciente a la iglesia cristiana, sobre su responsabilidad con la realidad material del ser humano. Esta realidad material, es decir, la pobreza, la explotación, la exclusión, es parte fundamental de la experiencia espiritual del ser humano. Es por esa razón que la Iglesia está llamada a desempeñar un papel fundamental en los procesos de liberación y transformación social.

En el 1964 el mensaje que predicaba con compromiso y vehemencia, atacaba la raíz de la economía y la política estadounidense, lo convertían en la persona más peligrosa de la sociedad estadounidense en aquel tiempo. El asistente del director de inteligencia doméstica del FBI en el 1963, luego del discurso “Yo tengo un sueño”, señaló al Dr. King señaló en su informe declaró lo siguiente “Debemos señalarlo ahora, si no le hemos hecho todavía, como el negro más peligroso en el futuro de la Nación…”.

En su discurso de aceptación del Premio Nobel de la Paz en el 1964 señaló “Al igual que la no violencia denunció la fealdad de la injusticia racial, también debe denunciarse y curarse la infección y la enfermedad de la pobreza -no solo sus síntomas, sino sus consecuencias”. La denuncia en su discurso es fundamental. MLK, en esta afirmación, adopta la undécima tesis de Marx a Feurbach “los que los filósofos han hecho es interpretar al mundo y de lo que se trata es de transformarlo”. No es suficiente denunciar sino luchar por transformar la realidad de pobreza. Esta posición se hará mucha más clara al desarrollar su campaña “Poor´s People Campaing”. 

En su famoso discurso del 4 de abril de 1967, un año antes de su ejecución, en la Iglesia Riverside de la ciudad de Nueva York, “Más Allá de Vietnam”, donde hace público su posición en cuanto a la guerra de Vietnam, vemos que su pronunciamiento no es sólo una crítica a la guerra de Vietnam. Es una denuncia pública, profética, de la política imperialista del gobierno estadounidense, no sólo en el sur este asiático sino en todo el mundo. En este discurso afirma “una verdadera revolución en los valores tendría que problematizar los grandes contrastes entre la pobreza y la riqueza. Con indignación justiciera extenderá su vista a través de los mares y tomará nota de los capitalistas de Occidente que invierten grandes sumas de dinero en Asia, África y América Latina, sólo para extraer ganancias, sin preocuparse por la mejoría social de estos países…”.

 Para King la realidad de la política imperialista en el mundo está ligada al sistema capitalista. El capitalismo es un sistema que lo que hace es producir pobreza y explotación no sólo a los negros y negras en los Estados Unidos sino en todo el mundo. Señalaba sobre el capitalismo “deberíamos denunciar a aquellos que se resisten a perder sus privilegios y placeres que vienen junto a los beneficios adquiridos de sus inversiones, extrayendo su riqueza a través de la explotación”. MLK entendía que los privilegios de la sociedad estadounidense se fundamentan en la explotación de las riquezas de otros países. Posición claramente antimperialista.

El 16 de agosto de 1967 King presenta su último informe a la 11va. Conveción Anual del “Southern Christian Leadership Conference” titulado “¿A Dónde Vamos Ahora?” en el cual señala con mucha precisión el problema del capitalismo en la vida del negro y en la sociedad en general. Afirma que “honestamente debemos enfrentar el hecho de que el movimiento debe dirigirse a la cuestión de la reestructuración de toda la sociedad estadounidense. Aquí hay cuarenta millones de personas pobres, y un día debemos hacernos la pregunta, ¿por qué hay cuarenta millones de personas pobres en Estados Unidos? Y cuando comienzas a hacer esa pregunta, estás planteando una pregunta sobre el sistema económico, sobre una distribución más amplia de la riqueza. Cuando haces esa pregunta, empiezas a cuestionar la economía capitalista…ahora cuando digo cuestionar a toda la sociedad, significa finalmente llegar a ver que el problema del racismo, el problema de la explotación económica y el problema de la guerra están todos unidos. Estos son los males triples que están interrelacionados”.

En una reunión del Comité Consejero Nacional del SCLC, King señaló que “algo está mal con el capitalismo, tal y como está en los Estados Unidos. No estamos interesados en ser integrados en esta estructura de valores… una distribución radical de la riqueza debe suceder”. En otra ocasión afirmó, que “por años he trabajado con la idea de reformar las instituciones existentes de la sociedad, un pequeño cambio aquí y un pequeño cambio allá. Ahora siento diferente. Yo pienso que tenemos que reconstruir la sociedad enteramente”.

El 11 de febrero de 1968 en un sermón en la Iglesia Bautista del Tabernáculo en la ciudad de Atlanta, King reconocía que la lucha por los derechos civiles no era suficiente para la liberación de los negros y negras “¿Qué gana un hombre el tener acceso a una cafetería cuándo no ganan lo suficiente para llevar a su esposa a cenar? ¿Qué gana un hombre tener acceso a los moteles en la autopista y a hoteles en la ciudad y no gana suficiente para tomar unas vacaciones?”.

Una de sus frases más repetidas en el último año de su vida fue “si un hombre no tiene empleo o ingresos, no tiene vida ni libertad ni posibilidad de búsqueda de la felicidad. Simplemente existe”. En su libro La Fuerza de Amar afirmaba “aprendí que la hermana gemela e inseparable de la justicia racial es la injusticia económica. Vi como los sistemas de segregación explotaba tanto a negros como a los blancos desposeídos. Estas experiencias me hicieron tomar conciencia de las diversas injusticias que existen en nuestra sociedad”.

Su análisis crítico del capitalismo, y por consecuencia del imperialismo, hace claro que la pobreza es un problema de clases. 

Su antimperialismo lo llevó afirmar que Estados Unidos era “el máximo agente de violencia hoy en el mundo… gastándose más en instrumentos de muerte y destrucción que en programas sociales vitales para las clases populares del país”. Señaló de igual manera que en “América ya existía el socialismo para los ricos; si el gobierno podía dar subsidios masivos a los ricos agricultores, las grandes corporaciones y a las personas ricas, entonces puede garantizar empleos y un ingreso decente para todos”.

A la misma vez entendía que el problema de la pobreza no era único a los Estados Unidos de Norte América “como un monstruoso pulpo, la pobreza expande sus tentáculos prehistóricos en aldeas y villas por todo el mundo. Dos terceras partes de la gente en el mundo va a la cama con hambre. Tiene malas vivienda. Están mal nutrido. Están pobremente vestidos. Lo he visto en América Latina. Lo he visto en África. Lo he visto en Asia”.

Es clara la posición anticapitalista y antimperialista de King. Está es la posición que la iglesia debe asumir en esta hora de profunda crisis. Debemos rescatar esta visión profética de denuncia de la idolatría a las ganancias, la explotación y el individualismo del sistema que produce cada día miles de sacrificios humanos (a corto y largo plazo). Esa hora a llegado. 

El reverendo Gutiérrez Rodríguez pertenece a la Mesa de Diálogo Martin Luther King, Jr.