Más allá de la solidaridad

Por Cándida Cotto / Claridad

ccotto@claridadpuertorico.com

Más allá del trabajo de solidaridad que realizan las asambleas ciudadanas para con los hermanos y hermanas puertorriqueños afectados por los temblores, el activismo de los miembros de las Asambleas Ciudadanas refleja una nueva fuerza social con miras a una nueva forma de hacer política.

CLARIDAD conversó con miembros de las asambleas de Pueblo de Santurce, San Juan – Placita Roosevelt, Ponce y con la socióloga Liliana Cotto sobre el avance social que representa para la sociedad puertorriqueña este tipo de iniciativa.

En la actualidad hay cerca de 40 de esta iniciativa repartidas en toda la isla. “Estamos abogando por que en el 2020 todos los 78 municipios tengan su Asamblea de Pueblo. Este movimiento fue a partir del verano de 2019. De manera orgánica no hemos dejado de reunirnos. Se mantiene en contacto”, describió la licenciada Leslie Martínez de la AP Santurce. Cada asamblea está dividida en diversos comités como anticorrupción, vivienda, ambiente, constitucional, educación, cuido de niños, la deuda y la auditoría y la participación ciudadana. “Cada comité tiene sus líderes y su chat que se comunican entre sí y cuando nos reunimos en asamblea de pueblo se toca un tema general y se dividen en comité”, añadió.

Heide Rosado de la AP San Juan considera que las Asambleas de Pueblo van a tener un rol bien importante en las elecciones del 2020. “Los debates se van a ser desde las asambleas. Sabemos que los medios manipulan los debates, así que todos los sitios tendrán la oportunidad de hacer sus debates, ya sea por partido, por candidatos independientes y va a ser el pueblo quien decida cómo va a ser la campaña de este año. No es lo que los políticos le van a ofrecer al pueblo, es lo que el pueblo exige a estas personas que se están postulando para entrar a la gobernación de este país. Este año la campaña cambia, este año es el pueblo quien hace la campaña eleccionaria”, afirmó.

En tanto, Josúe Nadal, de la Asamblea de Ponce, dijo que han tomado la postura de no discutir asuntos electorales porque no piensan que ese sea el lugar para participar: “Estamos ahí para buscar cuestiones más allá de eso”. En algunas asambleas, según dijeron, han tenido acercamientos de políticos que pretenden usarlas como plataforma y se les ha rechazado.

El activismo de los miembros de las asambleas —la mayoría jóvenes— incluye la participación en todas las recientes manifestaciones que se han producido desde el verano e incluso ante la presente crisis han hecho un llamado para que todos los días a las 8:00 de la noche se haga una manifestación de cacerolazos.

CLARIDAD preguntó a la doctora Liliana Cotto cómo evaluaba el surgimiento de estas asambleas ciudadanas a partir del verano 19 y lo que ello representa. Esta expuso que el pueblo de Puerto Rico, en comparación con otros pueblos latinoamericanos, ha tenido un proceso un poco diferente de lo que, por ejemplo, pasó en Chile.

“Yo sí creo que hay un proceso de crecimiento, sí creo que el tema de la explosión, que lo vivimos en el verano y lo estamos viviendo ahora, es la explosión del ya no puedo más. Ya hasta se está discutiendo en la sociología de movimiento social que aquí hay un proceso de explosión”. Observó que en ese proceso de explosión hay un elemento adicional, que es una voluntad de organización y la coordinación para evitar la ineficiencia.

Cotto postula que luego del verano del 19, una de las cosas inmediatas que debe hacerse es continuar con la denuncia: “Yo creo que aquí tenemos la oportunidad de continuar con la denuncia, no quitar el zapato de la cara”.

También plantea que hay que iniciar formas diferentes de organización a partir de los nuevos eventos, de lo que las Asambleas de Pueblo son un ejemplo: “Yo decidí dar un apoyo a esas asambleas que tienen un liderato joven, milenios muchos de ellos, sin abandonar otras posibilidades de enfrentar esta situación. Hay elementos electorales, organizaciones políticas como Vamos, como Se Acabaron las Promesas, que existen y que han ido redefiniendo sus acciones a partir de unos nuevos escenarios”.

Reconoció que en estas nuevas organizaciones hay una dimensión que es innovadora, que es de pueblo. Contrastó que por lo general las agencias asistencialistas gubernamentales se quedan en el servicio; no solo en el servicio, sino en el servicio que reduce la capacidad de acción de las personas, porque en cierta medida los hace incompetentes. Las asambleas ciudadanas trabajan en términos de cómo actuar para el futuro, “porque así es que podemos garantizar que la protesta siga con propuestas que eventualmente pueden convertirse en lo que yo llamo propuestas insurgentes porque plantean el cambio de la organización del sistema”.

En ese sentido, dijo considerar que el país debe ir en un proceso, que es de validar, no descartar, con relación a este tipo de iniciativas. Llamó la atención a que había que reconocer que en Puerto Rico hay una “tradición” de apagar los entusiasmos, ya sea a través de la represión o a través de buscar el asistencialismo. 

“Hemos visto que en algunas ocasiones la gente está muy entusiasmada y de momento llega el gobierno con un ejército de un montón de cosas y se apaga. O como sucedió, que sacamos a Ricky. El problema era constitucional o un problema del partido de gobierno. Entonces, los que fuimos protagonistas de esa lucha estábamos viendo televisión a ver qué iba a pasar. Y yo creo que ese tipo de organización de las asambleas y la remirada a las organizaciones que ya existen representan ese crecimiento, que es otra manera de hacer política”, resumió.

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Más información en las páginas 26-27.