Medicinas y vacunas anti-virus, bienes comunes de la humanidad.

 

Por Marcelo Barros/Especial para CLARIDAD

En estos tiempos, la humanidad sufre con la pandemia provocada por el Covid 19, con el agravamiento de las desigualdades sociales y con la intensificación de la destrucción de la Tierra. Sobre el modo de cuidar de las enfermedades, la Organización Mundial de la Salud (OMS) define que todo ser humano tiene pleno derecho a la salud. En 2014, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas ha definido: “El derecho a la salud es un derecho amplio que incluye no sólo la prestación de una atención de salud oportuna y apropiada, sino también los determinantes subyacentes de la salud, como el acceso al agua potable y a un saneamiento adecuado, el acceso a una nutrición y vivienda suficientes y seguras, salud ocupacional y ambiental, y acceso à la educación y información “(Párrafo 11). Este es el vínculo fundamental entre derecho a la salud y el derecho a la seguridad de la vida para toda la humanidad.

Partiendo de esta premisa, organismos internacionales coordenados por la Ágora de los/las Habitantes de la Tierra enviarán a la 75ª Asamblea General de las Naciones Unidas, que ocurrirá en septiembre, propuestas para acciones claves en la lucha contra la pandemia de Covid-19:

1-Acción de la ONU para erradicar el empobrecimiento – no solo para disminuir la pobreza. Las desigualdades sociales y el empobrecimiento provocado por este sistema económico son responsables por muchas muertes provocadas por esta pandemia. 

2 – Actitud de la ONU para detener la destrucción de la tierra y de la vida en la línea de la Ecología Integral. 

3 – Impedir la comercialización de la salud.  Las patentes privadas con fines de lucro sobre la vida son el instrumento mediante el cual el sistema dominante capta y se apropia del valor de la vida. La vida no es una patente. Las vacunas son esenciales y no pueden ser de propiedad privada. 

4 – Que la ONU impida la política internacional que fomenta guerras y conflictos para vender armas y mantener el mundo en permanente riesgo. En 2019, los poderosos gastaron más de 1,8 billones de dólares en armas. Un solo avión de combate americano, el F-35, cuesta más de 180 millones de dólares. Decenas de miles de vidas podrían salvarse si se invirtieran estos millones en el sistema de salud. Es urgente poner la vida y la seguridad de todos/as como prioridad de la política y de la economía. 

Estamos todos/as llamados/as a luchar pacíficamente para que el bien-vivir sea la meta de la política y de la economía. Eso lo requiere una verdadera espiritualidad humana, fundamentada en el cuidado con la Vida. 

El autor es monje benedictino y ha escrito más de 40 libros.

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