Mensaje de solidaridad con el pueblo de Puerto Rico

Como las del huracán María en 2017, las imágenes del terremoto del día 7 de enero nos llenan de tristeza. Hogares destrozados, familias desplazadas y todos los males que acarrean las catástrofes. Miramos indignados cómo, hasta hoy, la ayuda no llega, como nunca llegó en 2017 y dejó morir a miles. Dieciocho mil millones de dólares destinados a la reconstrucción de la isla permanecen retenidos.

Mientras las réplicas del sismo continúan al Sur, con dos tercios de la isla sin electricidad y con una administración local incapacitada para lidiar por su cuenta con el desastre, la orden que podría dispensar algo de alivio sigue sin emitirse. Si en 2017 presenciamos un vergonzoso y bufonesco episodio, esta vez la tragedia no ha merecido ni un tuit, ni una declaración, ni una disposición presidencial para declarar a Puerto Rico zona de desastre, lo que permitiría allegar fondos de ayuda más importantes, aunque quedaran, como es habitual, por debajo de lo requerido para sanar los daños.

Sometida a terribles desastres naturales, Puerto Rico, por cuya independencia prendió Martí, junto a la de Cuba, la llama de la rebelión, se ve, además, condenada hoy a la indiferencia y el desprecio de un imperio que la somete como colonia en pleno siglo XXI, a la cual niega incluso la ayuda que necesita de forma desesperada.

A nuestros hermanos y hermanas de Puerto Rico todo el apoyo, toda la solidaridad de la Casa de las Américas, de Cuba y su Revolución.