Mirada al País: Ascenso y caída de Wanda Vázquez

Por María de Lourdes Guzmán/Especial para CLARIDAD

Siendo Secretaria de Justicia bajo la administración de Ricardo Roselló, un golpe de suerte le permitió a Wanda Vázquez ascender a la gobernación, al suscitarse la renuncia de Roselló y habiendo renunciado el entonces secretario del Departamento de Estado, Luis Rivera Marín. Roselló había nombrado secretario de Estado a Pedro Pierluisi, más este, hambriento de hacer realidad su ambición de ser gobernador se autoproclamó como tal, siendo fulminantemente destituido por decisión unánime del Tribunal Supremo, transcurridos cinco (5) días de su festinada juramentación. Materializadas las condiciones que la hacían la próxima en línea, Vázquez asumió el reto y fue juramentada como gobernadora del país.  

Ante este nuevo desafío, Vázquez enfrentó su primera prueba de fuego cuando Thomas Rivera Schatz, apoyado por alcaldes y legisladores, intentó desbancarla para que la suplantara Jennifer González, quien se había prestado para el complot. Vázquez resistió estoicamente el intento de golpe. Superado el escollo, intentó mostrar su mejor cara, proyectando estar abierta a conversar con diversos sectores de la sociedad civil y a buscar consenso para resolver los múltiples y complejos problemas que aquejaban al país. Indicó, que habría de terminar su mandato, que no le interesaba ser candidata a la gobernación, que no era política y que impulsar la estadidad no era prioridad de su gobierno. Comenzó a reunirse con representantes del sector sindical, empresarial, de las mujeres, de los residentes de Vieques y Culebra, instituciones sin fines de lucro y otros, proyectando que su estilo de gobernanza se distanciaba del de su predecesor, quien se caracterizó por la falta de diálogo y la imposición de su política pública anti obrera y neoliberal. 

A pocas semanas de su juramentación, Wanda Vázquez se replegó ante la Junta de Control Fiscal en uno de los temas más controvertibles: el recorte a las pensiones de los empleados públicos. En un mensaje al país, expresó apoyar el recorte de un 8.5% de las pensiones lo que cayó como un balde de agua fría a los empleados públicos y pensionados. Los compromisos contraídos en sus reuniones empezaron a hacerse sal y agua. Aun cuando comenzaba a observarse desapego a su palabra, por lo bajo iba cuajándose un movimiento para que Vázquez lanzara su candidatura a la gobernación, una vez Pedro Pierluisi anunció sus aspiraciones al puesto. A finales del año 2019, Vázquez anunció su candidatura a la gobernación por el PNP. Fue entonces cuando se develóel rostro de la gobernadora/candidata.  Detrás de este nuevo giro estaba nada más y nada menos que Thomas Rivera Schatz quien, habiéndose convertido en enemigo de Pedro Pierluisi tras su intento de convertirse en gobernador, quería evitar a toda costa que este accediera al poder. La inexperta gobernadora/política cayó en la trampa.  

A cerca de un mes de anunciar su candidatura, Vázquez confrontó el primer escándalo de su administración: la ocultación del almacén repleto de suministros en Ponce, cuando miles de residentes de pueblos afectados por los terremotos de 6 y 7 enero de 2020, dormían a la intemperie por los daños a sus hogares. Frente a la urgente necesidad de nuestros hermanos(as) del sur, cientos de compatriotas hicieron acopio de toda suerte de abastos para llevarlos a las comunidades afectadas. El descubrimiento del almacén, atiborrado de provisiones que los refugiados requerían con premura, indignó al país. La gobernadora se lavó las manos y responsabilizó al jefe de la oficina de Manejo de Emergencias, Carlos Acevedo, a quien despidió de su puesto. Poco después despidió a la secretaria del Departamento de la Familia, Glorimar Andújar, por esta haber suspendido a la jefa de ADSEF, Surima Quiñones, amiga cercana de la gobernadora, quien se alega intervino con la distribución de alimentos para los afectados de los terremotos para favorecer la participación de la senadora/aliada Evelyn Vázquez en la repartición. Esto dio paso a que se abriera una investigación en el Departamento de Justicia que involucraba a la propia gobernadora. Luego y por razones que no resultaron convincentes para muchos, despidió al secretario del Departamento de la Vivienda, Fernando Gil Enseñat.   

Con motivo de la pandemia que afectó al país, la prensa dio a conocer un plan orquestado por el ex director de la ATM, Juan Maldonado, para venderle al gobierno pruebas serológicas a un costo de $38 millones de dólares. El negocio salpicó a funcionarios allegados a la gobernadora y miembros del task forcemédico. Divulgado el esquema, la gobernadora citó a conferencia de prensa y, fervientemente, legitimó el negocio. Pronto se reveló que era un saqueo más al erario por otro de los allegados al partido en el poder. La gobernadora quedó muy mal parada. 

A estos y otros escándalos se sumó la destitución fulminante de la secretaria de Justicia, Denisse Longo, cuando se daba a conocer el referido de la gobernadora por parte de dicha agencia a la Oficina del Fiscal Especial Independiente, en torno a la irregularidad con la distribución de alimentos del Departamento de la Familia. Su defensa del despido de Longo pronto fue puesta en entredicho. Luego reabrió la economía desoyendo el criterio de los asesores médicos, lo que ha tenido como consecuencia un repunte en los contagios de covid-19 que ha dado al traste con el resultado del oportuno “lockdown”. Ni hablar de las reuniones de su campaña y caravanas en las que participó obviando sus propias órdenes ejecutivas y los apercibimientos al país sobre su incumplimiento. 

Por otro lado, el Departamento del Trabajo ha dado un pésimo servicio a los que solicitan beneficio por desempleo y el Departamento de Educación no da pie con bola en la educación a distancia. Para complacer a su jefe político accedió a firmar el Código Civil y el Código Electoral, los cuales se aprobaron en la legislatura sin consenso y tras múltiples críticas. Como si ello fuera poco, en días recientes trascendió que el gobierno de Vázquez apenas ha utilizado 37% de los $2,240 millones asignados al país por la ley federal CARES. La pobreza sigue en aumento y la desesperanza también.

A pesar de que el slogan de su campaña era “hacer la diferencia”, el gobierno de Vázquez demostró que era la continuidad de una administración tan corrupta, mediocre e indolente como la de Ricardo Roselló. Recibir una apabullante derrota en las primarias a la gobernación, acabó con sus esperanzas de seguir habitando la Fortaleza en el próximo cuatrienio. Cuando recoja sus bártulos, Vázquez será recordada como una de las peores gobernantes de nuestra historia moderna.