Mirada al País: Factores electorales (I): el voto de la mujer

 

Por: Wilma E. Reverón Collazo/Especial para CLARIDAD

Las mujeres en Puerto Rico adquirieron el derecho al voto en 1932. En el excelente trabajo de investigación de Luz del Alba Acevedo Gaud[1], “destaca como desde que se concedió el voto femenino en 1932: “La participación y representación de mujeres en procesos electorales, como votantes y candidatas a cargos electivos de poder decisorio, aumentó significativamente. La historia apunta a los años noventa como la década de ascenso de la mujer política puertorriqueña, marcando el avance de la participación de las mujeres de electoras a representantes de sus aspiraciones políticas.”

La cronología de la participación de la mujer como aspirante a posiciones electivas desde la década de los noventa es la siguiente:

1992 – se postula la primera mujer a la gobernación – Victoria “Melo” Muñoz (PPD)

1993 se elige la primera mujer presidente de la Cámara en propiedad – Zaida Hernández (PNP)

1996 – Se presenta la primera candidata mujer a Comisionada Residente – Celeste Benítez (PPD) no resultó electa.

Se eligen 15 mujeres legisladoras y tres mujeres compitieron por la alcaldía de San Juan: Sila María Calderón (electa) (PPD), Zaida Hernández (PNP) y Marta Font de Calero (PIP). Se eligieron 7 mujeres alcaldesas.

2000 – Se elige la primera mujer gobernadora – Sila María Calderón (PPD). Se eligen 15 mujeres legisladoras. Se reducen las mujeres alcaldesas de 7 (1996) a 2.

2004 – Se elige una mujer alcaldesa. Se eligen 15 mujeres legisladoras

2008 – Se eligen 23 mujeres a la legislatura y 5 alcaldesas.

2012 – Se eligen 12 mujeres a la legislatura y 4 alcaldesas

2016 – Se eligen 14 mujeres a la legislatura y 7 alcaldesas. Jennifer González es electa como la primera mujer Comisionada Residente (PNP).

Entre 1990 y al presente las mujeres constituyen el mayor número de electores votantes, con el 53%, sin embargo, su representación en la legislatura, las alcaldías y el gobierno en general no es representativo de su participación como votante.

Acevedo Gaud partió de tres premisas para su investigación:

  1. Las dinámicas de género afectan los procesos electorales, de reclutamiento y nominación de candidatos(as) así como las oportunidades de representación política.
  2. La participación en las elecciones generales es más concurrida que ninguna otra al tratarse de elección del(a) candidato(a) a la gobernación.
  3. Las elecciones de primarias registran un bajo nivel de participación.

Los hallazgos resultantes que identifiqué de esta investigación los resumo a continuación:

  1. Los patrones de comportamiento electoral de los hombres y mujeres exhiben diferencias significativas en la participación y poder decisorio del voto femenino en los procesos electorales.
  2. La fuerza electoral de las mujeres tiene potencialmente la capacidad de afectar significativamente los resultados electorales.
  3. Desde la década de los 80 las mujeres representan más de la mitad del electorado pero su poder electoral no ha logrado traducirse a un nivel de representación política correspondiente a su función en la vida pública y proporción en la sociedad.
  4. La fuerza electoral de las mujeres no constituye un bloque monolítico, ni ideológico, ni partidista. Ej.: Alcaldía San Juan 2000, Sila María Calderón, PPD; escaños senatoriales por acumulación: 2004 María de Lourdes Santiago, PIP; Norma Burgos PNP; Sila Marie González PPD, siendo electas las tres.

 

  1. La tasa de participación de las mujeres es mayor que la tasa de participación del país.

 

TASA PARTICIPACION

1992    país 85.5        mujeres 86.6

2008    país 79.2        mujeres 80.6

 

1.En los comicios de 1992 al 2008 hay más mujeres inscritas que hombres.

2.Las mujeres salen más a votar que los hombres.

3.La tasa de participación de las mujeres es más alta que la de los hombres aun cuando dicha participación sigue el patrón de declinación general.

4.Tendencia a la mayor participación de mujeres en el proceso electoral; es incentivada por el aumento de mujeres candidatas y mujeres electas en las últimas dos décadas.

5.El mecanismo de primarias ha resultado en una competencia electoral que no necesariamente conduce al aumento en la representación política de las mujeres. A veces se convierte en una competencia entre mujeres.

6.Hay mujeres que son eliminadas de la contienda, particularmente cuando compiten entre sí y/o contienden contra una incumbente.

7.Los incumbentes por lo general son hombres y tienen la ventaja competitiva de tener un nivel de reelección alto cuando son nominados pues disponen de los recursos económicos y organizativos que provienen de ocupar una posición de poder.

8.La incumbencia se convierte en una barrera institucional que puede retardar la representación política de las mujeres cuando estas compiten contra el poder de los incumbentes.

 

Las primarias:

En las primarias, sin embargo, la participación de la mujer es significativamente menor a la de los hombres. Acevedo Gaud encontró que: “Los hombres participan mucho más que las mujeres constituyendo no solo más del 80% de los participantes sino participando numéricamente mucho más que las mujeres. (2003-2008)” Como ejemplo de mayor participación de los hombres en primarias, ya no solo votantes, sino como contendientes, Acevedo Gaud nos recuerda las primarias del 2003 quefueron dominadas por las contiendas a la candidatura a gobernador entre Pedro Roselló y Carlos Pesquera y para comisionado residente del PNP entre Luis Fortuño, Carlos Romero Barceló, Charlie Rodríguez y la Senadora Miriam Ramírez de Ferrer. Esta fue la primera contienda primarista para la gobernación en la historia del país.

Distintas fueron las primarias del 2004 en las que por el PPD compitieron Sila Marie González y Velda González de Modesti. Sila Marie contaba con el endoso de la maquinaria del partido y su madre gobernadora incumbente (Sila María Calderón). Velda perdió su escaño de 20 años (1981-2001)

En el 2012 el PNP incluyó para senadora por distrito San Juan 1 a dos mujeres, una incumbente, Liza M. Fernández Rodríguez y una nueva candidata Zoé Laboy Alvarado. Con el apoyo de la maquinaria del alcalde de San Juan (Jorge Santini), aplastaron al candidato varón.

En el 2012 en el PPD las dos incumbentes para representante por acumulación, Carmen Yulín Cruz Soto y Brenda López de Arrarás derrotaron a Yamary Torres Burgos.

Mas mujeres eran electas en primarias del PPD en el periodo del 1999 al 2003. Esta tendencia cambió en las primarias de 2008-2012 en las que las candidatas del PNP obtuvieron más apoyo que las PPD. La tabla que sigue ilustra ese cambio en la tendencia en el apoyo a mujeres candidatas en primaria:

1999    50% PPD                    45.9% PNP

2003    52.9% PPD                  44.1% PNP

2008    40.9% PPD                  51.1% PNP

2012    42.1% PPD                  51.7% PNP

Conclusión:

Las mujeres constituyen una fuerza electoral importante y decisiva en las elecciones. Sin embargo, no hay una coherencia ideológica ni una agenda de las mujeres que sirva de hilo unificador para que su capacidad de influir pueda expresarse efectivamente.

La religión ha sido una de las causas que más divisiones ha causado entre las mujeres al formar una fuerza reaccionara a todos los intentos de impulsar la agenda feminista de temas básicos como el currículo de género, el derecho al aborto y demás derechos reproductivos.

No obstante, existen áreas con gran potencial unificador al atender asuntos que impactan la vida de todas las mujeres como los son: el desarrollo y la desigualdad económica, la marginalidad, el acceso a la educación para las mujeres de escasos recursos económicos, el acceso a cuido de niños para poder estudiar y trabajar, la salud y la violencia doméstica. Poder aglutinar a las mujeres bajo una agenda común como ciudadanas podría hacer la diferencia.

 

[1]Acevedo Gaud, Luz del Alba: Género y Procesos Electorales en Puerto Rico; Revista Ámbito de Encuentros, Vol. 6, Núm. 1, 2013 pp. 269-305