Mirada al País: La implosión de Wanda Vázquez

Por María de Lourdes Guzman/Especial para CLARIDAD

Hace poco más de seis meses el pueblo obtuvo una resonante victoria con la renuncia de ahora exgobernador, Ricardo Roselló Nevárez. Dado el hecho de que poco antes había renunciado el entonces Secretario de Estado, Luis Rivera Marín, correspondía a quien en ese momento era la Secretaria de Justicia, Wanda Vázquez Garced, asumir la gobernación del país. Se rumoreaba que ella no aceptaría el cargo pues previamente había indicado públicamente que el mismo no le interesaba. Sin embargo, habiéndose materializado la renuncia de Rosello Nevárez, la Lcda. Vázquez Garced informó que estaba disponible para asumir la responsabilidad que constitucionalmente le correspondía. De inmediato, se inició el complot del PNP, lidereado por el presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, para sacarla del medio. Legisladores y alcaldes al servicio de Rivera Schatz, organizaron una ofensiva que tenía como objetivo desbancar a Vázquez Garced, para darle paso a la comisionada residente, Jennifer González quien, desde hace mucho tiempo, tiene el ojo puesto en Fortaleza. Tal y como es su costumbre, Rivera Schatz hizo ostentación de su poder como presidente del partido y alardeó de la contundente victoria que le acababa de dar el Tribunal Supremo de Puerto Rico cuando, unánimemente, declaró inconstitucional la juramentación de Pedro Pierluisi como gobernador. Tanto Rivera Schatz como Johnny Méndez y la comisionada residente, González, acudieron a Fortaleza a reunirse con la recién juramentada gobernadora, para hacerle entender que ella había asumido la posición por mero accidente y que debía acatar la directriz del liderato del PNP. Cual no sería su sorpresa, cuando la gobernadora los recibió en la Fortaleza para darles un baño de agua fría y reiterarles, estoicamente, que se mantendría en su puesto. Los tres tuvieron que regresar con el rabo entre las patas, ante la negativa de Vázquez Garced de doblegarse ante su inaudita pretensión. Ello deslució a la comitiva y le granjeó simpatías a la gobernadora. Vázquez se dio a la tarea de reunirse con muchos sectores del pueblo que mantenían reclamos legítimos que Rosello Nevárez se había negado a considerar. Con su disposición a recibirlos y atenderlos se distanció del estilo prepotente que caracterizó a su antecesor. Ello le ganó el favor de amplios sectores de nuestro país, los que comenzaron a considerarla una posible candidata para el puesto en las elecciones del 2020. A pesar de haber indicado previamente que solo venía a cumplir su mandato de 18 meses y que no era “política”, la gobernadora se montó en la ola de lo que ella llamó “los reclamos del pueblo” y hábilmente, mantuvo en ascuas al País, hasta que finalmente hizo el anuncio de que aspiraría a la gobernación. Por lo bajo, el primer agradecido fue Thomas Rivera Schatz, ya que eso le permitiría mantenerse como presidente del partido hasta la celebración de las primarias. Poco a poco comenzaron a alinearse los bandos de Pierluisi y Vázquez Garced y crecían las opiniones de que, dadas las ejecutorias aceptables de la gobernadora, esta podía superar a Pierluisi, quien mantenía el carimbo de ser “el abogado de la Junta”. Muchos otros opinaban que convertirse en gobernadora/candidata pondría a prueba a Wanda Vázquez, un reto que demostraría que no es lo mismo con guitarra que con violín.   

A finales de diciembre de 2019, el país se estremeció con temblores que se repitieron con más fuerza a partir del fatídico 7 de enero de 2020. Con los estragos que estos terremotos causaron en varios pueblos del sur del país, comenzó la prueba de fuego de Wanda Vázquez quien, hasta entonces, mantenía una considerable aprobación de varios sectores del pueblo. Miles de hermanos puertorriqueños se vieron obligados a abandonar sus hogares cuyas estructuras quedaron afectadas por los terremotos. Comenzaron a pernoctar a la intemperie, a la orilla de la calle, en parques, patios, solares y carros miles de hombres, mujeres y niños, madres solteras y ancianos con necesidades particulares de salud. El pueblo se movilizó y cientos de compatriotas acudieron en auxilio de nuestros hermanos del sur para llevar provisiones y todo tipo de ayuda.  En medio de esta crisis sin precedentes, un ciudadano ponceño conocido como el León Fiscalizador, dio a conocer la existencia de un almacén lleno de suministros de todo tipo, acumulados desde el paso del huracán Maria que, a pesar de la urgente necesidad de los afectados por los terremotos, se encontraba oculto. Este escándalo de grandes proporciones llenó de rabia al país. La gobernadora, de inmediato, despidió al entonces director del Negociado de Manejo de Emergencias, Carlos Acevedo y dijo desconocer la existencia del almacén. El pueblo no le creyó. Miles comenzaron a reclamar su renuncia. Ordenó que, en 48 horas, se hiciera una investigación sobre cuyo contenido ha mantenido ajeno al pueblo. Despidió, fulminantemente, a la secretaria del Departamento de la Familia, quien a su vez había suspendido a una funcionaria allegada a Vázquez Garced, por alegadamente estar politiqueando con los suministros. Despidió, además, al secretario de la Vivienda, Fernando Gil Enseñat, partidario de Pierluisi, por supuestamente poner en riesgo el desembolso de fondos del programa CDBG-DR, acusación que este negó y que al pueblo tampoco convenció. Ya en su posición de gobernadora/candidata, difundió un video de auto bombo, que incluía visuales de sus visitas abrazando a las personas afectadas durante los terremotos. La indignación del pueblo no se hizo esperar con severas críticas que le imputaban utilizar el dolor y el sufrimiento de nuestra gente para sacar capital político. Sus erráticas explicaciones no han logrado convencer a nadie. Entre muchas otras, su postura ambivalente en torno al más reciente plan de ajuste presentado por la Junta de Control Fiscal y al plan de reestructuración de la deuda de la AEE, le ha restado mucha de la poca credibilidad que aun le queda. Consciente de eso ha optado por adherirse al fundamentalismo enemigo de las libertades civiles. La gobernadora ha demostrado, igual que su antecesor, Roselló Nevárez, que es más de lo mismo, que el puesto le queda grande y que sus aspiraciones para ser electa, no son más que alimento para su maltrecho ego ante los hechos que ponen de manifiesto su total incapacidad para ejercer el puesto. Como si lo anterior fuera poco, su conducta sumisa y servil ante el presidente que constantemente nos desprecia, se ha ganado nuestro más contundente y decidido rechazo como expresión de que no merece dirigir los destinos de nuestro pueblo y su partido tampoco. 

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La autora es Presidenta del Movimiento Unión Soberanista

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