Mujeres del pasado: Bette Davis

Por María Cristina/En Rojo

Que conste, conocí a Bette Davis a través de la TV local porque en esas décadas de 1959 y 60 llenaban los espacios de las tardes con cine clásico de Hollywood, mayormente melodramas. Así descubrí a las divas hermosas, misteriosas, amorosas, sufridas y a veces vengativas como la Davis, Joan Crawford, Barbara Stanwyck y Susan Hayward. Aquí destaco algunos de los filmes de la Davis que más me impresionaron entonces y que al volverlos a ver siguen impactando mis sentimientos. El enlace de los ocho filmes comentados es el melodrama como un género que se volvió tan popular que su público seguidor—en su mayoría mujeres—exigía continuas producciones y convertía a sus actoras en estrellas sin privacidad posible, pero con carreras muy exitosas por largos años. En el caso de Davis, Warner Brothers, como una de las principales casas productoras de Hollywood, sería su dueño con un contrato que duró de 1932 a 1949, el que ella trató de cancelar sin lograrlo legalmente y que fue responsable, casi sin querer, de sus éxitos que culminaron con 10 nominaciones al Oscar y dos premiaciones. Sus años como estrella/diva se extendieron desde la década de 1930 hasta mediados de 1950. Siguió actuando en todo tipo de papeles para un cine que complacía otras preferencias y abordó la TV, que al principio se consideraba un bajón del status de Hollywood.

 

Of Human Bondage(John Cromwell, 1934)

En este filme basado en la novela de Somerset Maugham, conocido por sus personajes femeninos destructores de hombres, Davis interpreta a Mildred Rogers, chica pobre y trepadora, que logra seducir a Philip Carey, hombre bueno y pudiente pero muy sensitivo, casi destruyendo su futuro. Mildred miente continuamente para conseguir lo que quiere y, aunque puede que le tenga algún afecto a Philip, su interés es conseguir lo que necesita sin importarle lo que él pueda sufrir en el camino. Ella aparece y desaparece de su vida y cada vez tiene fuerzas o debilidades diferentes que hacen que la Davis sea el centro de la historia a pesar de su aparente maldad o indiferencia al sufrimiento de otros.

 

The Letter(William Wyler, 1940); Jezebel(William Wyler, 1938)

William Wilder, alemán que emigró a Estados Unidos en 1920 donde hizo su carrera como director, es elogiado por todos los historiadores de cine por su particular estilo de filmar sus escenas. También bajo obligación de los estudios de Hollywood (aunque en los primeros años tuvo gran libertad por tratarse de una compañía de la familia), tuvo que aceptar cambios de producción (tan graves como cambiar el final de Wuthering Heights), pero también tuvo la oportunidad de trabajar con los mejores actores y equipo técnico desde 1925 hasta 1968. La Davis hizo tres filmes con Wyler que resultaron en tres nominaciones y un Oscar. En The Letter, Davis puede ser la esposa amorosa, la propietaria arrogante, la mujer que no tiembla al disparar y la a veces asustadiza pero nunca temerosa de los hechos perpetrados. Leslie Crosbie es la esposa del administrador de una plantación de goma en Singapur que comete un crimen del que nunca se arrepiente, aunque esconde el hecho hasta el último momento. En Jezebel(con todas las implicaciones de llamar a una mujer así), la Davis, como Julie Marsden, parece tener la misma altivez de creerse superior a todos y todas en esta historia de mediados del siglo 19 en el Sur de Estados Unidos. Aquí, en un melodrama de época, Julie cree que puede maltratar a su prometido y que, por ella ser tan preciada, Preston (Henry Fonda), un exitoso banquero, no le cuestionará su comportamiento. Sucede todo lo contrario y esto hace que Julie intente reconquistarlo utilizando todos sus encantos que pueden o no surtir efecto a estas alturas del juego.

 

Dark Victory(Edmund Goulding, 1939); The Old Maid(Edmund Goulding, 1939)

Otro de los elementos esenciales del melodrama puede ser la rivalidad entre mujeres ya sea por la atención de alguien influyente, el amor de un hombre codiciado por ambas o los celos porque una de ellas parece ser más privilegiada. En Dark Victory, Davis es Judith Traherne, nuevamente una mujer que se siente libre por tener dinero y una posición social que le permite moverse y hacer lo que desee. Esa vida de desprecio al compromiso y desinterés por el colectivo se ve truncado cuando descubre—aunque nunca lo acepta totalmente—que tiene un tumor cerebral inoperable. Al saber que tiene los días contados, Judith apreciará la amistad con Ann King (Geraldine Fitzgerald), el cuido de sus caballos a cargo de Michael O’Leary (Humphrey Bogart) y el amor incondicional del que fue su médico y es ahora su marido, Frederick Steele (George Brent). En The Old Maid/La solterona, drama que se desarrolla durante la Guerra Civil, Davis como Charlotte Lovell es una mujer que se preocupa por su única familia, su prima Delia. Es ella la que parece ser el centro de la historia al enfocar en su boda que es interrumpida cuando su anterior prometido aparece a reclamarle su compromiso y luego cuando vemos que su matrimonio le ha traído la felicidad que ella esperaba. Pero en verdad es la historia de Charlotte que suscita terribles celos en Delia al punto de utilizar la mentira para romper su compromiso con Joe Ralston y luego quitarle el amor de su hija. Aquí la Davis es la que confía y cree que la amistad entre dos primas solo puede tener beneficios para ambas, mientras Delia es la que conspira todo el tiempo para hacerle daño a quien confía en ella.

 

The Private Lives of Elizabeth and Essex(Michael Curtiz, 1939); The Virgin Queen(Henry Koster, 1955)

En el filme del director húngaro, Michael Curtiz (mundialmente conocido por Casablanca), Elizabeth I ya sabe que la línea de los Tudors no tendrá heredero. Aunque el ambiente exterior al palacio es de guerras para mantener la unidad del reino, adentro Elizabeth mantiene su poder centralizado y mantiene una vida afectiva que ella escoge cuándo y con quién. Uno de estos amantes es el conde de Essex, Robert Devereux, alguien con quien Elizabeth pensó compartir su corona tanto por la intensidad de su relación como por las proezas guerreras para defender el reino. La Elizabeth de Davis tiene la seguridad personal, dureza de estilo e intensidad amorosa que revela su complejidad sentimental. Dieciséis años más tarde, Davis reinterpreta a una Elizabeth soltera, pero con la insistencia de su corte de casarse para asegurar la corona en The Virgin Queen, del director alemán Henry Koster. Esta vez el affair tumultuoso será con Walter Raleigh (Richard Todd) que generará intrigas de palacio entre los otros interesados en compartir el poder de la corona. Los viajes aquí serán al nuevo mundo y los resentimientos contra los irlandeses seguirán igual de intensos. Al igual que en el filme de Curtiz, los romances serán muy intensos, los juegos entre decir verdades y esconder intenciones son lo que adelanta la trama y los celos y la venganza entre mujeres serán esenciales para la humanización de Elizabeth. Sobre este personaje histórico hay hermosas interpretaciones que recomiendo totalmente: Elizabeth R(1971) con Glenda Jackson; Elizabeth(1998) y Elizabeth: The Golden Age(2007) con la extraordinaria Cate Blanchett; la serie Elizabeth I(2005) con la también maravillosa Helen Mirren.

 

Now, Voyager(Irving Rapper, 1942)

Termino mis comentarios con el filme de Davis que más aprecio y que puedo ver cientos de veces sin sentirlo repetitivo. Cada vez descubro otro detalle que ilumina alguna escena que creía conocer tan bien. En este melodrama, como en tantos otros de las décadas de 1930 a 1960, todos los personajes tienen ingresos que le permiten tener sendas casas, viajar y residir en otros lugares, ser profesionales (generalmente para los hombres) y poder resolver sus problemas sin preocupaciones económicas. En el caso de Charlotte Vale (parece que en esta época el nombre Charlotte era muy popular), puede tener todas las comodidades posibles sin tener un empleo ni profesión, pasar tiempo en una clínica psiquiátrica privada donde recibe la mejor atención médica posible e irse de crucero en 1era clase y poder pasar tiempo en Rio de Janeiro. En la trama de Now, Voyager, se incluye otra relación recurrente del melodrama: los conflictos entre madre e hija. Aquí se incluye madres que rechazan a sus hijas por preferir a los hijos varones o porque son la menor que ha resultado en una molestia. Es precisamente esa relación de una madre dominante la que convierte a Charlotte en una mujer tan insegura que se cree fea, indeseada y un estorbo para todos. En este caso, su salvación será apartarse de la madre y recibir un tratamiento diferente en la clínica del Dr. Jaquith (Claude Rains). Su transformación culminará cuando en el crucero que toma antes de volver a su casa conoce al arquitecto Jerry Duvaux Durrance (Paul Henreid), hombre casado con una hija preadolescente que intenta proteger de una madre que actúa muy similar a la de Charlotte. Se conocerán muy bien durante el viaje con la oportunidad de pasar varios días en Rio. Es en este encuentro donde se da la famosa y sugestiva escena de compartir cigarrillos.