Mujeres que nos representan y otras no tanto

Por Manuel de J. González /CLARIDAD

Me imagino que algunos lectores de este espacio estarán esperando comentarios de la última insensibilidad de Wanda Vázquez, la del anuncio pagado por no se sabe quien repartiendo abrazos entre las víctimas de los terremotos. Pero primero hay que hablar de cosas realmente importantes, de mujeres que de verdad tienen a Puerto Rico primero en su lista de prioridades y no necesitan forzar sonrisas para buscar simpatías. 

Hay que hablar de Adriana Díaz, la atleta gigante que no llega a cinco pies de estatura. Ante un público delirante (¿en cuál otro lugar del mundo el tenis de mesa llena un estadio?) la utuadeña derrotó a dos estadounidenses para conquistar el título panamericano. El apellido de las derrotadas apunta al Oriente, porque muchos países acuden a inmigrantes chinos para que los representen en este deporte inventado por ellos. Puerto Rico no necesita recurrir a esos inventos porque cuenta con una familia humilde que se hizo sola, a fuerza de puro sacrificio y amor patrio. 

Mientras el País anda dando tumbos – más por la incompetencia y la codicia de sus representantes públicos que por los desastres – la familia Díaz de Utuado carga la bandera y nos llena de gloria. Adriana, para mayor aplauso, tampoco tiene problemas asumiendo posturas valientes, como cuando hizo un llamado público el año pasado exigiendo la renuncia de Ricardo Rosselló. Lo que muchos líderes olímpicos no se atrevieron hacer (todo lo contrario, presionaron a los atletas que fueron a los Panamericanos de Lima para evitar expresiones) lo hizo la utuadeña de 19 años. 

El mismo día que Adriana derrotaba jóvenes orientales una tras otras en Guaynabo, nuestro equipo nacional femenino de baloncesto aseguraba su pase a las Olimpiadas en una fría cancha de Francia. Otra vez sobresale el trabajo efectivo a pesar de los pocos recursos porque si el deporte nunca ha recibido el apoyo público necesario, en los últimos años ha recibido menos. Junto a la actividad cultural, el deporte está al final de la fila debiendo mendigar apoyos para mantenerse a flote. 

Tras poner en primer lugar lo positivo, obligados por el oficio tenemos que hablar de lo negativo. En primer lugar, de la inefable Wanda Vázquez y del video que publicó exclusivamente en las redes sociales aprovechando sus visitas a los campamentos de refugiados y abusando de la imagen de muchas de las víctimas. El anuncio provocó indignación instantánea, a tal grado que los medios tradicionales, como la televisión y la prensa diaria, tuvieron que reseñarla. 

El único comentario adicional que merece este asunto es el alto nivel de torpeza política que refleja. En un mundo donde los desarrollos tecnológicos facilitan el uso efectivo de las imágenes destacando la sutileza y el buen gusto, el vídeo de Vázquez destaca por lo burdo. Tal vez por eso provocó tanto disgusto, como cuando en un tribunal se quiere utilizar la imagen macabra de una víctima para impresionar a un jurado. Igual que en aquellos casos, la manipulación descarnada del dolor que causó el terremoto saltó a la vista y de ahí la indignación. 

Las secuelas de este mamarracho no serán sólo de imagen pública. Quedan en el aire los cuestionamientos sobre si se pagó con dinero público porque hasta ahora no está operando ningún comité de la candidata Vázquez, al menos en cuanto a los informes de recaudación de fondos de campaña se refiere. La ley vigente requiere que los anuncios de una campaña eleccionaria se paguen por adelantado y hasta ahora no existe informe alguno al Contralor Electoral sobre los recaudos de la candidata. Si no fue dinero del tesoro público y aparece ahora como un “regalo” de un seguidor, esa aportación también requiere de un informe que hasta ahora no existe.

Si se utilizó dinero del gobierno, por tratarse de un año electoral la publicación de cualquier anuncio debe contar con la autorización previa de la Comisión Estatal de Elecciones. El pasado lunes 10 de febrero el presidente de esa entidad aclaró que en sus récords no aparece ninguna solicitud de autorización para la confección y divulgación del vídeo de Vázquez. Como vemos, la torpeza no sólo surge de las imágenes divulgadas sino de todo el proceso. De esta yagua saldrán otras cucarachas en los próximos días. 

Antes de concluir hay que dedicar unos párrafos a las actuaciones de otra persona que contrasta con las de nuestras atletas. De entre los nombrados por Vázquez a su gabinete destaca la Secretaria de Justicia, Dennise Longo. De entrada, debemos aclarar que, contrario al manto de persona ajena a la política que quiere proyectar, estamos ante una militante curtida del PNP. Comenzó trabajando en la administración del primer Rosselló, luego en la de Luis Fortuño y de allí pasó a otro reducto del mismo partido: la fiscalía federal. 

Por el cargo de Secretario de Justicia han pasado muchas personas que han contribuido a la imagen de “sastrería jurídica” que popularmente se le asigna al cargo, por confeccionar “trajes” legales ajustados a la necesidad política del partido en el poder. La actual secretaria, sin embargo, está superando a todos los demás con acciones tan burdas como las de la gobernadora que la nombró. Sus últimas acciones cerrando la investigación en torno al chat que motivó la renuncia de Rosselló (tras facilitar que escondieran evidencia) y deteniendo investigaciones, la colocan en los primeros lugares en la lista de sastres. Pero donde botó la bola es en la investigación sobre los almacenes con suministros. Luego de que la gobernadora anunciara una investigación en 48 horas y la refiriera a Justicia, Longo corrió a protegerla anunciando que su gestión tomará “años”. Las sabandijas escondidas nunca verán la luz del sol.