Mundial Femenino

Por Elga Castro Ramos/Especial para Claridad

A Elena y las otras niñas que se pueden visualizar con un futuro en el deporte

El capitalismo es hábil y tiene olfato para saber donde buscar mercado y posibles ventas. El año pasado, la compañía Panini que produce los álbumes y las estampitas de eventos deportivos, generó ingresos de un billón de dólares con el Mundial de Rusia FIFA 2018, varios cientos de millones más que el Mundial anterior en Brasil, en parte gracias a que el álbum tenía más estampitas que ninguno previo. Mi hija fue de las que se “enfiebró” con el Mundial y el fútbol en parte gracias al Panini. A la mayoría de los niños y niñas les encanta coleccionar y nada más divertido que la adrenalina de abrir el paquete y ver que no salgan repetidos. Así, se gasta muchísimo dinero pero es una de las muchas maneras de involucrar a un niño o niña en un evento deportivo. Este año, con el Mundial Femenino de la FIFA 2019 en Francia, mi hija lleva meses preguntándome cuándo sale el Panini. Para ella también es una manera de tener todos los equipos y jugadoras e itinerario en un mismo lugar, como el programa del Comandante para un hípico. Llegó el Mundial y el Panini no. Fuimos a muchísimas tiendas y nada, en algunas hasta nos preguntaban qué era eso de Mundial Femenino o si estaba buscando el de la Copa América que llegaría pronto. Incluso en una tienda deportiva tuve la discusión con un empleado de lo absurdo de que el año pasado estuviera por doquier cuando Estados Unidos ni clasificó y que con el equipo femenino, las estadounidenses no solo son las actuales campeonas, sino que son contendientes al título nuevamente. En fin, que gracias a mi Madre que lo consiguió en una tienda en Puerto Rico, tenemos álbum y por consiguiente, tenemos “bracket”, tenemos la guía para estudiar las jugadoras y los grupos, etc. Lo que me sorprendió es que incluso mi esposo no lo consiguió en Europa, donde se está jugando el torneo y donde pensaba que estaría por todas partes. Es obvio, los comercios sacaron la calculadora y cómo el fútbol femenino no es tan rentable, ni se molestaron en ordenar los álbumes y estampitas. 

Este es uno de muchos ejemplos de las disparidades entre el fútbol masculino y femenino. Las hay, obviamente en otros deportes, pero como el fútbol es el verdaderos deporte rey, en términos de alcance global, el dinero que mueve y genera, pues aquí se exacerban más. Acá algunas notas del Mundial de Fútbol Femenino que comenzó el viernes en Francia. 

Copa Oro y Copa América

No hay duda de que FIFA es de las federaciones internacionales más poderosas junto con la IAAF (atletismo). Y además es conocida por tener un control férreo de los calendarios, tanto así, que el deporte profesional, entiéndase el de clubes, se detiene cuando “hay fecha FIFA”, que no es otra cosa que cuando juegan las selecciones nacionales. Aún así, mientras se juega el Mundial femenino, hay otros torneos masculinos activos, como la Copa Oro (para elegir el campeón de CONCACAF), Copa América (para elegir el campeón de CONMEBOL) y juegos clasificatorios para la Eurocopa. Esto, sin duda, resta protagonismo a un Mundial que ya de por sí no tiene la misma atención mediática. Así, viendo Telemundo, en medio de las promociones para el Mundial Femenino, intercalan fotos de Messi, Neymar y Suárez como anticipo de la Copa América y un sinnúmero de noticias sobre la selección mexicana y su próximo debut en la Copa Oro. 

Bajo Demanda la Federación de Estados Unidos

El equipo nacional femenino de fútbol de Estados Unidos demandó a la Federación de su país por discriminación de género, en una demanda de clase por cobrar menos que sus pares masculinos. Como se mencionara anteriormente el equipo femenino estadounidense es mucho más exitoso que el masculino, siendo tres veces campeonas del mundo y cuatro veces campeonas olímpicas y aún así reciben partidas inferiores por juegos amistosos o por su participación en el Mundial. 

La mejor del mundo no va en protesta

Así mismo, la que es considerada la mejor jugadora del mundo, la noruega Ada Hegerberg, decidió no ir al Mundial en protesta por las condiciones del fútbol femenino en Noruega. Ya en el 2017 había protestado a la Federación de su país luego de que perdieran tres juegos consecutivos en la Eurocopa y Noruega quedara eliminada en la fase de grupos. En ese entonces protestaba no solo la disparidad salarial, sino las condiciones de fogueos, facilidades, y otros aspectos. Luego Noruega equiparó los salarios de ambos equipos en un hecho sin precedente en ningún otro país. De cualquier manera Ada argumenta que no es un hecho meramente financiero, sino que va más allá. Hegerberg es la estrella del que es considerado el mejor equipo de clubes de fútbol femenino, el Olympique de Lyon, quien ha ganado los últimos cuatro títulos de la Liga de Campeones y donde ella ha anotado 130 goles en 105 partidos. Aún así, su ausencia en el Mundial no ha sido una noticia tan sonada. Imagínense qué pasaría si Messi o Cristiano Ronaldo deciden no acudir a un Mundial en protesta por condiciones laborales. 

Suramérica se levanta

La representación suramericana en el Mundial es de Brasil, Argentina y Chile y todas representan, aunque de diferentes maneras, historias de lucha. Brasil es, junto con Alemania, Japón, Nigeria, Noruega, Suecia y Estados Unidos, uno de los países que ha participado en todos los Mundiales. Argentina regresa a un Mundial por primera vez desde el 2007 en China. Y Chile está debutando en el Mundial. En años recientes las futbolistas de estos tres países han sido protagonistas de múltiples protestas, entre ellas huelgas, protestas en las canchas por mejores condiciones laborales, más juegos de preparación, mejores salarios, entre muchas otras cosas que muestran la desigualdad que tienen que superar en sus respectivos países frente al fútbol masculino. 

El fútbol no da

El diario The New York Times publicó un suplemento especial previo al inicio del Mundial Femenino FIFA 2019 en Francia. Uno de los artículos era una mirada a más de 100 jugadoras y los trabajos que tienen, además del de ser futbolistas, para suplementar el déficit económico y muchas de ellas tienen otros trabajos, ya que sus países solo le pagan dietas y viajes. Claro, la desigualdad dentro de la desigualdad también se manifiesta aquí, pues va desde jugadoras que el fútbol no les da ni un dólar a la portera estadounidense que gana cerca de medio millón. 

La tele

En las transmisiones televisivas del fútbol masculino cuando hay mujeres son en roles secundarios, muchas veces haciendo reportajes livianos sobre las ciudades sedes. Hasta ahora, en este Mundial, he visto más mujeres en roles analíticos, de comentaristas y no simplemente modelando. 

La semana que viene me adentraré en el Mundial per se, los números y novedades. Pero era importante comenzar así, pues el ciclo de la desigualdad se tiene que detener y romper por alguna parte. Y es bien difícil para una niña visualizarse como futbolista, árbitro, periodista, comentarista, dirigente, si prende la tele y solo ve hombres en estos puestos…o si ni siquiera puede llenar un álbum de estampitas de sus futbolistas favoritas.