Palabras de despedida: Néstor Figueroa Lugo

 

Por José Enrique (Quique) Ayoroa Santaliz

Néstor hizo una multiplicidad de muy diversificadas aportaciones de incalculable valor desde Radio Universidad Católica (88.9 FM), la que convirtió  en una auténtica Universidad de las Ondas Radiales. Fue muy acertada su selección de la voz más hermosa de la radio ponceña, y voz de un caballero ejemplar digno de admiración y de todo respeto, y símbolo de la mejor radio ponceña, Eliseo Borrero, como voz distintiva de la excelente programación de la emisora.

Aquella universidad de las ondas sonoras tenía ilimitados ofrecimientos, que estoy seguro que unos y otros han recordado en el duelo, durante las pasadas horas, con motivo de su fallecimiento: Canto Libre, con Jorge H. Medina; Junta cosas del terruño, en la voz muy autorizada del coleccionista villalbeño Noel Rosado; Luz Nereida Pérez y sus cátedras del aire sobre nuestro idioma; las dramatizaciones sobre Abelardo Díaz Alfaro y su cotorrita de Rey Francisco Quiñones; las intervenciones impactantes del Licenciado Nelson Rochet Santoro, en las que éste fundamentaba la manera en que el Imperio nos fue destruyendo nuestros mercados de exportación, sobre todo hacia Europa, siendo quizá la más vil y dolorosa de aquellas aniquilaciones la de nuestro prestigioso café, como consecuencia de una lucha de aranceles con los países europeos. Rochet Santoro citaba de memoria los articulados de los códigos federales de una manera alucinante. Néstor también dio seria atención y estímulo al Cooperativismo Puertorriqueño y los festivales navideños de Noche Buena y Reyes, con música brava en vivo, no tenían parangón en Puerto Rico.

Y así fue hasta el infinito…aquella riqueza de programación radial, que superaba incluso la de WIPR Radio, Emisora del Pueblo de Puerto Rico, en su mejor momento, y que hoy emula para nuestro bien, la emisora WRTU, 89.7, Radio Universidad de Puerto Rico.

En toda justicia, no puede olvidarse, sin embargo, todo lo que le aportó Néstor al País, más allá de aquella programación consagratoria de Radio Universidad Católica, 88.9. Por recordar, traigamos brevemente a cuento un bouquet de aquellas aportaciones.

En la colega emisora raigalmente puertorriqueña, WPAB, que estos días cumple 80 años de vida, Néstor mantuvo durante años un extraordinario programa llamado Haciendo de la noche día, en el que competía exitosamente contra la programación nocturna de la televisión. Por entonces se decía, y hoy se sigue diciendo, que la noche era para la televisión. Néstor se fajó exitosamente durante años contra ese artículo de fe de los medios, y como tantas otras veces, demostró “que se puede”. Fue por alrededor de veinte años el maestro de ceremonias del Encuentro de Coleccionistas de la Canción Popular, en Ponce, y llevó a cabo durante años certámenes de danzas puertorriqueñas de la más rigurosa calidad.

A mis ojos, el más grande mérito de Néstor Figueroa Lugo fue que mantuvo vivos y actuantes en él los más altos valores del jíbaro puertorriqueño que destacan nuestras expresiones de arte, el jíbaro-símbolo de nuestras expresiones artísticas de la década de los años treinta. Néstor fue a lo largo de toda su vida un jíbaro “bragao”, veraz, honesto, laborioso, limpio de alma, enamorado de nuestra tierra y sus frutos, cincelado en mármol puertorriqueño, como el que creó el escultor puertorriqueño Tomás Batista, que se exhibe en la Autopista 52, a la altura de Cayey. A esa estatua le deberíamos poner el nombre de Néstor Figueroa Lugo, o dedicarla a él, el último jíbaro “bragao” que quedaba en Puerto Rico.

Néstor, como Luis Lloréns Torres, Jíbaro de Collores, dedicó su vida a traer de regreso la presencia espiritual y el recuerdo de Luis LLoréns Torres al amado y emblemático barrio rural de ambos con los festivales Llorenianos, placas, tarjas, señalizaciones y todo tipo de actividades hasta asegurarse que (sin proponerse lo que a él le toca)el apreciado recuerdo de Néstor Figueroa Lugo, ni el de su ídolo poeta y héroe de Puerto Rico, salgan jamás de Collores, ni en una “jaquita baya”, ni en un automóvil del último año y modelo.    

(Palabras del autor, leídas por Rafael “Rafa” Rodríguez Zaldo, el 1ero. de septiembre de 2020, en memoria del fallecido periodista Néstor Figueroa Lugo)

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