Picu: Embajador de la Nación

Por Elga Castro Ramos/Especial para CLARIDAD

A Piculín, por darnos tanto

A Papi, que hubiera estado llorando cada vez que viera el discurso del Picu

“Me toca ser embajador de mi nación, de mi patria, llamado País: Puerto Rico. Esa Isla de 100 x 35 que logra las mayores victorias cuando se trata de unirse por las injusticias y por el deporte que tanto hemos amado. Que orgullo tan grande sentí competir con mi bandera en el pecho contra todos los países soberanos del mundo. Los puertorriqueños únicamente celebramos la soberanía a través del deporte. Es por esa razón que a través de mi carrera profesional de 26 años en el baloncesto trabajando en países como Grecia, España, Venezuela, del cual estoy muy agradecido de todos los clubes en los que he participado, siempre dije que sí a representar mi Isla. “

Fragmento del discurso de José “Piculín” Ortiz tras su exaltación al Salón de la Fama de la FIBA,

China, agosto, 2019

Es un hecho que cualquier atleta que represente a Puerto Rico en el deporte internacional y que se ponga la camisa que dice “Puerto Rico” está ejerciendo consciente o inconscientemente la soberanía puertorriqueña. Aún así y aunque muchos y muchas atletas dicen sentirse orgullosos/as de representar a la Isla, no todos se expresan en cuanto a la soberanía deportiva puertorriqueña. En días recientes, en China, el otrora centro de la Selección Nacional de Baloncesto, José “Piculín” Ortiz, dio un hermoso discurso sobre lo que significa representar la Patria y más aún en el caso de Puerto Rico, en la ceremonia de exaltación al Salón de la Fama de la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA). Picu, el segundo puertorriqueño en la historia en ser elegido como parte de este selecto grupo, se une a Teo Cruz como los únicos boricuas en ser reconocidos por el máximo organismo que rige el baloncesto internacional. En China, donde se juega el Mundial de Baloncesto, Picu se encargó de dejarle saber al mundo dónde radica la soberanía puertorriqueña, por qué hay que defenderla y el honor que ha sido para él representarla en las canchas de baloncesto. En apenas varios minutos, Piculín dio una cátedra de historia y orgullo patrio.

Picu: Un grande dentro y fuera de la cancha

En este escrito no voy a repasar los números que le valieron a Piculín ser exaltado al Salón de la Fama y que lo ponen sin duda entre los tres mejores baloncelistas puertorriqueños de todos los tiempos (para muchos el mejor). Ya lo hice en una edición previa cuando fue anunciada su exaltación. Pero basta con decir que jugó en la selección por dos décadas, que con ella ganó múltiples títulos y que además tuvo una gran carrera internacional profesional, jugando en las ligas en Grecia y España. Además ganó un sinnúmero de títulos en el Baloncesto Superior Nacional. Hace varias semanas se celebraron los aniversarios de dos hitos en el baloncesto internacional puertorriqueño: la primera vez que ganamos una medalla de oro en unos Juegos Panamericanos en baloncesto, cuando ganamos en La Habana, Cuba en el 1991, y la victoria sobre el equipo de Estados Unidos con jugadores de la NBA en los Juegos Olímpicos de Atenas en el 2004. En ambas victorias Piculín fue una pieza clave y teniendo en cuenta que hay 13 años de diferencia, es una muestra de la consistencia que demostró dentro de la cancha, proveyendo estabilidad a nuestra selección nacional. En La Habana, Picu parecía estar en la cima de su carrera demostrando su mayor nivel, pero no sabíamos que 13 años después, todavía sería central en nuestro juego, al punto de que su ahora mítico juego contra Canadá un año antes en el Preolímpico en San Juan en el 2003, fue lo que nos llevó a la participación olímpica en Atenas.

 

Picú participó de la gran marcha por la renuncia de Ricky Rosselló. Fto. Alina Luciano

Durante todos estos años Piculín también fue consistente fuera de la cancha. Cuando el reclamo por la salida de la Marina de Vieques se intensificó, Piculín lo llevó directamente a la cancha de baloncesto, entrando a un juego en Neuquén, Argentina, con una bandana en la cabeza que reclamaba paz para Vieques y detrás de una pancarta junto con los compañeros de la selección. Recientemente Picu fue de las primera figuras públicas que exigieron la renuncia de quien fuera el gobernador de Puerto Rico, Ricky Rosselló, y lo hizo de una manera contundente, no solo con expresiones a través de las redes, sino siendo de las cabecillas de las manifestaciones. Piculín ha sido una voz consistente a favor de las causas con las que está comprometido.

Hipocresía moralista

Aunque el apoyo a Piculín y el orgullo por su exaltación ha sido masivo, siempre hay quienes resaltan “las altas y bajas” que ha tenido, “lo bueno de que se haya superado”, esto en referencia al caso que tuvo por posesión de marihuana hace unos años. Honestamente pienso que es una barbaridad que esto se traiga a colación en estos momentos. Primero, con los atletas se es mucho más duro a la hora de juzgar “las fallas”, cuando muchos artistas y políticos cometen errores más graves y no se señalan o pasan desapercibidos. Segundo, creo que detrás de estos comentarios subyace un moralismo que existe en sectores de nuestra Isla respecto a las drogas. Y me parece hipócrita, no solo es cuestionable esta condena en sí, sino que un atleta realmente hace daño al deporte y así mismo al consumir drogas que lo ayuden a mejorar su rendimiento. Aunque esto es tema para otro escrito, para mi hay una clara distinción entre los atletas que han usado “drogas sociales” versus los que han utilizado químicos para aumentar su rendimiento deportivo, la diferencia entre Maradona y Ben Johnson. Aún así, en el caso de Piculín, traer esto a colación en un momento tan glorioso como su exaltación y más aún donde con tanta dignidad y contundencia habló de lo que significa representar a Puerto Rico, es una hipocresía moralista sin sentido.

Discurso para la posteridad

 

Como dije al principio, cada vez que un atleta sale al terreno de competencia con una camisa que dice Puerto Rico, se afirma nuestra soberanía deportiva. Pero pocas veces tenemos la dicha que tener un atleta que traduzca en palabras, no solo el sentimiento de estar debajo de esa camisa, sino de lo que significa políticamente. Eso hizo Picu en China la semana pasada al decir: “Que orgullo tan grande sentí competir con mi bandera en el pecho contra todos los países soberanos del mundo. Los puertorriqueños únicamente celebramos la soberanía a través del deporte.” Esta frase debe enseñarse en las escuelas y debe ponerse en los monumentos que le dediquemos a este gran patriota y gran baloncelista. Gracias, Picu, por representarnos dignamente por tantos años dentro y fuera de las canchas y por defender nuestra soberanía deportiva. ¡Gracias por ser un embajador de Puerto Rico por tantos años!

*Nota del Mundial de Baloncesto: Puerto Rico obtuvo una importante victoria en su debut mundialista al derrotar de manera agónica a Irán luego de descontar una abultada ventaja. Al cierre de esta edición perdió su segundo encuentro frente a España. Le resta su último encuentro de la primera ronda contra Túnez, para buscar el pase a la segunda.