Poema a Julia de Burgos, Réplica a Antonio Coll Vidal

 

Poema a Julia de Burgos

 Por Antonio Coll Vidal 

Este poema lo hizo Julia de Burgos.

Lo hizo ella, no importa que yo lo escriba,

porque fue en la honda fuente de sus verdades

donde halló abrevadero mi fantasía;

y porque su poema de veinte surcos

y su canción de pura verdad sencilla

fueron las fuerzas cósmicas que vinieron

a despertar los sueños que en mí dormían…

Hoy que se despereza mi prosa diaria

con el hálito inmenso de tu poesía,

tú eres, Julia de Burgos, la creadora;

yo apenas soy el eco de tu voz íntima.

Y cuando quito al arpa sus telarañas

—la viejas telarañas que la envolvían—

no soy yo quien te canta, Julia de Burgos:

¡es que en mi propia alma cantas tú misma!

Deja que mi palabra, que es eco tuyo,

acortando distancias llegue a tu vida.

Así, cuando los ecos del mundo sean

en tu frente un recuerdo de sinfonía,

y a tus pies se desaten frontera y rumbos

y tu memoria sea pasión sin bridas;

cuando ya no desbordes tu llanto isleño

y no tenga tu boca ya más sonrisas,

ni se agiten tormentas en tus entrañas

y en tu sierra y tu río ya no haya orillas;

cuando se fugue tu ego, ya haya dejado

de correr por tus venas tu sangre indígena,

y cuando los guijarros ya no te hieran

¡porque ya te causarán la última herida!

cuando no haya en tu psiquis fuerza o aliento

ni para que tu propia sombra te siga;

cuando hayas dejado de ser criatura,

seguirás siendo siempre creadora mía.

 

Réplica

(a Antonio Coll Vidal)

 Por Julia de Burgos

Sigue siendo poema Julia de Burgos;

la que no tiene nada de ser burguesa,

la que canta sin arpa por los jardines

y se riza hasta el alma con la tormenta;

la que en ayes y risas su voz confunde

y se trepa en canciones por la floresta;

la que sigue la ruta de los guijarros,

y no seca su llanto de borinqueña.

Sigue siendo poema Julia de Burgos;

la burguesa del cosmos, que no es burguesa

como quieren los hombres,  no pues se sonríe

mucho más que el espejo, al río y la selva…

Me levanto y me fugo con los ensueños.

Como quieren los hombres, no soy casera:

seré siempre escondite de los perdidos,

y sendero en las alas de los que esperan…

Mi canción, la que hoy rompe sus horizontes

en las sombras caídas de luces yermas

y se enreda en los pasos de las nevadas,

sigue siendo tonada fija en las sierras.

Será siempre poema Julia de Burgos,

la que no tiene nada de ser burguesa,

la que rompe los siglos en sus vestidos,

¡y se suelta la vida por las estrellas!

Envío:

Si en tu verso tendido fui creadora

de un enorme espejismo de flor burguesa,

con mi impulso salvaje de golondrina

desataré  tu erguida voz de poeta.

(1941)

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