Poemas de Kadiri Vaquer Fernández*

 

TENGO SEIS O SIETE AÑOS cuando me asomo sobre el cuerpo dormido de mi madre. Hace sol y sé que es verano porque está desarropada y no lleva medias. La miro detenidamente sin tocarla para asegurarme de que todavía está respirando. Sé que un día dejará de hacerlo, pero a mis seis o siete años estoy convencida de que su voluntad de seguir presente es inagotable. Por momentos aguanto la respiración, como antes de zambullirme en la bañera, y me acerco para confirmar que el pecho sube y baja como debe ser. 

Entonces ella abre los ojos. 

Hay días que me pregunta con voz ronca de sueño que qué hago, hay otros días, como este, que por la claridad de su voz sé que me ha engañado, que se ha estado haciendo la dormida. Entonces, por miedo a que el indio con el hacha de abuela venga a cortarme la lengua o a delatarme, le digo que le velaba la respiración. 

DUERMO EN TU CAMA POR DIEZ DIAS Justo en el mismo lado en que dormías tú. Una noche despierto y, sentada en el mismo lugar en que te encontraron ellos – enroscada sobre ti misma, decido revisar las gavetas de tu coqueta. Sé que esta tarea me corresponde. Encuentro una cita inacabada escrita a mano en la tapa de un joyero sin bailarina, en una agenda y en un cuaderno de bolsillo lleno de presupuestos semanales y citas de motivación: 

no te vayas, aún tengo cosas que decirte. 

 

POR AHORA TE CUENTO

que a veces

solo a veces 

me siento en tu silla 

trepo los pies sucios

a ver si vienes

a reclamarme tú

que de haber sido muda hubieras explotado 

y otras veces

me asomo a la taza a ver si veo tus días remojándose

en la negrura

del café. 

SOBRE EL ASFALTO REPETIDO

una manada de pájaros desfila como movidas

por la curiosidad de un niño 

cuatro pilotos del ejército tiburones aéreos 

hacen piruetas de trapecistas bajo el sol de marzo 

en el desierto un enjambre de cactus y flores áridas

trituran amores viejos 

y a lo lejos

los que persiguen mareas son una barrera precaria a la merced del oleaje. 

DESDE LAS ORILLAS DE LOS CANALES DE TELEVISION

te vigilo

soy una funambulista al borde del sosiego 

me asomo a las redes sociales

como a un accidente. 

Tragando erizos

abro la página del periódico

como una quiromante

a punto de lanzarse sobre las palmas abiertas de su deseo 

-que no eres tú- 

Temo la mordaza

que nos imponen las horas

y la falsa tregua del ojo del huracán. 

A PARTIR DE HOY LEVANTAN EL TOQUE DE QUEDA

en este país

de rehenes del litoral 

de puentes derrotados y leyes de cabotaje. 

Aglutinados en las autopistas sostienen conversaciones intermitentes

con los de allá afuera 

y en los pasillos de los hospitales subastan cifras aleatorias 

pero nadie confía

en el saldo oficial de los titulares.  

 

VEO LA ISLA

empequeñecerse

en cámara l e n t a

ante el acecho de una espiral 

de neones y millas por hora 

Oigo aquel barullo

rumor de ráfagas como carcajadas ciclónicas 

y sé que todo este malestar es multiplicado por la distancia 

no se trata del huracán en sí

se trata de los acertijos que vienen después 

de jugar a rearmar un refugio del derrumbe y de la incapacidad de distraer gigantes que salen a cualquier hora

del mar. 

Kadiri Vaquer Fernández  realizó estudios superiores en Vanderbilt University y en New York University.  Los poemas son parte del libro Ritos de pasaje que estará en las librerías pronto.