Por una lucha unida, diversa y sin censura

Por Rafael Bernabe / Especial para CLARIDAD

Hace dos viernes asistí a la protesta exigiendo acción ante el cambio climático. Como se sabe, era parte de una iniciativa internacional. Tampoco tengo que aclarar la importancia del tema: se trata de una de las amenazas más graves al ambiente del cual dependemos. Asistí como ambientalista, como sindicalista, como socialista y como miembro de una organización política: el Movimiento Victoria Ciudadana, que está en proceso de inscripción para las elecciones de 2020. El MVC está comprometido con la lucha contra el cambio climático y apoya medidas para atenderlo (energía renovable, transporte colectivo, etc.) No era yo el único integrante del MVC presente. Muy pronto algunos de las compañeras y compañeros se dieron a la tarea de recoger endosos, necesarios para la inscripción. Se recogieron decenas en pocos minutos. No hubo problema con ningún asistente.

Pasada media hora, escuché a uno de los organizadores “aclarando” que esa no era una actividad política y que no estaban ellos vinculados con las personas que estaban recogiendo endosos y que “podíamos recogerlos, pero allí no, que en ese caso tendríamos que irnos.” Esto me recordó la regla asumida en algunas asambleas de que no se expresen posiciones de “partidos políticos”. Esto parecerá un detalle, pero no lo es. Me parece que es una posición incorrecta.

Simpatizo totalmente con el sentimiento que inspira la posición indicada: el merecido desprecio que se han ganado los partidos, los legisladores, los “políticos” y hasta la política en general. Comparto ese desprecio, pero no comparto la conclusión de que no queremos política, ni partidos, ni recogido de endosos. No solo no lo comparto, creo que es un error que tiene el efecto opuesto al que se pretende alcanzar. No solo creo que es un error, creo que contradice los principios que deben regir nuestras actividades amplias, sobre todo si queremos que, como a veces se plantea, prefiguren el tipo de sociedad a que aspiramos.

Lo primero es reconocer que actividades como la del viernes son actividades políticas. Una actividad que se convoca ante el Capitolio, asiento del poder político, para pedir acción al gobierno, es una actividad política. Más política no podía ser. No tiene sentido pedir que “no se meta la política” en una actividad política. Política no es únicamente las elecciones. Es todo lo que tiene que ver con el estado y sus acciones o inacciones. Enviar una carta o un email a un legislador, hacer un piquete o una marcha o una conferencia de prensa son todas actividades políticas. Hacemos política todo el tiempo, incluso los que dicen que no hacen política. La pregunta no es si hacemos política, la pregunta es qué política hacemos. Así que las organizaciones políticas no “introducen” la política en una actividad dirigida al gobierno. No tienen que introducirla ya que son, desde el arranque, actividades políticas.

Alguien planteará que lo que no queremos es política electoral y, por tanto, no deben recogerse endosos. Yo me pregunto, para tomar el caso de la actividad mencionada, ¿podemos atajar el cambio climático mientras el PNP y el PPD sean mayoría en la legislatura? ¿Cómo vamos a cambiar eso si no es cambiando la composición de esa legislatura? Tal vez alguno plantee: hay que cambiar el sistema político actual y sustituirlo revolucionariamente por otro tipo de gobierno. Yo no objeto esa perspectiva, soy socialista y creo en el cambio radical de sistema económico y político. Pero creo no equivocarme cuando digo que nos falta un trecho para hacer eso posible. Y mientras ese sea el caso, es importante usar todos los medios para avanzar en esa dirección y eso incluye la participación electoral. ¿Acaso no debemos llevar a la legislatura a las y los ambientalistas que ahora están en la calle protestando contra las acciones del gobierno? ¿Y cómo puede hacerse eso si no inscribimos nuevos movimientos? ¿Y cómo pueden inscribirse nuevos movimientos si no recogemos endosos? Impedir que se recojan endosos ¿a quién le conviene más si no al PNP y al PPD? Queriendo rechazar la vieja política, ayudamos a perpetuarla.

Se planteará que los organizadores no querían que se les asociara con ningún movimiento o partido. Eso es perfectamente razonable. Pero que una organización recoja endosos no quiere decir que la actividad se asocie con esa organización, ni que esa organización lo solicite. Lo mismo pasa con el hecho de que una organización o partido repartan hojas sueltas en la actividad o lleven sus banderas o pancartas. Porque lo dicho sobre el recogido de endosos también aplica a los llamados a que no se traigan banderas de partidos. Cada organización debe decidir si quiere llevar su bandera, pero deben tener derecho y libertad de llevarlas: que cada cual venga con sus banderas, sus camisetas y sus símbolos. La manera de combatir y debilitar a los partidos corruptos, a los politiqueros de siempre, a la política tradicional no es implantando la censura en nuestras movilizaciones.

¿Censura? Sí, censura. De eso se trata, tristemente. Cuando alguien dice “puedes venir a la actividad, pero no con la insignia de tu organización o partido, ni la bandera de tu organización o partido, ni puedes recoger endosos para inscribir un movimiento, ni puedes hablar en nombre de un partido”, cuando eso se dice, se está censurando.

Esto no quiere decir que se pueda hacer cualquier cosa en cualquier actividad. Sería impropio ir a una actividad de una organización política a buscar endosos para otra organización política. Sería absurdo ir a una actividad a llevar un mensaje contrario al de la actividad. Pero no estamos hablando de eso: hablamos de actividades amplias, en las que participan personas con ideas muy diversas, que están de acuerdo en un asunto que define la actividad (contra las medidas de austeridad, por la cancelación de la deuda, por el derecho al aborto, por la energía renovable, por la renuncia de Rosselló, etc.). Me parece que lo ocurrido en el Primero de Mayo, para tomar un ejemplo reciente, es lo correcto. Allí había diversas organizaciones políticas, electorales y no electorales. Cada una con sus banderas o pancartas. Algunas con sus hojas sueltas. Cada una con su perspectiva propia. Cada una tratando, como es legítimo y lógico, de atraer apoyo a sus posiciones. Allí se recogieron endosos. Más aún: había una carpa en la que se recogían endosos. Se recogieron cientos. Y nadie protestó. Ningún organizador nos dijo que no podíamos, ni que nos fuéramos. Así ha sido históricamente. No tiene por qué cambiar ahora. Y como decía: así sería a la sociedad que aspiramos. La unidad no es uniformidad, repito. La unidad no es que la gente deje su bandera en casa. La unidad es que cada cual venga con su bandera o sin bandera, como prefiera.

Reconozcamos entonces que estamos desarrollando luchas políticas. No le huyamos a esa realidad ni a la palabra. Asumamos conscientemente que tenemos que construir y necesitamos construir una nueva política. No tratemos de suprimir el debate político que eso conlleva. Entendamos que en esa lucha habrá distintas posiciones y proyectos políticos. Desarrollemos una lucha lo más unida posible, pero que no pretenda ser uniforme, una lucha unida, diversa y sin censura.

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