Protegen a Radio Universidad al son del bolero

Por Ángeles R. Rodríguez Negrón/Especial para CLARIDAD

Ismael Miranda y Andy Montañez se desplazaron por la tarima del Teatro de la Universidad de Puerto Rico (UPR) Recinto de Río Piedras para comenzar  el concierto Al son del bolero con Andy Montañez e Ismael Miranda. La noche del pasado jueves, 24 de octubre, Miranda vistió un gabán y pantalón marrón oscuro con una camisa con patrón de círculos en diagonales de colores azul, violeta y blanco. Montañez llevaba pantalones cremas, camisa blanca y chaqueta gris. Abrieron la actividad de recaudación de fondos de Radio Universidad con Pobre Gaviota, una bohemia movida de desamor.

Las voces tenor del “niño bonito de la salsa” y barítona del “niño de Tras Talleres” inundaron la sala de dos pisos con vibratos poderosos y notas perfectamente sostenidas. Se dieron la mano alegremente y un abrazo. El eco de los aplausos duró aproximadamente un minuto. La química entre los artistas permitió que el espectáculo fuera conquistado por los cantos y llantos del público.

Miranda, de 69 años, recordó cuando, en el 1968, conoció a los miembros del Gran Combo – incluyendo a Montañez, ahora de 77 años – mientras estuvo en un barco, donde tocó salsa junto a la Orchestra Harlow. Allí, cantó por primera vez junto a la orquesta salsera. El panismo entre los músicos creció luego de regresar del viaje y notar que vivían cerca uno del otro.

La presentación bolerista tuvo como propósito ayudar a costear un canon de arrendamiento de la antena de Radio Universidad, localizada en el Cerro La Mesa, Aguas Buenas. “Nosotros tenemos que recaudar $36,000. Eso no lo vamos a recaudar completo esta noche, pero nos vamos a quedar cortos por poco”, explicó la Coordinadora de Desarrollo de la emisora, Isabel Pichardo Maldonado.

A pesar de que Montañez no obtuvo un grado universitario, sus hijos sí son exalumnos de la UPR y conserva amistades con empleados de la institución. “Siempre que pueda, voy a apoyar las gestiones de la Universidad porque Radio Universidad es una de las radios que nos mantiene informados de lo que es verdad”, recalcó Montañez.

Pichardo Maldonado describió el perfil de los radioescuchas como adultos de 35 años en adelante, de todas las estratas económicas y con un alto “interés por la cuestión cultural, la reafirmación de nuestro país”.

En el concierto, los espectadores cantaron y bailaron con los exponentes desde sus asientos. Parecían hechizados con la magia bohémica de sus proyecciones y vozarrones.  El público fue deleitado con boleros de los discos “Al Son del Bolero”, “Románticos De Nuevo” y “Con Alma de Niño”, más algunos temas de otros proyectos musicales de Montañez y Miranda. Los tres CDs estrenaron corridos en el 2004 debido al éxito en ventas que tuvo el junte.

En la función, personas experimentaron distintas emociones al escuchar las baladas de tonos románticos y nostálgicos. Incluso, algunos lloraron junto a Montañez cuando interpretó Guitarra Mía, tema escrito por su padre y esta vez dedicado a su hijo Andrés “Andicito” Montañez, quien falleció el pasado 24 de julio.  Durante la canción, el padre lloroso se secó las gotas caídas por sus mejillas. Miranda se paró de su taburete para abrazar y besar la frente de su compañero. Volvió a sentarse. Siguió la letra entre labios durante todo el canto. Entre los aplausos de la gente parada, alguien gritó: “¡Bravo, Andy!”

Los músicos gustaban chistar entre sí frente a los oyentes durante el resto de la presentación. “Este tipo no puede vivir sin mí”, bromeó Montañez. Miranda acertó: “Eso tú lo sabes”. “¿Qué dirá la esposa?” Hubo carcajadas por todo el auditorio, continuado por la undécima canción, Todo de Mí

Sobre todo, recalcaban su hermandad: “Ese es mi mejor amigo, desde hace muchos años”, exclamó Montañez sobre Miranda, seguido por conmociones por parte del público. Añadió que “mucha gente piensa que esto es un trabajo; esto es un compartir para mí”. 

Asimismo, interactuaron con sus fanáticos en Si No Eres Tú y En mi Viejo San Juan. El primero fue cantado por Montañez, quien descendió a la planta baja de la sala por el ala izquierda, y bailó con una dama. Otra mujer cantó con él un pedazo del coro, y, después, el solista serenó a los sentados por el centro del plantel. Para el clásico puertorriqueño del cantante Noel Estrada, Miranda extendió la misma ruta hasta llegar al lado derecho del Teatro.         

El dúo culminó su concierto con Bilongo del cantante Ismael “Maelo” Rivera, dejando al público eufórico. La banda tocó mientras bajaba el telón rojo. A pesar de que la audiencia no fue complacida con otra canción, se fueron del Teatro contentos con la noche de música tropical. 

En los bastidores, Miranda y Montañez quedaron complacidos con su ejecución y agradecidos de unirse en otra ocasión para compartir juntos. 

“Andy es bolerista, y yo, también… Cada vez que tenemos la oportunidad de reunirnos, nosotros tratamos de hacerlo y vacilárnoslo también. Para aquí, eso fue un palo”, rió Miranda mientras habló sobre su hermano Montañez.