¿Qué pasa en Washington?

 

CLARIDAD

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Aun cuando ha sido el presidente Donald Trump quien ha gestado y promovido la crisis que enfrenta la política y el Gobierno estadounidense, será el próximo presidente, Joe Biden, quien tendrá que reparar los daños tanto al interior como al exterior del país.

Para el profesor de Ciencias Políticas, el doctor Javier Colón Morera, los acontecimientos en el Congreso de Estados Unidos del pasado seis de enero, cuando una multitud de partidarios del presidente Trump asaltó el Congreso con la intención de detener la certificación como el ganador de la presidencia del candidato del Partido Demócrata (PD), han provocado una crisis política gestada desde un principio por Trump.

El ataque o asalto al Congreso fue parte de la estrategia ya previsible de Trump para quedarse con la presidencia, indicó.  Los que han estado siguiendo su conducta política anticipaban que este no iba aceptar la derrota electoral y que iba a hacer todo lo que estuviera en su poder para ir por encima del mandato electoral. Y se sabía cuál era la estrategia. Uno por uno, el presidente fue ejecutando sus pasos.

Por ejemplo, indicó Colón Morera, el que Trump se declararse victorioso la misma noche de las elecciones. Esto, porque sabía que había millones de votos en el correo favorecedores al candidato del Partido Demócrata. El presidente había hablado en contra del voto por correo, así que trató de declararse ganador temprano en el juego, tratando de ignorar los votos por correo. Por eso, cuando empiezan a cambiar los números la noche de las elecciones, empieza a crear la teoría de que había un fraude. Esa fue la primera estrategia: decir a los electores que él había ganado, porque en la noche de las elecciones todavía no se habían contado los millones de votos por correo.

Cuando esta estrategia le falló, entonces comenzó a decir que hubo un fraude masivo y a radicar recursos legales; más de 60 pleitos a todos los niveles, estatal, intermedio y hasta el Tribunal Supremo. Tras el fracaso en los tribunales, Trump entonces acude a las Asambleas Legislativas Estatales, y ahí es que hace la llamada al secretario de estado de Georgia para que le buscara los 11 mil votos para ganar la elección.

Ante este fracaso, hace el llamado a la demostración política ante el Congreso, para interferir con el conteo de los votos. En el llamado de Trump a sus huestes les instó a ser enérgicos y declaró que los débiles no iban a prevalecer, que los que iban  a prevalecer eran los fuertes.  Eso es lo que se interpreta, a juicio de Colón Morera,  sobre el llamado directo de Trump.

Ahora se están haciendo decenas de investigaciones contra muchos de los que participaron, y habrá muchos arrestos, con lo que se espera que salgan nuevos datos de quién lo planificó, cuándo y con qué nivel de detalles. “Lo que sí está claro es que Trump hizo un llamado directo a manifestarse ante el Congreso y está claro también que actuó de forma negligente para no ordenar que la Guardia Nacional pudiera enviar refuerzos para proteger al Congreso cuando estaban ocurriendo los hechos”.

Debido a que el Distrito de Washington, D.C. no es un estado, se necesita la autorización del Pentágono para movilizar la Guardia Nacional. Ya es sabido, por los medios de comunicación, que el Pentágono se tardó en dar la autorización.

El profesor Colón Morera calificó que la conducta de Trump en términos políticos representa un esfuerzo coordinado para impedir la certificación de Biden. “La Rama Ejecutiva, en cierto sentido, en lugar de proteger a la Rama Legislativa en su función, lo que hizo fue poner en peligro y obstruir que la Rama Legislativa cumpliera su función para certificar la victoria de Biden”.

Mientras, el Partido Demócrata busca atender la crisis mediante el procedimiento de destitución de Trump. Colón Morera no se expresó convencido de que ese proceso resulte en una convicción.   Aunque ya la Cámara votó a favor de su destitución, y Trump se lleva el premio en la historia de Estados Unidos de ser el primer y único presidente acusado dos veces, en términos de la evidencia, no se sabe si es suficiente, señaló. Hay que recordar que esto es un procedimiento político, no es un proceso legal en su fondo.

“Aquí lo que va a prevalecer es una decisión política, ya el Partido Demócrata tomó su decisión de que quiere hacer eso porque, aunque ya no es presidente, con el residenciamiento se evita que pueda volver a correr para la presidencia y se le quita los beneficios como expresidente”, dijo sobre las consecuencias.

Sobre el Partido Republicano (PR), señaló que este tendrá que tomar ahora una decisión, dado a que ya diez representantes del partido se han manifestado a favor del procedimiento de destitución de Trump. Esto, dijo, deja ver que ya el Partido Republicano no es un bloque homogéneo como lo fue antes, cuando ninguno de los representantes de los republicanos en la Cámara cruzó con los demócratas para la destitución. Añadió que los republicanos tendrán que decidir debido a que ya hay algunos sectores dentro del partido a quienes les conviene evitar que Trump vuelva a postularse en unas elecciones.  “Quieren sacarlo de carrera, creen que le ha hecho demasiado daño ya al PR. El liderato del Senado, McConnell en particular, debe estar ahora mismo contando los números a ver si tiene los 17 aproximados senadores que hacen falta para tener las 2/3 partes para lograr la convicción”.

A juicio de Colón Morera, no hay duda de que esta crisis política es un golpe para la imagen de EE. UU. a nivel internacional y provocará que los organismos y las revistas especializadas que se dedican a evaluar cuán democrático es un país van a rebajar la categoría de EE. UU., porque este tipo de incidente tiene esa consecuencia concreta.

Por otra parte, Colón trajo a la atención que hay que observar que esta crisis coincide con el mal manejo del gobierno de Trump de la pandemia del Covid -19, que convierte a Estados Unidos en el país que peor la ha manejado en el mundo, lo que tiene repercusiones sociales y económicas. “Estados Unidos realmente tiene ahora las manos llenas en términos de los retos que tiene. Este Senado que inicia ahora, el 19 de enero, probablemente, además del residenciamiento, va a tener encima los nombramientos de la administración de Biden, la crisis fiscal y la crisis económica de la pandemia.  Estados Unidos está en una coyuntura bien retante, la que asume el presidente Biden”.

Observó además que los demócratas tienen a su vez que aprender de la experiencia de Obama, de atender de forma más eficiente el tema de la desigualdad social. “Esos disturbios desde la derecha representan de forma extraña una protesta social porque también dentro de esa coalición de gente que se organizó tras Trump hay unos sectores blancos pobres con tasas de mortalidad, desempleo y divorcio que son bien altas. Y esos sectores, en vez de optar por una opción de otro tipo, optan por la acción nacionalista antinmigrante. No puede, en ese sentido, tener Estados Unidos el plato más lleno de retos: desigualdad social, Covid, el orden político interno y la inseguridad del Estado frente a una amenaza militar desde la derecha”.

En entrevista por separado el también profesor de Ciencias Políticas, Luis Cámara afirmó que, en efecto, Estados Unidos tiene una crisis política porque un ataque al Congreso como el ocurrido, no había pasado antes, aunque sí eventos aislados, incluido el ataque por los nacionalistas puertorriqueños (1952). Pero una situación de que entrara  un grupo grande, coordinado, que intentara tomar el Congreso, la última vez que sucedió algo parecido fue en la guerra de 1812, cuando Inglaterra quemó el edifico en ese momento en construcción.

“Esto no fue un grupo aislado, esto es una acción ilegal de una rama hacia otra, o por lo menos, del presidente que dirige la Rama del Ejecutivo al Legislativo. La intención, aunque no se logró, era detener el conteo de los votos electorales en el Congreso”.

Al igual que su colega, el profesor Cámara se expresó escéptico de que el proceso de destitución tenga éxito en el Senado. Reparó en que este es un proceso político que toma tiempo. Sobre la negativa del vicepresidente Michael Pence de invocar la enmienda 25 de la Constitución para inhabilitar a Trump, planteó que, en teoría, este es el presidente del Senado, pero en realidad no tiene ningún poder; es una figura decorativa que preside sesiones conjuntas y que rompe los empates. Básicamente esas son sus funciones.

El que corre el Senado, el que tiene el poder es el líder de la mayoría, que en este caso es McConnell. Sin embargo, el profesor Cámara comentó que, aunque ha leído que McConnell está furioso con Trump por lo que hizo, dentro de todo, dicen que este es un constitucionalista al que le interesa mucho la institución e incluso se ha rumorado —cosa que McConnell ni niega, ni afirma— que está considerando votar a favor del impeachment. Considera difícil que se obtengan los 17 votos republicanos —las 2/3 partes de los miembros del Senado— para votar a favor de ello.

Aun cuando Trump logre salirse con la suya y no sea destituido y, desde un punto de vista inmediato, no tenga consecuencias, sí las tendrá a largo plazo, considera el profesor Cámara.  Señala que el papel de Trump dentro del PR, el cual se consideraba uno influyente luego de dejar la presidencia e incluso ser candidato para el 2024, puede que con este incidente Trump haya cruzado la raya de tal manera que su poder post presidente dentro del partido sea disminuido.

Ya  hay muchos que están cuestionando su viabilidad como candidato en el 2024. “Faltan cuatro años, y muchas cosas pueden pasar, pero es posible que aun él saliendo absuelto en el Senado, que es lo más probable que va a pasar, haya un costo político significativo”. Cámara mencionó que Trump por el momento no tiene acceso a las plataformas de las redes sociales para expresarse y que tiene que hacerlo por las vías oficiales, que es obvio que no le gustan. “Así que puede que haya un costo político de más largo plazo. Eso hay que esperar para ver”.

¿Cuán grande es el grupo de Trump dentro del Partido Republicano? 

A juicio del profesor Cámara, esa es la pregunta para saber hasta dónde llega el daño político de Trump y para saber si el Partido Republicano sigue siendo uno de Trump o si regresa a sus raíces más tradicionales, con unos candidatos más tradicionales, como por ejemplo lo eran Mit Rooney o Busch.

“La probabilidad de que él se salga con la suya es alta, pero ese es un aspecto de varios. Hay otro aspecto quizás más importante, que es el efecto político que pueda tener Trump a partir del 21 de enero, y eso es, por lo menos, lo que se ha visto inicialmente. Ahí hay un costo político importante y es posible que eso lleve a que Trump no siga siendo una figura tan importante dentro del PR; pero eso hay que verlo. Es de esas cosas muy difícil de pronosticar. Por un lado, esto ha sido un golpe muy fuerte que él mismo se hizo; pero dentro de la premisa del residenciamiento, lo más probable es que no pase nada”, reiteró.

Aun dejando a Trump fuera del partido, hay una posibilidad real de que haya una división dentro del PR y el liderato establishment republicano vaya por una línea y la base por otra. Qué tan fuerte sea la base de Trump, dijo, se verá a la hora de las primarias.

“Pero ciertamente va a haber una batalla muy fuerte dentro del PR este año, de si es el partido que regresa a sus raíces tradicionales o es el partido de Trump, que son dos cosas bastante distintas. Trump se ha adueñado en estos últimos cuatro años del partido al punto de que en la Convención Republicana de hace unos meses atrás no se aprobó una plataforma porque argumentaban que Trump es nuestro líder y el dirá por dónde ir. No se hizo una plataforma nueva, una cosa que se hace siempre”.

El profesor Cámara coincidió en que esta crisis le resta fuerza moral a EE. UU. ante el mundo y, cierto, no pone al país en una situación muy cómoda. “Ahora, el impacto que pueda tener a nivel internacional a largo plazo más allá de Trump es bien difícil medirlo. Si tiene un impacto va a depender de la habilidad que tenga Joe Biden, de proyectar que tiene una visión muy distinta de la política internacional de Trump. Incluso los mismos políticos norteamericanos han estado criticando a Trump de que ha manchado la imagen de EE. UU. ante el mundo; pero esa mancha también va a depender de la gestión de Biden”.

En términos de la historia de Estados Unidos, dijo, es un día que va a quedar manchado para siempre: “En mis clases lo mencionaré hasta que me jubile. En términos internacionales a largo plazo, no sabemos”.

 Un sistema electoral arcaico

Ambos entrevistados coincidieron en describir que el sistema de Colegio Electoral de EE. UU. es un modelo arcaico. El profesor Colón Morera declaró que se han talado árboles escribiendo libros sobre la necesidad de cambiar el sistema electoral de EE. UU. El problema, dijo, no es tan fácil, debido a que el proceso va dirigido a proteger precisamente a los estados que en este momento tienden a votar más por los republicanos. Esos son los estados que tienen poca población y mucho territorio. Esos estados rurales tienden a votar con Trump, es decir, republicano, mientras el voto demócrata se concentra en las ciudades.

Los llamados Padres de la Constitución se aseguraron de hacer difícil enmendar este modelo. Para cambiarlo se necesita enmendar  la Constitución primero. Tiene que haber el voto de 2/3 partes de los congresistas y después, 3/4 partes de las asambleas legislativas, o sea, que haría falta que 38 legislaturas estatales respalden una propuesta de cambio constitucional.  Eso es bien difícil de obtener, porque muchos estados que en estos momentos se benefician de ese sistema del Colegio Electoral no quieren cambiarlo. Sobre todo, los estados más pequeños y menos poblados, aseguró Colón Morera, van a dar una batalla bien fuerte en contra de un cambio.

Por su parte, el profesor Cámara también mencionó que desde hace tiempo hay encuestas que revelan que la mayoría de los estadounidenses están a favor de eliminarlo, pero reconoció que es bien difícil debido al proceso constitucional. En particular, los republicanos, dado a que cuando ha habido un fallo, de que el Colegio Electoral va por un lado y los electores por otro, el Colegio Electoral siempre le ha dado la presidencia a los republicanos. Los casos más recientes fueron el de la candidatura de Gore y, luego, la de Hilary Clinton. “No se va a conseguir un grupo suficiente de republicanos que voten a favor de un cambio, porque a ellos no les conviene, y peor aun, numéricamente, el colegio electoral le da más peso en el cálculo de votos a los estados de menor población, y la mayoría son republicanos, estados fuera de las costas donde vive relativamente poca gente.  Es imposible conseguir ¾ parte de los estados. Al menos en el clima político actual, es virtualmente imposible, pero de que es anticuado, sí”.

 

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